El sol parecía dar sus últimos brillos por lo que él rey soltó un suspiro y miro detrás suyo al aprendiz que estaba sin decir nada, toda la tarde se la habían pasado montando sus caballos pero aún no llegaban ni siquiera a las tierras cercanas a la tierra de Reyes y Reinas.
Parecía extraño.
- Detengamonos aquí.
Dijo el rey bajando de su caballo, el joven aprendiz lo miro extrañado y bajo de su caballo para después acercarse al mayor que lo miraba extrañado para después simplemente ignorarlo.
- Usted dijo que teníamos que llegar antes de que anocheciera.
- Olvidalo.
- ¿Porque nos detenemos? Si hacemos correr a los caballos seguro y llegamos mucho más rápido a ese lugar.
- Dije que no.
-¡Este viaje es por su culpa! No se que le está pasando a mi ojo y usted solamente quiere descansar cuando aún no oscurece, levantese y sigamos el camino.
-¿Quieres ir? Vete entonces, a ver a donde llegas.
- Me ire porque quiero curarme no porque usted me lo este diciendo.
Soltó el menor con molestia mientras se daba la vuelta y tomaba el caballo que le había dado, se subió en el y sin decir nada más le dio un leve y suave golpe al caballo para que este comenzara a correr por el extenso camino.
El había escuchado que él médico del Reino no sabía lo que le estaba pasando y el ni siquiera recordaba lo que había sucedido para tener su ojo de un color dorado pero debía de buscar a aquella persona que lo curara.
Y es que pocos sabían del lugar en donde se hallaba el ser más sabio, muchos creaban rumores de él o simplemente esperaban a verlo en las juntas de la gran reina pero nadie podía acercarse demasiado.
Un Rey más sabio que el mismo Dios, ¿Acaso existía?.
La Luna comenzo a asomarse y con la llegada de la oscuridad también llegó un fuerte aroma a rosas, era tan llamativo que por un momento logró detener al joven aprendiz, miro a su alrededor curioso pues no había ninguna Rosa Roja cerca.
Fruncio el ceño y cuando estuvo dispuesto a seguir su camino un enorme rosal apareció frente a él, Taehyung miro extrañado y después se froto sus ojos para después abrirlos y notar cientos de Rosas rojas rodearlo a el y su corcel.
Pocos sabían de la existencia de dichas "pruebas" que se tenían que pasar para poder pisar los mismos suelos que los de sangre real.
Mientras tanto el Rey de la esperanza miraba a su corcel en busca de su ayuda pues ni siquiera el entendía el extenso camino que habían estado recorriendo sin descanso, sabía los lugares de memoria, andar a pie, carruaje y a caballo por ellos pero eso no explicaba lo complicado que se había convertido esta vez.
- Es el mismo camino de siempre entonces ¿Porque aún no llegamos?
Comenzó a contarle al caballo que solo miraba el césped y sentía la inquietud de su dueño, el Rey Jung soltó un suspiro al darse cuenta que su corcel no le daría las respuestas a sus preguntas y sin más se recargo en un árbol mientras comenzaba a pensar.
Fue entonces que percibió aquel aroma a rosas que lo comprendió y rápidamente se montó en su corcel haciendo que este comenzara a correr tan rápido como podía.
Todos los de sangre real aborrecían a los que eran inferiores a ellos, los que no tenían algún don en especial o simplemente plebeyos que querían pisar sus tierras sagradas.
Su corcel se detuvo ante un inmenso rosal que parecía más alto que cualquier árbol de ese lugar, era ilógico lo que estaba pasando porque el sabia que ese era el camino correcto para ir hacia la tierra sagrada y estaba seguro que recién era medio día, alguien había alterado el entorno en el estaban ellos.
Sin titubear dejó que la magia dentro de él comenzara a fluir dejando ver una imagen completamente diferente a su apariencia habitual, sus ojos dorados parecían brillar sin control mientras que sus cabellos se teñian del mismo tono y su ropa relucia en un hermoso traje blanco con detalles dorados.
En su mano apareció un cetro que al instante alzó haciendo que la luz llenara el lugar y rápidamente todas las Rosas desaparecieran dejando a su vista aquel ser de sangre real que aborrecía mientras tenía en el suelo al pequeño aprendiz que parecía haber luchado sin éxito alguno.
- Suelta al joven Kim y te dejaré ir sin castigo alguno.
Dijo el Rey Jung mientras apuntaba con su espada a la otra persona que solo reía, negó repetidas veces con su cabeza al mismo tiempo que se ponía de pie y soltaba al pequeño que gruñia molesto, este miro con reproche al rey hasta que lo vió con esa "aura" dorada, cerró los ojos negandose a creer que ese era el Rey que lo había sacado de su cama en la madrugada y que casi lo mataba pero cuando los volvió a abrir ya no tenía ese aspecto, su cabello de color marrón había vuelto al igual que sus ropas oscuras.
Lo había imaginado
- Tomen esto como una advertencia, porque su camino no será nada fácil.
Dictó la otra persona que sin dificultad alguna se desvaneció en el aire dejando solos nuevamente al Rey y el aprendiz que se ponía de pie y comenzaba a sacudir sus ropas, paso a un lado del Rey y sin decir nada se subió a su corcel.
-¿No va a venir?
- ¿Que cosas te dijo?
- Nada importante, nada que no haya escuchado antes.
Soltó el menor mientras comenzaba a acariciar el pelaje del caballo buscando distraerse y no hablar del tema porque bien le había explicado el mayor que no sería fácil, y vaya que tenía mucha razón.
Bueno mis ✨ estrellitas ✨ espero les haya gustado, no se olviden de votar y comentar😉
- Jungyuli3312💜
ESTÁS LEYENDO
Entre Reyes y Reinas
FanfictionLa tierra de reyes es el lugar más hermoso, sin pobreza, sin sufrimiento entre otras cosas. En esta tierra hay reyes y reinas de todas las cosas, la reina de la curiosidad, el rey del oro, los reyes de los dilemas, la reina y Rey de los homosexuales...
