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el aire de la noche estaba cargado de silencio, roto apenas por el eco de los pasos de él cuando la encontró en el jardín, de espaldas, mirando la luna.

—te busqué en todas partes... tenía miedo de que no quisieras verme.

—quizás no quería que me encontraras —dijo sin girarse, con un hilo de voz.

él dio un par de pasos más, hasta quedar lo bastante cerca como para sentir el frío que ella irradiaba con su distancia.

—lo sé, fallé... pero necesito que me escuches. no quiero perderte.

—¿escuchar qué? ¿otra promesa que romperás mañana? —dijo al fin volteando con los ojos firmes.

él tragó saliva, alzando una mano como si quisiera tocarla, pero no se atrevió.

—no... solo que me equivoqué. y que cada minuto lejos de ti fue un castigo.

ella apartó la mirada, mordiéndose el labio para no dejar escapar la emoción.

—tus palabras suenan dulces, pero son como un veneno.

él dio un paso más, acortando la distancia.

—no te pido que me perdones ahora. solo... solo déjame demostrarlo.

—no te acerques. si lo haces... si me besas, no voy a poder resistirme, y no quiero volver a caer —retrocedió un paso, con el corazón acelerado— lo que hicimos en la fiesta, fue un error. un error que no debe volver a pasar.

el silencio volvió a envolverlos. él se quedó quieto, luchando contra el impulso de tomarla entre sus brazos, mientras ella, con la respiración entrecortada, esperaba que él no cruzara la línea.



































la sala común estaba lleno de murmullos, pero adaline sintió que el aire se congelaba en el instante en que vio a lorenzo acercarse con el ceño fruncido, la mirada fija en theodore.

a su lado, uno de los amigos de lorenzo, le había susurrado algo al oído minutos antes. adaline supo en ese momento que todo se había derrumbado.

—¿es cierto, nott? ¿tuviste algo con ella? —dijo con voz grave, contenida, pero temblado con furia.

theodore, de pie junto al estante, no apartó la mirada. su mandíbula se tensó, sus manos se cerraron en puños.

—no voy a mentir. sí. y lo volvería a hacer.

—¡theodore!

un murmullo recorrió a los presentes que comenzaban a notar la tensión. adaline dio un paso hacia adelante, intentando interponerse, pero lorenzo la empujó suavemente a un lado sin apartar los ojos de theodore.

—sabía que había algo entre ustedes. desde que la interceptaste en el pasillo... esas miradas, ese silencio cargado —dijo con una risa amarga.

theodore avanzó un paso, su voz baja pero firme. —tú no la amas, enzo. la exhibes como un trofeo.

lorenzo perdió el control. soltó el libro que tenía en la mano, y lanzó el primer golpe directo al rostro de theodore. el impacto resonó en el silencio repentino de la sala.

theodore retrocedió apenas, se limpió la sangre de la comisura de los labios y devolvió el golpe con fuerza, directo al abdomen de lorenzo.

en cuestión de segundos estaban encima uno del otro, los puños descargándose con furia contenida, arrastrando sillas y mesas.

—¡basta! ¡deténganse, por favor! —grito desesperada.

pero ninguno escuchaba. lorenzo lo tomó por la camisa, estrellándolo contra la pared.

—¡ella me eligió! ¡decidió quedarse conmigo!

—ella te eligió... pero siempre me va a elegir en el único lugar que importa: su corazón —dijo con voz ahogada pero desafiante.

lorenzo levantó el puño de nuevo, pero adaline se interpuso, empujando a los dos con lágrimas en los ojos.

—¡ya basta los dos! ¡esto no va a cambiar la verdad! —grito con la voz quebrada, suplicante.

el silencio cayó unos segundos, roto solo por la respiración agitada de los tres. theodore sangraba por la ceja, lorenzo por el labio, y adaline estaba en medio, temblando, consciente de que nada volvería a ser igual después de esa confrontación.































la tarde caía lentamente, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y púrpura. ella caminaba con pasos inseguros hacia el lugar donde sabía que él estaría: sentado bajo el gran árbol junto al lago negro.

lo encontró allí, con la mirada perdida en el horizonte, como si aún llevara en los ojos la sombra de todo lo que había perdido.

cuando él la vio, su cuerpo se tensó, sorprendido.

—no pensé que vendrías... después de todo —susurró acercándose con cuidado. sabía lo que había hecho y como lo arruino todo. respiró hondo, apretando las manos contra su falda para controlarse.

—tampoco yo pensaba hacerlo. pero quiero saber la verdad. sabes que es lo que vas a decir —la miró fijamente, con el corazón latiendo más rápido— ¿cuál es la verdad?

ella dudó, bajó la mirada y, tras un instante de lucha interna, la levantó con determinación, aunque sus ojos brillaban de miedo.

—que te amo. que... que en realidad me he estado forzando hacerlo. que en realidad no puedo sentir algo cercano.

lorenzo se quedó inmóvil, como si no hubiera comprendido del todo lo que había escuchado.

—no... no digas eso. no juegues conmigo ahora —dijo casi en un susurro.

ella negó con la cabeza, avanzando un paso. —no es un juego. lo intenté. intenté seguir con mi vida, contigo... pero cada vez que te miro, cada vez que escucho tu voz, me doy cuenta de que mi corazón sigue perteneciendo a él.

él apretó los puños, luchando entre la esperanza y el miedo de volver a sufrir.

—¿y qué pasa con él? ¿lo amas? ¿lo eliges a pesar de todo lo que te hizo?

adaline cerró los ojos, una lágrima resbalando por su mejilla.

—eso es lo más difícil... estoy contigo, pero yo lo amo, si, a pesar de todo lo que me hizo. y seguir fingiendo sería seguir traicionándome a mí misma.

lorenzo se levantó lentamente del banco, quedando frente a adaline. su voz temblaba, cargada de emoción.

—esperaba que no me dijeras eso. esperaba que dijeras que solo fue un error porque estabas borracha, que no lo amas. que me amas a mí.

adaline alzó la mano y, por primera vez sin contenerse, rozó su rostro con ternura.

—pero lo amo a él.

cerró los ojos, inclinándose hacia su caricia conformándose con su ultima caricia.





































si tiene faltas de ortografía o incoherencias háganmelo saber porque muchas veces escribo los capítulos en la madrugada y casi me duermo escribiéndolos.

no se olviden de comentar y votar, y prepárense porque este ya es uno de los capítulos finales.

el fin de los tiempos se acerca.

bye, xoxo 💋

k ; theodore nott Donde viven las historias. Descúbrelo ahora