6.

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Llegaron dentro del Sanctum Vergorum a través del ascensor secreto.

—Che, ¿Seguro que no querés galletas?

—¿Oye, pero a ti qué te pasa?

Juan estaba llegando al límite de su cordura mientras más indiferente se volvía Spreen. Siendo casi de madrugada y mentalmente cansado, Juan no gritó ni alzó demasiado la voz sino que le reprochó con rabia.

—¿Se te olvidó todo lo que esa vieja nos hizo, o qué?

—Bue, sólo decí que me tenés bronca porque te dije que la corbata esa que me regalaste es una chota.

«JA» Juan se rio incrédulo, Spreen sabía perfectamente de qué le hablaba, ¿Ahora se hacía el imbécil para evitar el tema? ¿Cuando es tan obvio que les agrada?

—Primero, llegas como si nada, feliz de la vida a la casa de esos dos para "cenar", ¡Y no me vayas a decir que fue por el Profeta porque tú nunca fuiste para allá por negocios!

Un dedo le pinchó el pecho con violencia, Spreen dejó el empaque de galletas en la cocina y siguió por las escaleras hasta recostarse en la cama.

—Segundo, ¿¡Te pones del lado de esa bruja!? ¡Oh "gracias suegra" "eres la mejor" "ojalá la próxima cena sea en nuestra casa"! ¡Estás loco si crees que voy a dejar que pongan un pie en mi casa!

Hace unas horas todo había sido un sinsentido, el significado de pesadilla fue esa cena elegante con deliciosa comida y con decoraciones familiares, el amor de su vida no había sido nada menos que amigable con los vejetes que habían destruido su hogar.

Xena explicó que quien envío al Noni alterno lo hizo en muy malas circunstancias, la vaca no era más que un cascarón vacío sin magia negra, así que a menudo ella va a transferirle un poco a la gema en su cuello, y por otro lado, su cuerpo no soportaría ni la mitad del viaje dimensional.

En resumen, enviar ahora mismo a Noni de regreso a su mundo haría que su existencia se perdiera para siempre y como guardián de las dimensiones tenía que cuidarlo... y a sus amigos también por lo que dejó a la vaca en una celda en el sótano del templo con un chasquido.

—No le dije que era "la mejor", dije que su comida era muy buena.

—¡Y tienes el descaro de ser bueno con ella! ¡En mi cara!

Spreen lo mira fijamente por un momento para pensar si es buena idea decirle lo que de verdad quiere decir, cómo se siente al respecto y por qué se comporta así, pero sabe que eso conduciría a su propio tema maternal, cosa que no quiere volver a tocar.

—... ¿A vos no te parece que cambió? Mirá, te va a ayudar para que la vaca siga "viva" y cuando la tengan que enviar de vuelta también.

Spreen sacó la cajita azul de su bolsillo y se lo dio, le mostró los guantes y el enterizo que tejió Xena como regalo para el bebé.

—Eso, es para vos y esto, es para el nene. ¡Y no son sólo los regalos! Amor, desde la última vez que la viste ella no le ha hecho daño a nadie.

—Confías en ella porque no la conoces, tú crees que "cambió".

—¡Ella sólo te estaba buscando, no es mala! ¡Te está buscando ahora también porque quiere arreglar las cosas con vos!

—¿Es neta, Spreen? ¿Ahora hablan a mis espaldas?

El híbrido suspiró y negó con la cabeza, sostuvo las manos de su marido e hizo que presionara el objeto que tenía entre las palmas.

—Sólo he tenido que ver lo ha hecho por vos, por nosotros.

El NeneDonde viven las historias. Descúbrelo ahora