JiMin soltó un quejido lamentable cuando YoonGi presionó la piel entre sus dedos, dándole un pellizco que le recordaba lo mucho que estaba sufriendo el omega.
YoonGi intentó respirar hondo para calmar la contracción que lo atacó por tercera vez en el día, estaba irritado por diferentes razones, sus caderas parecían haber crecido, la hinchazón en los pies era terrible, el dolor muscular apenas lo mantenía en pie y la frecuencia a la que debía ir al baño había aumentado terriblemente y no dejaba de llorar.
Estaban a unos días del parto y el tiempo parecía ir mucho más lento que de costumbre, respiró mientras soltaba el brazo de su novio y se apoyaba en el sofá de los padres de JiMin.
—Dejará otro moretón —se le ocurrió decir al alfa, YoonGi le dedicó una mirada moribunda—, pero tú eres tan lindo que no me importa.
Puso los ojos en blanco antes de posar una mano sobre su cachorro, apenas respiraba bien porque ya no encontraba espacio en el cual estirarse como deseaba.
—Creo que ya no quiere estar aquí —murmuró—, te di una casa nueve meses, créeme, tampoco quiero que estés aquí más tiempo.
La risa del alfa resonó mientras le daba un pequeño beso y volvía a concentrarse en su libro de texto. JiMin había encontrado el equilibrio perfecto entre su él, su trabajo y sus estudios.
Suspiró lamentablemente al no recibir la atencion a la que se había acostumbrado las últimas semanas, pero no podía exigirle eso a JiMin cuando apenas estaba encontrando el camino correcto para su futuro.
Mordió su labio al recordar que el cumpleaños del alfa estaba a unas horas, había pensado en todos los regalos que podría darle, lamentablemente no podía salir del departamento si no era con alguien pegado a él, no ayudarían a que sea una sorpresa.
Observó la cocina vacía, tal vez podría hornear algo.
Se levantó del sofá con dificultad bajo la atenta mirada del alfa, JiMin intentó disimular que no se preocupaba tanto para no irritarlo más, pero podía ver claramente que con cada paso que daba él daba otro.
—¿Qué necesitas? Si quieres algo puedo traértelo —preguntó casi con miedo—, es mejor si te quedas sentado.
—No, estoy bien...
—Te cansarás más por...
YoonGi le dio una mirada asesina.
—Termina esa oración.
—Por lo hermoso que eres.
El omega puso los ojos en blanco antes de seguir su camino, debió ser una imagen graciosa para JiMin considerando que parecía un pingüino, pero el alfa parecía conocer su riesgo a muerte a estas alturas, por lo que se abstuvo de cualquier comentario.
Se mantuvieron en la cocina el resto de la tarde y aunque YoonGi no pidiera ayuda estuvo junto a él pasándole los ingredientes y todo lo que necesitara, al final dijo que se le había antojado ramyeon picante, con esos lindos ojitos que le pedían algo de comer no pudo negarse.
Terminaron en la isla de la cocina comiendo y viendo videos por el celular del alfa, comentando de vez en cuando y riendo muchas veces.
Su madre llegó al anochecer, cansada y con varias compras en la mano. JiMin se acercó a ayudar mientras ella se quitaba los tacones y daba una mirada al interior, sus ojos abriéndose con sorpresa al ver el desastre en la cocina.
—Buenas tardes, señora Park —dijo YoonGi con timidez antes de observar lo mismo que ella—, lo siento, usé muchas cosas y las limpiaré ahora.
—Ah, no, cariño, está bien, recuerda que esta es tu casa ahora —le sonrió para tranquilizarlo y se acercó con unas cuantas bolsas, observó el vientre redondeado con una suave sonrisa—. Debe estar causándote molestias.
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daylight ⚝ jimsu
Hayran KurguPara Min YoonGi y Park JiMin no había sido sencillo tener una relación. Empecemos por el hecho de que hace muchas generaciones los Park y los Min tenían una rivalidad en demostrar quién era mejor. Min YoonGi tiene diecisiete años, es el número uno e...
