Una tragedia pasada

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Hace tiempo atrás... En la galaxia enana de sagitario, un planeta lleno de vida era guiado por un joven dios, Ryuu, era el nombre de aquella divinidad de apariencia juvenil,una piel color canela, su cabello erizado y con un color similar al fuego, su físico bien definido era un imán de miradas junto a su belleza divina, un don natural de la mayoría de dioses.

Este caminaba con el abdomen al descubierto y descalzo, el dios del fuego, aquel que les enseño a una raza humanoide a como cocinar alimentos, forjar, y utilizar el fuego a su favor.

El era amado por todos sus fieles creyentes que le veían pasar, regalos e incluso coqueteos muy intensos eran lanzados a el.

Incluso los reyes le rendían tributo a el, aunque claro, el era un joven dios, había alguien a quien el admiraba.

Tras caminar por varios kilómetros subió hasta una montaña gigante donde se reunió con su hermana mayor, la diosa del Sol, Parasol, en una apariencia humana con una piel tan blanca que parecía brillar por la luz de aquel sistema solar, su cabello blanco como la nieve, un cuerpo desnudo y tan sensual que únicamente cubría con llamas que simulaban prendas íntimas.

- Hermano mío, veo que has estado cuidando mucho de los mortales de este mundo, aunque nuestro trabajo no es intervenir te permitiré por esta ocasión tus faltas, nosotros somos únicamente observadores, solo intervenimos cuando lo sobrenatural aparece.-

- Vamos hermana, estás siendo un poco exagerada, creo que como dioses deberíamos ayudar más a los mortales-

Enuncio el joven dios con una sonrisa mientras tomaba la mano de su hermana y la besaba suavemente.

- A decir verdad.... Comparto tu punto de vista,  mi lindo hermanito, pero las leyes de nuestra madre son las leyes de los dioses.
Aún así comprendo a la perfección tu sentir.
Por eso es que no te impido que sigas actuando, pero trata de mantener un perfil más bajo... Me retiraré a otro lugar del universo, nos veremos en un tiempo más hermano mío, cuídate mucho.-

Enuncio con preocupación aquella mujer que veía con ternura a Ryuu.

- ¡Tu no te preocupes hermanita, todo estará bien aquí! Puedes irte tranquilamente.

Parasol mostraría una sonrisa a su hermano tras escuchar aquellas palabras para posteriormente abrazarle.

Tras despedirse ambos hermanos, la diosa del sol alzaria el vuelo a gran velocidad, pasando a su forma divina con la cual saldría del planeta en cuestión de micro segundos.

El tiempo fue pasando en aquel planeta, poco a poco aquella civilización fue avanzando más y más, pero también poco a poco fueron dejando de lado a su dios...

Ryuu quien se encontraba encima de un edificio mirando la ciudad suspiraba, sintiendo que tal vez los dioses únicamente debian ser observadores pues al sentirse apegados a los mortales sentían un vacío cuando estos los alejaban, una lección que su hermana posiblemente le quiso enseñar al dejarle seguir por ese camino....

Mientras estos pensamientos cruzaban por la mente de la divinidad, una explosión provocaría gritos de terror, nubes negras se empezaron a manifestar en el cielo y una sensación helada recorrió la espalda de Ryuu quien salto logrando esquivar así un pisotón.

- Bien hecho muchacho, me sorprende que pudieras hacer eso sin estar centrado-

Exclamó un horrendo coro de voces guturales al mismo tiempo.
Un ser infernal había aparecido, un demonio.

- Tsh... Hacia años que no aparecía uno de ustedes... Debo agradecerte, me empezaba a aburrir sin nada que hacer!!-

Ryuu con una pequeña llamarada hizo aparecer una espada que se rodeo se fuego, a una velocidad increíble se lanzó contra aquel demonio.

Titania una superhéroe peculiar Donde viven las historias. Descúbrelo ahora