Episodio Once

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Sigo pensando en lo que pasó aquel día en la casa de Selina, mientras limpio las ventanas del salón. Ayer pude comprar unos productos de limpieza en oferta y aunque parezca tonto estuve todo el día pensando en limpiar.

—Vendré a buscarte en la tarde, cuando acabes de limpiar. Sé que Cristina no ha intentado hablarte todavía, pero por sea caso quisiera estar estos días junto a ti por si se acerca. —dijo Selina cuando las clases terminaron hace unas horas. 

Últimamente paso todos mis días con ella, ya que nadie más se acerca a mí. Ni Cristina (lo que es un alivio) ni Kathy...

Acerca de lo de Kathy, no puedo dejar de pensar acerca de que tendría que decirle algo.

Justo cuando estoy terminando de limpiar el salón un sonido de la puerta abriéndose de golpe me sobresalta.

Me giro aún con el pañuelo en la mano y una sonrisa, esperando a ver a Selina, pero en su lugar está Cristina.

Esos ojos azules parecen estar encendidos de un rojo sangre.

—Ya basta. —dice y se queda de pie en la puerta.

—Ho- hola Cristina. —digo apretando el pañuelo entre los dedos.

Ella empieza a caminar hacia mí y golpea mi mano, haciendo que el pañuelo caiga al suelo.

—Vamos a hablar. Ahora. —dice Cristina.

Toma de mi mano y me arrastra por los pasillos de la escuela, veo que a esa hora no hay nadie. ¿Había estado esperando a que todos se fueran para venir a buscarme? No lo sé, pero antes de que me diera cuenta, estoy entrando a la azotea del colegio.

Cristina me lanza con una fuerza descomunal hasta las barandas, veo que estamos en el quinto piso y los últimos estudiantes que caminan por el patio se ven como hormigas desde aquí.

—Vas a explicarme qué demonios crees que estás haciendo con Selina.

Trago saliva. Está furiosa, su voz suena ronca como si a pesar de todo se estuviera conteniendo.

 El atardecer pinta su rostro de naranja y amarillo, se ve hermosa y al mismo tiempo aterradora.

—Estamos... estamos saliendo.

Cristina se acerca a mí y aprieta mi cara con una de sus manos. Me doy cuenta de lo alta que es y lo fuerte que son sus dedos cuando presionan contra mi mejilla.

—Deja de mentirme.

Vuelvo a tragar saliva, el viento hace que su pelo rubio ondee en lineas diagonales e impregna el ambiente con su aroma. Huele a fresas ácidas.

De repente siento una sensación de vértigo, la baranda a mis espaldas llega a mi cadera, un empujón y podría caer. El recuerdo de la amiga de Selina invade mi mente, ella murió así... y la culpable fue...

—Cristina... ¿qué estás pensando hacer? 

Veo que los ojos de Cristina cambian, su fuego se extingue de inmediato y mira a los lados, dándose cuenta de dónde están.

Retrocede asustada.

—Nada... no iba a hacerte nada...

Cristina se agacha con las manos en la cabeza, parece como si batallara consigo misma. No entiendo qué está ocurriendo. Pero todas las alertas de mi cuerpo se activan: tengo que salir huyendo de aquí. Estoy en peligro.

—¡No te muevas! —grita Cristina.

Mi cuerpo se detiene inmediatamente. Las piernas empiezan a temblarme y el sentimiento de vértigo no se detiene.

—No quiero hacerte daño... me gustas... de verdad me gustas... pero no puedo controlarlo. Es como si otra persona tomara el control... por favor... ayúdame.

...

—¿Otra persona? ¿Quién?

—Es una voz que me grita detrás de los oídos... que haga cosas... cada vez que te veo quiero ser amable contigo, quiero abrazarte y decirte para salir, pero cuando me ves... esa voz me grita que te haga daño... y le gusta eso... yo no quería hacerle eso al perro del vecino, pero mis padres no me quisieron escuchar... nadie me escucha... 

¿Es de donde venía aquel día que apareció por mi ventana en la noche? ¿Es por ello aquellas heridas en los brazos?

—Cristina... no sé que es lo que tienes, pero hay ayuda para lo que sea. Si me dejas ayudarte podría encontrar la manera...

Cristina está llorando. 

Se abalanza encima mio con un abrazo, sujeta mi cuerpo con fuerza. No es agresivo como las otras veces, se siente agradable. La escucho llorar y apretar su rostro contra mi mejilla.

—¿Lo harás? A pesar de la forma en la que trate ¿lo harás? ¿me ayudarás? —susurra con una voz entrecortada.

—Sí... te ayudaré. 

Llevo mis manos a su espalda, la abrazo. Siento que su cuerpo se sobresalta pero no me suelta. 

—Gracias... 

Un sonido fuerte.

Ambos nos giramos.

Es la puerta de la azotea por la que entramos. De pie, está Selina. Tiene una expresión aterrada.

—¿Qué haces? —pregunta Selina.

Cristina se limpia el rostro de inmediato.

—¡¿Vas a tirarlo a él también como hiciste con mi amiga?! —grita furiosa.

Selina avanza hacia Cristina con pasos firmes. Su rostro inexpresivo muestra por primera vez el sentimiento de rabia que ha guardado desde lo que ocurrió.

Cristina no contesta. La mira como un perro ve algo antes de saltar a morder.

—Me alegra por fin confirmarlo. Siempre supe que fuiste tú quien la empujo. Eres una asesina.

Los ojos de Cristina vuelven a encenderse de un rojo intenso. 

—Selina, espera... —intento decir.

Pero Selina no me escucha.

—¡Confiesa! ¡Empujaste a mi amiga ese día! ¡¿Por qué lo hiciste?! —grita.

Cristina sonríe.

—Porque me pareció divertido.

Selina deja de contenerse y corre hacia ella. Cristina solo se gira a un lado y toma de sus manos cuando ella intenta jalar de su pelo. Selina no tiene tiempo de reaccionar antes de que Cristina la empuje contra la baranda.

Selina pierde el equilibrio.

Cae.

No puedo moverme.

No hubo un grito, nadie hablo. 

No puedo moverme.

Solo veo esos ojos rojos mirándome. 

Y una sonrisa cuando se escucha el cuerpo de Selina golpear contra la superficie. 


Fin de Temporada

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Espero les haya gustado la temporada de El Secreto de mi Bully. Se suponía que tenía que ser una historia romántica/comedia, pero ha terminado siendo más oscura de lo que creí. Lo siento, si no era lo que esperaban. También estoy empezando un nuevo libro que sí será puro romance y comedia, se llama "Trap Trap Oh" lo pueden encontrar en mi perfil.

Si has llegado hasta aquí te deseo un gran día. Recuerda que si estás teniendo un mal momento en tu vida, enfócate en lo que te haga feliz. Al final uno decide qué o quién es lo que te hace llorar o sonreír. 

Te deseo lo mejor y muchos ánimos. 

¡Nos vemos pronto!



El Secreto de mi Bully - Temporada 1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora