–¡No soy el padre de esa niña! ¿por qué insistes en delegarme esta responsabilidad? – preguntó el Kurta de mala gana con una pronunciada elevación en su voz.
Kuroro se sorprendió de las palabras por obvias razones - ¿ahora lo ves, Danchou? no debería seguir con nosotros y tampoco esa niña, estos dos sólo provocan problemas.
Kuroro se mostraba neutral mientras Kurapika y Nobunaga competían por una lata de verduras. Kurapika pretendía tomarla para alimentar a Scarlet, pues era una de las últimas provisiones que restaban, hace tiempo que el hospital fue abandonado repentinamente, por lo tanto, el almacén de la cocina aún contenía alimentos enlatados, sin embargo, la cantidad de las porciones no era excesiva, además, estas se redujeron bastante durante los días que la araña permaneció resguarda en dicho lugar.
Kurapika gruñó y sus ojos encendieron el rojo escarlata. Kuroro vio a Kurapika enervarse mucho más que su problemático compañero el intensificador.
–Deberías usar mejor tu cabeza ¿o acaso está hueca? una niña necesita alimentarse adecuadamente, por mero sentido común deberías renunciar a ella y permitir que sea yo quien la tome.
Nobunaga estaba dispuesto a ir en contra de Kurapika, le importaba menos hasta dónde debía llegar. Estaba harto de los ruidos tan molestos de la bebé, quien incluso lloraba interminablemente por las noches. Quizá el estrés y el desconcierto ante la situación actual los comenzó a sacar de sus casillas, manteniéndolos a todos peligrosamente ansiosos. Particularmente, el samurái odiaba al Kurta por la forma en que Kuroro parecía favorecerlo en todos los sentidos, incluso a Kalluto le simpatizaba en demasía el bastardo de la cadena, "¿Por qué era tan privilegiado si es el asesino de dos de sus camaradas?" Se preguntaba. Definitivamente, el hombre de la espada jamás olvidaría lo ocurrido con Uvogin y Paku.
Kurapika jamás terminaría de ser un enemigo para él, ¡jamás!
–Está bien, si tanto la quieres... – los ojos de Nobunaga destellaron – pelea conmigo por ella, si ganas puedes quedarte con la lata, pero si yo gano, entonces será mía.
Kurapika siseó y sostuvo con más fuerza a la niña, apretándola ansiosamente contra él -si eso es lo que quieres, acepto - expresó titubeante pero evidentemente convencido.
Kuroro se interpuso entre ambos hombres –Nobu... –sin embargo, su compañero lo acalló –No te atrevas a intervenir en esto Kuroro, ni siquiera lo pienses, acaba de aceptar el reto ¿no ves? Retírate y observa – dijo el samurái caminando hacia Kurapika, el líder simplemente se meció hacia un costado permitiéndole el paso, ciertamente, no podía hacer gran cosa si ellos mismos se habían retado a un duelo ¿verdad?
Nobunaga comenzó a moverse como pistolero a punto de desenfundar su arma. Kurapika abrazó mucho más a Scarlet, ocultándola del ahora contrincante.
Kalluto estuvo observándolos desde lo alto de una vieja escalera cercana. Cuando vio que Kuroro estaba consintiendo esta pelea, saltó hacia él.
–¿Está bien que los dejes pelear por una lata de vegetales? – preguntó con bastante curiosidad. Su líder no dijo nada, sus ojos observaban enérgicamente sobre los otros dos.
Segundos más tarde, Kalluto miró a Kurapika y luego a Nobunaga, esperando cualquier tipo de reacción. Ciertamente Kurapika estuvo en desventaja porque sostenía a la niña, pero Nobunaga no lo indultó, y por desgracia, tampoco le dio tiempo a dejarla fuera del peligro.
El samurái empuñó su espada y Kurapika dio un paso preventivo hacia atrás. El sonido de un balbuceo hizo que bajara los ojos hasta la pequeña que sostenía, "Kuro, Kuro" dijo ella repetitivamente.
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Iris escarlatas
FanfictionEn su afán por recolectar los ojos robados de su tribu, Kurapika cae en una emboscada donde deriva implicándose en un trabajo experimental. El kurta es "rescatado" por las personas que menos imaginó.
