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theodore guió a adaline hacía su habitación después de haber dejado a pansy al cuidado de draco.

cerró la puerta detrás de él. pudo ver cómo la rubia se paseo por la habitación viendo los detalles. cómo el escritorio bien ordenado con varios libros encima, libros de lectura, libros escolares, había dos en especial que le llamaron su atención: "el universo en una taza de café" y "los dioses del cambio".

caminó por el cuarto aún con la mirada de theodore sobre ella, no solo observó su escritorio, también como al lado de su cama había otro libro que aún leía: "guía completa de astrología" tomo el libro con curiosidad, ella había estado leyendo ese libro hace unas semanas.

su uniforme limpio permanecía sobre el sillón individual. también tenía una mesa donde estaban varios juegos de mesas que suponía que usaba cuando estaba con sus amigos.

—addy —la llamó.

giro su cuerpo poniendo toda su atención en él.

—¿nos ayudarás?.

—pansy es mi amiga —dijo señalando la orilla de su cama, pidiendo permiso para sentarse recibiendo un movimiento de cabeza. se sentó en la orilla con theodore imitando su acto en el sillón individual— no me gusta verla así. los hufflepuff muchos —aclaro— usan sus conocimientos con las plantas y cultivan... marihuana.

—¿sabes quiénes? —pregunto.

—no. puedo investigar, pero no es solo hierba —dijo— consiguen pastillas.

theodore se levantó arrodillandose frente a adaline tomando sus manos que reposaban sobre sus rodillas desnudas.

—adaline por favor, necesito que me ayudes a parar esto. por pansy.

—lo haré —asintió.

miro sus ojos azules, no podía apartar la mirada de ellos y no solo eran azules, tenían un toque ligero a verde, eran los ojos más hermosos que había visto.

—¿qué? —murmuro.

negó sin poder apartar la mirada. —eres realmente hermosa —alzo su mano retirando los mechones rubios que caían por su rostro.

—nott...

sintió los labios de theodore juntarse con los suyos, se sentía tan bien. sus labios mezclarse con el sabor a fresa de su labial mientras theodore sujetaba su rostro manteniendo el beso. movió sus manos tomando los brazos de theodore alejándolo rompiendo el beso.

—¿que fue eso? ¿por qué...? ¿por qué hiciste eso? —pregunto asustada levantándose de la cama.

—yo... creí...

adaline tomó su varita y salió de la habitación. bajo las escaleras corriendo hacía la salida cuando mattheo la interceptó.

—¿estás bien? estás pálida —menciono mattheo.

—necesito... necesito salir de aquí.

—acompañame —salió por la puerta haciendo un movimiento para que adaline lo siguiera.






















adaline suspiro mordiendo el pastel que mattheo le había conseguido. no le quitaba la mirada a mattheo mientras se fumaba su segundo cigarrillo en la noche.

—¿qué opinas sobre theodore? —pregunto mattheo poniendo nerviosa a la rubia.

—amm... no mucho —murmuro— es inteligente, se preocupa bastante por sus amigos. bastante arrogante, inoportuno, cree que puede tener a cualquier mujer, pero quiere mucho a pansy, la cuida y la protege.

—se criaron juntos —apago el cigarro contra el metal— theo vio morir a su madre y la única persona que estuvo para él fue pansy.

—¿por eso ve a los thestrals? —asintió— ¿cuándo murió?

—hace cuatro años. theo no era así, perder a su madre lo volvió así. —respondió— el padre de theo nunca estuvo para él y su madre estaba enferma para poder cuidarlo pero aún así se mantuvo a su lado todo el tiempo, por eso pansy y él se criaron juntos. el padre nunca estaba y alguien tenía que cuidar de theodore, así que se quedaba en la mansión parkinson.

—pero no le da el derecho de tratar así a las mujeres y no solo nott, tu también, tu y él son exactamente iguales tratan a las mujeres a su gusto y no está bien.

—lo sé —suspiro robando otro pastel.

—¿por qué lo haces? ¿por qué él lo hace?

—blaise dice que es para llenar el vacío femenino que tenemos. no se adaline, nunca conocí a una chica que me quiera de verdad —dijo.

miró hacia el pasillo suspirando. —no les das la oportunidad.

mattheo rió mirando a la rubia.

—adaline, tú tienes la idea que theo y yo jugamos con las mujeres...

—lo hacen —interrumpió— los veo todos los días.

—ellas a veces también jugan con nosotros. he intentado tener una relación sería, muchas solo quieren algo de una noche.

—entonces la indicada no ha llegado.

—¿lo crees? —pregunto con una sonrisa.

—lo hago.

—me caes bien cupid, podemos ser amigos.

—podemos.

k ; theodore nott Donde viven las historias. Descúbrelo ahora