Al siguiente día, la noche fue tan abrumadora como mis ganas de alimentar este deprimente cuerpo.
Ante la situación de conocerlas, solo me llena las ganas de besar cada esquina de su ser. También imaginaba sobre mis dotes culinarios en la cocina, pero no tenía siquiera un mínimo de conocimiento, así que empleé el escenario y pensé:
-Ellas no solo buscan un hombre guapo, más bien, alguien que sobresalga en todo sentido-.
De esa forma, le dediqué cinco horas de mi entrega humana a una sala de comer que hace años no tocaba.
Aprendí lo más básico y lo más complejo a la vez, y luego de varios intentos fallidos, puedo decir que ahora desayuno tranquilo con unas magdalenas exquisitas, sin relleno o color, básicamente humildes, una esencia bastante especial en ellas.
La llegada de un camión inmobiliario despertó mi mañana, con el comienzo de una aventura ajena a mi vida, pero más cerca que nunca.
Se bajaron sillones, placares, camas, radios, esculturas de cerámica, todo lo necesario para vivir.
"Que se note mi sarcasmo".
Esperé con una taza de café sobre mi mano y, dos horas después, aparcó el mismo coche del primer día. Vi cómo bajaba aquel hombre de ímpetu dineral, y de su lado, la mano de aquella rubia descolorida y desbordada de ambición.
Luego, las vi a ellas, mis dos diamantes, tal y como será nuestro anillo de unión para toda la vida, con el valor único y especial, pero no sobrepasando su esencia natural.
Hoy puedo describirlas de mejor manera. El bicho interno en mí puede saborearse mientras disfrutamos de la vista. Ambas con un cuerpo de reloj de arena, con prominencias bastante tranquilas, ni muy, muy, ni tan, tan, perfectas. Sus pelos pelirrojos, alborotados y cortos, les daban ese toque de ser risueñas y tener carácter, todo lo que necesitábamos.
Hoy, peculiarmente, llevaban vestidos color beige, en tono con ellas y el color de su piel, delicadamente blanca, como la nieve, donde algún día seré su perro compañero en el invierno, y su luz en la oscuridad, aferradas a mí, mis amores momentáneamente platónicos.
El tercer día, volver a verlas fue tan resplandeciente como de costumbre. Hoy puedo decirles que su llamativo vestido amarillo les da su toque de niñas pequeñas, mucho de lo que adoraba mi padre.
Aprendí en tan poco tiempo cómo pasan sus días en el jardín, admirando cómo aquella rubia se encargaba de pulir los últimos detalles de una crianza de rosas rojas. También pude ver lo diversas que son al leer un libro mientras cocinan. Las he visto desnudas cerca de la pileta, como rabieta de solo tocar aquella agua fría.
Y lo que me espera por aprender, no se me sacia la sed; tan al contrario, solo quiero saltar como Aladdín y pasar a buscarlas en mi alfombra roja.
Cuarto día: hoy ambas están abrigadas con un polar enorme. No las puedo admirar con más pasión, pero solo el hecho de no verlas me hace imaginar aún más cosas, todo lo vulgar que en sus mentes puedan observar.
Hoy sé que aman con locura estar cuidadas en su ámbito personal: talcos, perfumes, crema corporal; y sé que sus marcas de ropa son de las más finas, aunque, admitiendo, podría comprarles aún mejores cosas.
También sé que les gusta leer historias peculiares de amor o de desdén.
Son dos rosas que desearía poder criar, poder avanzar, poder explorar, oler sus olores; pero, trágicamente, solo puedo decir que, tal como se ven, su aroma debe de ser peculiar y compaginaría con mis hormonas masculinas.
Quinto día: no solo disfrutan de todo aquello que nombré durante todos estos días, también aman cocinar, como si mi peculiar decisión de aprender sobre este don fuese la mejor táctica hasta el momento.
Bailan de formas singulares, como si nadie las viera, y yo, pecando a la distancia, enamorado de lo que no puedo tocar aún. Sé que es delito, pero no lo puedo evitar; me niego rotundamente a dejar esto.
"A mi parecer, el delito es pecar sin pasión por un amor verdadero".
La oportunidad de mi vida...
Sexto día: hoy aprendí que, tanto como yo, prefieren la soledad, a oscuras junto a ellos.
También descubrí sus horarios: gimnasio, baile...
Los días martes y jueves bailan, de cuatro pm a seis pm. Los días lunes, miércoles y viernes, gimnasio, de ocho am a diez am.
Mis princesas, algún día seré yo quien las lleve a donde quieran.
Séptimo día: hoy las cosas son más fáciles de observar. Sé los horarios de ellos, especialmente de él, quien de ocho am a cuatro pm trabaja en alguna empresa o monotributo.
"¡Claro! Como si me importa dónde".
Aunque el problema inicial es la rubia, quien no se despega jamás de mis conejitas, de mis hermosas palomas blancas.
Anoté horarios y puntos fijos donde poder entrar. La misión está acorde a todo; la decisión es difícil, pero las ganas son aún más fuertes que todo.
Mis niñas hoy visten de azul oscuro y cambiaron su color de pelo a un azul más resplandeciente.
Las cosas, aunque parecieran salirse de control, están más a mi favor. Cada día es una forma de poder estar aún más cerca, de poder acariciarlas, de tenerlas...
¡Dios! Divago hasta los codos, pero no lo puedo evitar. Son el centro de mi todo, mi salvación de este preocupante e inestable lugar dentro de mí.
Todo cambiará, y jamás seré quien tenga que llorar en los días grises, quien necesita esa luz para volar a lo más alto del cielo, mi pilar ante lo derrumbado.
Mi sostén...
mi refugio privilegiado.
Bienvenidos y gracias por leer.
Recuerden:
Nada de esta historia es real y no debe de tomarse como referencia, disfruten de la magia mental para vivir historias a través de nuestra mente🖤
Espero con ansias en los comentarios sus críticas constructivas.🤍
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~ Almas Gemelas ~
ActionSINOPSIS ¿Qué ocurre cuando el amor se mezcla con la obsesión... y la mente deja de ser un lugar seguro? A lo largo de una historia cruda, inquietante y profundamente psicológica, seguimos la voz de un protagonista que no solo enfrenta sus propios a...
