9.

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—¿Seguro que es por aquí?

—No creo que sea buena idea seguir al más menso de todos.

—Pues si muy genio, ¿Por qué yo sí aprobé el examen de mate y tú no?

—Porque me enferme ese día, pájaro todo menso.

Tsk. Quackity pateó una piedra en respuesta.

—¡Miren! ¡Allá está!

La estructura que rodeaba el portal seguía como la última vez, encapsulada con lava ardiente, aunque ahora habían más cintas policíacas varias estaban rotas, huellas de zapatos y patas estaban esparcidas en la tierra con dirección a todas partes.

—¿Y ahora?

El híbrido alado observó su mapa hecho con crayones, el orfanato eran los rectángulos azules, que conectaba con una línea verde al óvalo, un árbol tallado con una equis estaba al lado del camino y eso era todo, nunca había ido más lejos del portal.

Nunca se había alejado tanto de su hermano mayor.

—¡Rivers! ¡Operación de búsqueda!

—La mayoría de las huellas humanas indican que hay un pueblo por allá.

La niña usó una lupa imaginaria para seguir las pisadas y luego escribió con su dedo las pistas en su palma.

—¡Perro, águila, encuentren a los objetivos!

—¡No otra vez!

—¿Entonces quieren que un hámster haga su trabajo?

Roier se adelantó y de su mochila convirtió un papel en un catalejo.

—¡No quiero ser una rata! ¡Seré el gato!

—Petición rechazada, hámster. Missa ya es el gato.

El híbrido le sacó la lengua con molestia y la humana le correspondió.

Siguieron el camino en la tierra, descubrir más del bosque que rodeaba su hogar era emocionante, habían muchos nidos de pájaros y las ardillas les emitieron chirridos antes de volver a sus hogares.

—¿Y en dónde está Missa? ¿No le advertiste de la misión?

Uh. Dijo que no iba a venir con nosotros porque... ¿Hace mucho no tomaba una siesta así que quería seguir durmiendo?

—¿Enserio? Creí que eran como un par de calcetas que deben estar juntas todo el tiempo.

Rivers y Aldo compartieron una mirada incrédula ante el comentario de Roier, era obvio que Quackity no estaba diciendo la verdad.

—Eres malísimo mintiendo, fue por eso que pusieron vallas en la muralla y tuvimos que hacer otro pasaje secreto.

—¡Eso no fue mi culpa!

—¿Quién creería que un caballo nos secuestró? Los caballos no pueden escalar paredes. Y además, Missa siempre le dice la verdad a la directora.

Quackity de por sí es una mal mentiroso, pero rara vez le miente a hermano mayor.

Escaparse del orfanato es un secreto más, jugar a los aventureros es prácticamente su juego favorito y el bosque es su patio de juegos que cambia de escenario todos los días.

A pesar de eso y de las incontables veces que cerraron sus salidas secretas, no le habían dicho nada a Quackity, dejan que Missa los acompañe porque de una manera u otra encuentran una forma de volver a salir.

Él sabe eso, ¿En qué está pensando?

—¿Y si mejor menos hablar y más investigar? Yo tengo que hacer el mapa y ustedes distraen mi memoria fotográfica.

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