Quítate el maldito rosario

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El niño se encontraba despierto ya llevaba dos días que se levantaba a las tres de la mañana en punto, seguidas y eso ya le estaba dando miedo, raro no, ya que sabía que había hecho pacto con el Diablo, así que no se tenía que sorprender pero si que le tenía que dar miedo.

Pero este momento no se trataba como las demás veces, que solo se levantaba por qué sentía una opresión en el pecho para luego quedarse dormido no, esta vez no.

Por qué había una sombra negra pegada al lado derecho de la pared, dando casi al lado del niño, Bill se levantó de golpe y por instinto llevo sus manos al rosario, pero este fue jalado, su cuerpo dio con la pared, mientras que el crucifijo estaba en el aire todavía pegado al cuello del niño.

Bill sollozo por el miedo y más miedo le dio cuando escucho una voz completamente ronca y profunda cerca de su oído.- Quitate el maldito crucifijo.. cariño.- Lo último lo dijo arrastrando la lengua.

Bill sintió un maldito escalofrío en su cuerpo, este se provocó por el miedo y otra emoción irreconocible. Como si se tratara de un robot en automático, Bill hizo lo que la sombra le ordenó, cuando se quitó el crucifijo, rápidamente bajo la mirada, por la cosa comenzo a cambiar su forma sombra por algo más sólido.

-Levanta esa cara cariño, que no te comere.- Aunque hubiera cambiado su cuerpo, su voz seguía ronca y profunda.

Bill negó, pero el ente agarro su mentón con algo de fuerza, Bill temblando de miedo cerró sus ojitos con fuerza sin atreverse a echarle una ojeda al bello rostro de la "cosa".

-Vamos no seas tímido y abre tus ojos.- Esta vez su voz se dirigió como susurro a su oído, Bill volvió a ser obediente y poco a poco fue abriendo sus ojitos los cuales estaban fuertemente cerrados, cuando finalmente los abrió se quedó con la boca abierta completamente pasmado.

Quién estaba delante de él, no era más que el chico guapo que lo ayudo.

Y fue ahí que Bill se cuestiono si de verdad había hecho un pacto con el Diablo y esta era una lección del todo poderoso, o solo era una mala pasada que le había hecho su subconsciente, ya que él jamás volvió a pensar en el chico que lo salvó.

-T..tú...- Su respuesta fue cortada por suaves golpes que provenían de la puerta.

Bill no podia apartar los ojos de los del ente, estos eran avellanas con un toque de negro en el ojo derecho, solo era un pequeño punto pero era más que obvio que eso no se debía a una enfermedad, ese punto si lo quedabas viendo fijo te podías dar cuenta que era como un pozo negro, pero este te llevaba a un extraño lugar que solo sentías melancolia y dolor, algo indescifrable, un cúmulo de emociones indescriptible.

Las cuales no tenían respuestas.

Y no sabía si tampoco tenían significado...

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-Ve con tu "mami", después vengo a visitarte porque tenemos cosas de que hablar...- En lo de "mami" claramente el ente se estaba burlando, pero eso Bill no lo pudo captar.

El niño asintió y con pasos temblorosos, se dirigió a la puerta, donde la abrió y salio de su cuarto, con su madre quien la agarraba de la mano, con todo el amor del mundo llenando lo de la calidez que en muy poco tiempo iba a hacer quitada.

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El Diablo se presentó.

El diablo quiere jugar con su "nuevo niño".

Y el juego va a ser muy interesante....

LuciferDonde viven las historias. Descúbrelo ahora