Cuatro

137 16 6
                                        

TN lavaba los platos y yo los secaba, en todo eso ya nos habíamos conocido mejor, yo le comenté que era de Michigan y ella los ángeles, le conté sobre que vivía en un orfanato porque mis padres me abandonaron cuando nací.

Y ella me contó su historia con su padre y su madre, dijo que apesar de todo la comprendieron cuando los necesitaba.

— Te juro que era horrenda cuando era adolescente — Rio a carcajadas.

— No te creo, eres muy bonita lo juro — cruce mis dedos

— Esta bien te creo — Rio —¿Que hora es?

Mire mi reloj

— Ya serán las 1 de la madrugada. — Comente

— Es tardísimo — se seco las manos con su ropa — Iré acostarme, ¿puedo usar la cama de dos plazas no?

— Si claro, yo usaré la habitación de huésped.

— Genial

— Bueno... buenas noches supongo — Extendi mi mano

Esta se acerco a mí y me abrazo, goau eso fue inesperado

— Gracias por salvarme y por dejarme quedar aquí, nadie había sido tan amable en toda la noche.

— No es nada— Le di algunas palmadas en la espalda como para terminar con el abrazo.

— Buenas noches — La vi como subió las escaleras y entro a la habitación.

Bueno me abrí una botella de cerveza y me senté sobre el sofá, la televisión aún andaba por alguna razón los infelices de los zombies no habían dañado el cable que hace que ande aún.

Aveces era feo ver la televisión, muchas de las cámaras que estaban en vivo grababan las horribles escenas de las personas siendo devoradas por los monstruos esos.

Tome un sorbo de cerveza y apague la televisión, era hora de dormir. Mis ojos intentaban cerrarse pero los volvía abrir. Antes de dormir siempre veía que todo este bien cerrado y las puertas estén con las maderas que les había puesto.

Baje la cremallera de mi pantalón y saque a mi amigo, hace tanto no lo hacía que por alguna razón ahora lo necesitaba. Lami mi mano y la pasé por todo mi miembro humedeciendolo un poco. Tire la cabeza hacia atrás y me asegúre que no venga TN.

Deslizaba mi mano lentamente y luego rápido, apretaba la punta y sentía calor en mi espalda, dios como extrañaba esto. Ese calorcito exitante, mordí mi labio, quería continuar pero estaba a punto de acabar oí un ruido.

— Carajo

Subí mis pantalones y tome el arma, sabía que no había cerrado una de las puertas, cuando estre a la segunda puerta de la habitación vi esa persona, tan conocida

Se acerco a mí queriendo comerme, no dude y le dispare, lamentaba haberlo hecho.

Stell, era esa gran amiga, detestaba hacer eso con gente conocida. Mire hacia atrás y venía TN asustada acercándose a mi

— ¿Que sucedió? — Mire sus pies descansos

— Entro una vieja amiga — Tome de los pies a stell ahora zombie muerto y abrí la puerta.

—¿ La mataste? — Detesto esas preguntas absurdas

—No, solo la adormeci — Solté una carcajada.

— Okey — Rodó los ojos

Saque a la individua hacia afuera y trabe las puertas. Ahora si podríamos dormir en paz.

— Ahora si ya puedes descansar en paz. — La mire y solte el arma.

— No creo, no puedo dormir.

— Si quieres puedo quedarme contigo y si puedes dormir luego iré a dormir yo. Como quieras — le ofrecí esa propuesta.

— ¿Harías eso?

— Créeme, se lo que se siente no poder dormir por estos bastardos.

Ambos subimos las escaleras y entramos a la habitación. Esa noche TN durmió tanto que al otro día sus cabellos estaban tan parados como mi pene ese día.

𝐈𝐍𝐅𝐄𝐂𝐓𝐀𝐃𝐎𝐒Donde viven las historias. Descúbrelo ahora