Capítulo 7

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Salvatore Bianchi.

Muevo el lápiz, definiendo mejor el rostro que acabo de dibujar, definiendo mejor sus ojos, esa ceja arqueada que siempre hace cuando me ve. Sonrío al darle los últimos toques a sus labios. La mujer de mi dibujo tiene el pelo ondulado suelto, con una bonita y pequeña sonrisa, y una ceja arqueada que me vuelve loco cada vez que la veo.

-¿Cuántos dibujos tienes de ella ahora?

Me quedo en silencio, sabiendo que esa pregunta es para mí. Trato de ignorarlos, pero me quitan mi cuaderno de la mano.

-Denme eso, es algo privado.

-Solo contesta la pregunta, Sal.

-23...

Murmuro lo más bajo posible, pero aún así logran escucharme.

-¿Qué era lo que decías antes? Así, no me interesa más que pasar una noche con ella, y ahora aquí estás dibujándola cada día.

-No les incumbe.

-Debes olvidarte de ella Sal, al menos de la forma en que la quieres, es una mujer casada y no quiere una noche contigo.

-Tu eres el menos que debe decirme eso, Nica. No cuando llevaste en tus brazos a Alicia en tus brazos y le ofreciste ser su amigo.

-Tu sabes porque la lleve en mis brazos, se dobló el tobillo, y solo seré un amigo, no me sobrepasaré con ella. Escucha, Salvatore. Sé que te intriga esta mujer, nunca habías puesto tu atención por más de tres días en una chica.

La verdad es que Raquel es diferente. No es solo su sonrisa o la forma en que su cabello se mueve con el viento. Es algo en su mirada, una chispa de inteligencia y humor que me atrapa cada vez que la veo. Sin saber porque, pero siempre digo cosas tontas enfrente de ella, pero en vez de verme raro o mal como las demás lo han hecho, ella solo me sigue el juego o dice cosas peores que las mías.

Sonrió al recordar lo que dijo ayer.

"-Estamos bien, no te preocupes. Una revolcada al año, no hace daño.

Me duele la espalda, pero no evita que diga algo tonto para tranquilizar a la mujer que le gusta a mi primo.

-Pero no ese tipo de revolcada.

Logro ver la sonrisa divertida que intenta disimular Raquel, pero cuando nuestros ojos se conectan no puede evitar reírse al igual que yo.

-No veía ese lado de ti, atrevida."

-¿Planeas decirle algo o solo llenaras ese cuaderno de dibujos? —pregunta Dimitri, mientras hojea mis bocetos.

-Nada de eso, debe olvidarse de ella, es una mujer casada y ha dejado claro que no va meterse con él y engañar a su marido, lo mismo va para ti Nicassio, ¿en qué diablos pensabas al pedirle ser tu amiga? Si ahora te gusta, ser su amigo solo harás que te guste más, y aparte el ser amigos no hará que ella te preste más atención si está enamorada de su pareja.

Elijah empieza a caminar con molestia, me doy cuenta como algunas personas se nos quedan viendo.

-¿Qué tal si vamos a la parte de atrás del barco? Ahí rara vez hay tantas personas.

Ni siquiera lo pienso dos veces cuando agarro el cuello de la camisa de Elijah y lo hago caminar, me río un poco cuando da un golpe en la mano.

Dimitri se tira al sofá cama que tiene bastante sombra, dejamos que Nica se vaya con él para que no le siga pegando el sol.

-Bien, ¿algo que quieras decir a la clase, Elijah?

El sigue caminando como si fuera un león enjaulado.

Entre el Cielo y el Mar Donde viven las historias. Descúbrelo ahora