El aire invernal de diciembre envolvía Hogsmeade cuando los estudiantes de Hogwarts se dirigieron al pueblo mágico para disfrutar de un día de descanso antes de las vacaciones de invierno. La nieve crujía bajo los pies mientras Severus, Lucius y Regulus caminaban juntos por las pintorescas calles, disfrutando de la atmósfera festiva pero conscientes de la presencia acechante de Sirius.
Mientras paseaban, Severus notó la mirada insistente de Sirius, quien los seguía a distancia, observando cada movimiento con una expresión determinada en el rostro. Sabía que Sirius estaba planeando algo, y se preparó para lo que pudiera venir.
De repente, Sirius se abalanzó hacia ellos con una sonrisa encantadora en el rostro, como si no hubiera pasado nada entre ellos. "¡Severus, amigos! Qué alegría encontrarme con ustedes aquí".
Severus apretó la mandíbula, resistiendo el impulso de retroceder ante la presencia de Sirius. "¿Qué quieres, Sirius?"
Sirius sonrió, pero había un brillo peligroso en sus ojos. "Solo quiero hablar, Severus. Extraño nuestra amistad y quiero volver a ser amigos".
Lucius y Regulus intercambiaron miradas preocupadas, sabiendo que Sirius no estaba siendo sincero en sus intenciones. Pero antes de que pudieran intervenir, Sirius continuó.
"Te extraño, Severus. Extraño los buenos tiempos que pasamos juntos. Por favor, déjame demostrarte que puedo cambiar".
Severus frunció el ceño, sabiendo que no podía dejarse engañar por las palabras suaves de Sirius. "Ya no confío en ti, Sirius. Has demostrado una y otra vez que no eres digno de mi confianza".
Sirius hizo un gesto de dolor fingido, pero Severus vio a través de su acto. "Lo siento, Severus. Realmente lo siento. Pero por favor, dame otra oportunidad".
Lucius se adelantó, su voz fría y firme. "Es suficiente, Sirius. Severus dejó claro que no quiere tener nada que ver contigo. Deberías respetar su decisión y alejarte".
Pero Sirius se negó a rendirse, su expresión volviéndose más desesperada. "No puedo dejarlo ir, Lucius. Lo necesito en mi vida. Por favor, ayúdame a convencerlo".
Regulus intervino, su voz llena de determinación. "Ya te dijimos que no, Sirius. Deja de presionar a Severus. Si realmente lo consideras un amigo, deberías respetar su deseo de no estar contigo".
Sirius miró de un lado a otro entre los tres, su frustración y rabia se filtraban a través de su máscara de cordialidad. "No sé por qué están siendo tan tercos. Severus es mío, y lo recuperaré, cueste lo que cueste".
Severus apretó los puños, sabiendo que debían alejarse antes de que la situación empeorara. "Vámonos, chicos. No vamos a lograr nada quedándonos aquí".
Con un gesto de acuerdo, Lucius, Regulus y Severus se alejaron de Sirius, dejándolo solo en las calles de Hogsmeade. Pero sabían que la batalla aún no había terminado. Sirius no se detendría hasta que recuperara a Severus, y estaban decididos a protegerlo de cualquier manera posible.
Mientras caminaban de regreso al castillo, Severus se sintió reconfortado por la presencia de sus amigos a su lado. Sabía que no estaba solo en su lucha contra Sirius, y juntos, enfrentarían cualquier desafío que se interpusiera en su camino hacia la libertad y la felicidad.
El regreso al castillo tras el encuentro con Sirius dejó a Severus con una mezcla de emociones. Por un lado, se sentía agradecido por el apoyo inquebrantable de Lucius y Regulus, pero por otro lado, la persistente presencia de Sirius seguía pesando en su mente.
Mientras caminaban por los terrenos del castillo, la neblina invernal envolvía el paisaje en una atmósfera misteriosa y melancólica. Severus sabía que necesitaba enfrentar a Sirius de frente, pero no estaba seguro de cómo hacerlo sin poner en peligro a sus amigos.
Lucius notó la preocupación en el rostro de Severus y puso una mano reconfortante en su hombro. "Estaremos bien, Severus. No dejaremos que Sirius te lastime".
Regulus asintió con determinación. "Estamos juntos en esto. Sirius no podrá separarnos".
Severus les dio una pequeña sonrisa de agradecimiento, pero en su interior, sabía que la situación no sería fácil de manejar. Sirius era persistente y peligroso, y no se detendría hasta que obtuviera lo que quería.
Los días pasaron con relativa tranquilidad en Hogwarts, pero la sombra de Sirius seguía acechando en cada esquina. Severus sabía que tarde o temprano tendría que enfrentarse a él, pero quería hacerlo en sus propios términos y no bajo las condiciones de Sirius.
Una noche, mientras Severus estaba en la biblioteca estudiando, recibió una nota anónima. La nota estaba escrita en una letra temblorosa y decía: "Ten cuidado, Severus. Sirius está planeando algo. Mantente alerta".
Severus frunció el ceño, preguntándose quién podría haber enviado la nota. Pero decidió tomarla en serio y redobló su vigilancia.
Días después, durante una clase de Pociones, Severus notó que Sirius lo miraba fijamente desde el otro lado del aula. La mirada de Sirius era intensa y llena de determinación, y Severus supo de inmediato que algo estaba a punto de suceder.
Antes de que pudiera reaccionar, Sirius se levantó de su asiento y se dirigió hacia él, ignorando por completo al profesor Snape que estaba dando la clase. "Severus, necesito hablar contigo".
Severus frunció el ceño, preparándose para lo peor. "No tengo nada que decirte, Sirius. Déjame en paz".
Pero Sirius no estaba dispuesto a aceptar un no por respuesta. Agarró a Severus del brazo y lo arrastró fuera del aula, ignorando las miradas sorprendidas de sus compañeros de clase.
Una vez afuera, Sirius miró a Severus con una expresión desesperada. "Severus, por favor, escúchame. Te amo. Cometí errores, lo sé, pero te necesito en mi vida. No puedo seguir adelante sin ti".
Severus sintió una oleada de ira y frustración arremolinarse en su interior. "Ya te dije que no, Sirius. ¿Cuántas veces tengo que decírtelo para que lo entiendas? No quiero estar contigo. No te amo".
Sirius apretó los puños, sus ojos llenos de desesperación. "No puedes negar lo que sentimos el uno por el otro, Severus. Somos almas gemelas, destinadas a estar juntas".
Pero Severus no se dejó convencer por las palabras manipuladoras de Sirius. "No somos almas gemelas, Sirius. Eres un alfa tóxico y manipulador, y no quiero nada que ver contigo".
Con un grito de frustración, Sirius se alejó de Severus, su mirada llena de dolor y rabia. "No sabes lo que estás diciendo, Severus. Te arrepentirás de esto".
Severus lo miró con determinación, sabiendo que había tomado la decisión correcta. "No lo haré, Sirius. Estoy mejor sin ti".
Con esas palabras, Severus se dio la vuelta y se alejó, dejando a Sirius solo en el pasillo. Sabía que la batalla aún no había terminado, pero estaba seguro de que, con el apoyo de sus amigos, podría superar cualquier desafío que se interpusiera en su camino hacia la libertad y la felicidad.
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No lo necesitas
FanfictionEn el mundo mágico de Hogwarts, en el año 1971, cuando la oscuridad comenzaba a extender su sombra sobre el mundo de la magia, cuatro jóvenes estudiantes se encontraban en el epicentro de una tormenta de secretos, deseos reprimidos y manipulaciones...
