~ Capítulo 13 ~

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Un treinta de septiembre del dos mil uno, fue cuando la vida de este ser humano despiadado fue arrebatada por la lealtad y merced de los hombres sellados ante la ley.

Me declararon culpable y con cargos de homicidio agravado ante la desaparición de nuestra conejilla de indias rubia, Cecilia Anabel Fernández, la rata de laboratorio que nos ayudó en el gran plan de nuestra obra maestra.

No quiero mentirles, me duele de manera horrible el corazón, porque por tanto recibimos tan poco y por tan poco recibimos tanto, te explico... Hicimos hasta lo imposible por llegar al objetivo principal, que era nuestra felicidad, y recibimos de premio una patada en la yugular por nuestros rastros delictivos, mientras que ayudamos al mundo contra la malicia de seres que puedan procrear más de ellos mismos, recibimos el castigo divino de quedarnos el resto de la vida en un sótano abandonado, a merced de un plato de comida vieja y un poco de agua del retrete más cercano.

Como animales salvajes...

No soy merecedor de tanta mierda, pero tampoco puedo no culpar a mis pecados; después de todo, soy peor que cualquier escoria creada en este mundo tan mundano, o soy la mejor diversión de los expectantes que leen esta historia...

"Pero yo jamás perdonaré mis pecados ante la mano de un Dios, porque seamos realistas, existe demasiada mierda para agregar a otro hipócrita en el camino".

Lo interesante de esta trayectoria está en nuestro ingenioso vecino, don Martínez Eduardo Villarreal, quien desde un principio planeó nuestro querido y hermoso amarre policial.

Desde los barrotes de este vago y retorcido lugar, puedo decirles que con la pluma de un viejo compañero de setenta años, que a sabiendas y con miedo me entregó, en conjunto con un trapo de tela blanca a medias manchas, para poder escribir.

Les comento que en todo el sitio se sabe que él es el héroe de tantas vidas rotas por mí y por mi padre, quienes nos cobramos más de veinte almas, pero la verdad la cuenta de tantos años se nos va de las manos y sobrepasa las cien, recordando que ambas vidas llevan décadas de trayectoria.

Planeó lo que no vi venir y lo que creí ya había terminado; aquel día que Francisco había estado hablando con doña chismosa y vocera vecinal, él lo había planeado, él era el as de toda esta situación, quien mandaba hacer todo para saber de nosotros o quiénes se encargarían de tantas desapariciones. ¡Y le dieron en el blanco!

Padre no estaría orgulloso, pero tampoco vale la pena pensar en aquel estúpido engendro que crió tal mierda de vida humana.

Aquella mujer no estaba o jamás pensaron que sería capaz de morir aquel día, porque tampoco vieron mis movimientos, ni siquiera estuvieron tan cerca de saber que yo lo controlaba todo, solo creyeron menos de lo que esperaron y se llevaron el tiro por la culata y viceversa en mi caso.

Aquel hombre inició el plan de buscar rastros en nosotros y terminó con la vida de su tan amada mujer, solo por la avaricia de tener más de lo que ya tenían. Perdió, y al no recibir nada, solo se envenenó en busca de más, y lo consiguió.

Preparó un seguimiento de mis movimientos y supo que yo solo estaba interesado en aquella mujer rubia; en un principio quiso nomás echarme la culpa, como si de niños se hablara, pero jamás creyó que mi ser sería capaz de ocultar hasta el mínimo detalle para escapar, jamás creyó que sería tan difícil.

Cuando logró ver que nadie era capaz de ayudarlo, buscó la forma y encontró mis rastros en la rubia, vio mis movimientos y supuso cuándo y cómo serían mis siguientes pasos, pasos que creí estaban ocultos. Cuando nos encontramos visualmente en la lejanía, solo se dispuso a mirar y presenciar su estimado cuerpo y presencia para que nuestra última vez viéndonos fuera con su victoria.

Horas después, se dignó a llamar a la policía por un supuesto grito de una mujer desesperada en una de las tantas casas, aunque en un principio no lo quisieron oír por su delirante pérdida cercana, las alertas fueron notorias cuando nuestro pequeño vecino Fernández gritó a los cuatro vientos la desaparición de su tan amada o tan estúpido ser que lo engañaba.
Tonto hombre que confiaba en alguien que solo servía bien en la cama, aunque dentro de mí debo admitir que Francisco moría por dentro cada que podía observarla, y ahora solo se encuentra pasando el proceso en el silencio de nuestras cuevas profundas.

Don Villarreal aprovechó el momento para decir lo que tanto guardaba entre sus manos y para al fin ser el siguiente vocero nacional de la cuadra y del país entero.

Quién diría, él llegó aún más lejos que ella...

No tengo más para decir...

Solo nos han vencido de tal forma que me descoloca saber qué tan lejos nos llevó el amor. Tanto que nos perdimos de nosotros mismos y de lo tan delicado y tan sublime que eran nuestras situaciones.

Perdimos la chispa y con ella la suspicacia de la seriedad en todos nuestros asuntos, hasta perder lo que más anhelábamos, el amor, por fin el amor de nuestras vidas.

Hemos sido cazadores y presas al mismo tiempo, porque mientras esta hiena se alimentaba para engordar, un querido y enorme león lo acechaba a la distancia para poder atacar y ni siquiera ser encontrado.

El fin de nuestra historia se quedará dentro de estos musgosos colchones, o quizás, aún más dentro de todas sus mentes y vidas...

La pregunta será:

¿Nos volveremos a ver?

-No lo creo- susurra Francisco.

Bienvenidos a y gracias por leer.

Recuerden:
Nada de esta historia es real y no debe de tomarse como referencia, disfruten de la magia mental para vivir historias a través de nuestra mente🖤

Espero con ansias en los comentarios sus críticas constructivas.🤍

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