Emma
Bosque Encantado
XIII
Lo primero que sentí fue el dolor de cabeza taladrándome las sienes con punzadas intensas. Apenas recordaba lo que había pasado y lo que estaba haciendo antes de estar en esa situación. Porque estaba en esa biblioteca, ¿verdad? Después tomé el libro y ¡Pam!
Vacío.
Cuando abrí los ojos no vi más que niebla alrededor. Poco a poco distinguí un sendero en medio de la arboleda. El bosque (porque no tardé mucho en darme cuenta de que aquello era un enorme bosque) estaba repleto de pinos y varios tipos de plantas de color verde, rojo y morado. El césped era suave y las hojas dejaban caer pequeñas gotas de agua a la tierra seca.
Yo me encontraba tirada a un costado del camino, sucia y sola.
A lo lejos alcancé a observar el contorno de lo que parecía un edificio, quizá una iglesia por el tipo de sus torres, colosal. No podía ver muy bien debido a las copas de los árboles, así que puse las palmas de mis manos en el suelo para levantarme, pero por alguna razón mi cuerpo no tenía fuerzas.
Lo intenté otra vez y nada. Estaba demasiado débil para moverme.
"¿Qué carajo ocurre?" —me pregunté—. "¿Dónde estoy? ¿Cómo llegué aquí?"
Millares de preguntas pasaron por mi cabeza en ese momento mientras rogaba para que algún auto transitara por esa vía y me ayudara a salir de ese sitio. Permanecí quieta, acostada y asustada, esperando. Pero pasaron horas y nadie llegó.
Miré a mis costados en busca de una salida o cosa en la que apoyarme. De nuevo intenté ponerme en pie, arrastré las piernas hasta colocar mis pies en la tierra y con las puntas de los dedos reforcé mi agarre y me impulsé.
Luego de unos segundos de lucha me detuve al sentir que alguien se aproximaba. Me giré y un ligero brillo me cegó. Me froté los parpados aclarando mi visión y al hacerlo vi a una mujer parada frente a mí. Una mujer rara y con ropas raras.
Ella se quedó ahí viéndome sin decir una sola palabra. Yo le devolví la mirada sorprendida. Era una mujer bella, muy bella; llevaba un vestido que podría ser el ejemplo de la época Isabelina en los libros de historia. Su vestidura amplia y la tela de seda era de un tono crema suave, las mangas largas hasta cerrar con encaje en sus muñecas. La falda estaba adornada con bordados intricados y tenía un delicado lazo de cuero que ceñía su cintura.
—¿Cuál es tu nombre, bruja? —dijo apuntándome—. ¿Por qué has interferido en mi camino?
—Espera, ¿bruja? —le respondí. Sacudí la cabeza, el dolor no había menguado—. Olvídalo. ¿Sabes dónde estoy o donde hay un teléfono público? Quiero llamar a mis padres.
—¿"Teléfono"? ¿Qué clase de artefacto del diablo es ese del que hablas, bruja? ¿Acaso es el que usaste para derribar a toda mi caballería?
La miré de nuevo y arrugué las cejas, confundida. Vi una cadena rodeando su cuello, del cual el símbolo de un árbol colgaba y descansaba sobre su pecho.
—Escucha, no me importa de qué agencia teatral hayas salido pero necesito que me ayudes a localizar a mi familia. No sé cómo llegué aquí.
La mujer hizo un gesto como si lo que acababa de decir fuera un concepto que no conocía o no comprendía.
—No me interesa lo que quieras. Mi pueblo tiene que ser salvado y tú lo estas impidiendo —dijo y de la falda de su vestido sacó una espada. Puso el filo contra mi garganta, añadiendo—. Ahora morirás por tu osadía.
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Ciudades de hierro
FanfictionRegina Mills y Emma Swan son dos mujeres diferentes, con costumbres diferentes Y en vidas diferentes. Rodeada de lujos, magia y guerra, Regina es una princesa prisionera en el bosque encantado, cuyo objetivo es salvar la vida de su pueblo. Emma e...
