Te acostaste, dejaste tus empeines entre mis pies
y al otro día mientras te delineabas frente al espejo
comentaste de un concurso que me podría interesar.
Pensé en los concursos, en mis remotas posibilidades
de ganar alguno y en esa cena donde escuché una estrategia
en que escritores contaban como utilizaban seudónimos
para cambiar de sexo.
Después recordé un cuento de Bolaño donde enseñaba
a utilizar un mismo cuento en varios concursos cambiándole
pequeños detalles y a la noche tras darle sentido al amor
junto a tus mejillas afiebrádas te lo susurré.
ESTÁS LEYENDO
Oficio
ŞiirVersos que reflexionan sobre la existencia y el mismo proceso creativo en el mismo momento que este se desarrolla. El siguiente proyecto, sometido a constante revisión, nucléa poemas escritos en la última década. Su finalidad es compartirlo con los...
