CAPÍTULO 31

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Unos momentos antes de que Jimin hiciera aparición, dentro de una de las habitaciones de la mansión Jeon un chico pelinegro, a medio convertir en lobo, comenzaba a despertar de su letargo

Inició percibiendo en el ambiente un aroma peculiar, dulce pero fresco, un aroma parecido al de los lirios recién bañados por el rocío del amanecer, era agradable, como si estuviera de vuelta en aquella pradera

Abrió un poco los ojos y al principio todo fue negro y con el paso de los segundos su vista aún un poco borrosa se fue acostumbrando a la tenue iluminación de unas velas

Al removerse un poco, se dio cuenta del calor que inundaba su cuerpo, de la resequedad de su garganta y la necesidad de movilizarse, al extender la mano hacia su costado, un cuerpo dormitaba a su lado

Antes de intentar identificar quién era, una mano suave, un poco fría a comparación de la propia temperatura, lo tomó de la mano e inició un suave recorrido desde su palma hasta el hombro, pudo percibir que ese movimiento fue tan lento, casi como queriendo grabarse cada músculo y hendidura de su brazo

Sintió el cuerpo moverse un poco a su lado y lo próximo fue un susurro necesitado – Alfa-

Una corriente eléctrica la recorrió hasta la punta de los pies erizando cada vello y un calor más intenso lo hizo estremecer

Con una neblina cubriendo su vista, tomó de las muñecas a su acompañante y la tumbó sobre el colchón quedando encima del cuerpo ajeno

Hundió su nariz en el cuello de esa omega y con fuerza y brusquedad comenzó a restregar su hombría contra la pelvis próxima

-Alfa-

-Omega-

La sensación le enviaba olas de placer pero su lobo parecía no estar conforme sino más bien frustrado

-Omega, grrr, grrr

-Alfa aghh Kookie- Gemía la omega, al parecer ella, perdida en una nube de excitación disfrutaba mucho más la situación en comparación

Antes de que una nueva bruma de calor le azotara, recobró un poco la conciencia separándose bruscamente del cuerpo bajo él casi cayendo de la cama

Aron- Ella NO es nuestro Omega

JK- Grrr Omega

Removió las sábanas frustrado intentando incorporarse y bajar de la cama, comenzó a chocar con las cosas a su alrededor haciendo que estas cayeran de su sitio, se sentía desorientado, casi ebrio y no encontraba la salida

Se acercó torpemente hacia el ventanal frente a la cama, abrió las cortinas y pudo ver la luna que en su máximo esplendor, llena y en lo más alto con un halo de luz azul envolviéndola

Sintió movimiento de repente tras él, la omega se acercaba peligrosamente y antes de que lo llegara a tocar, la interceptó agarrándola de los brazos y golpeándola contra la pared provocando un fuerte sonido

JK- Grrr- gruñó en advertencia, pero la omega parecía no entender por su estado

Aron- ELLA NO ES NUESTRO OMEGA

Jungkook no lastimaba a nadie ni provocaba miedo en nadie a menos que esto fuera estrictamente necesario y no comenzaría ahora, pero la insistencia de la Omega y la inconformidad y frustración de Aron se lo ponían difícil

Con la poca conciencia que aún le quedaba sintió como sus garras comenzaban a salir claramente para infringir daño a la persona de frente, más antes de cualquier cosa rasgó la cortina asustando un poco a la omega que parecía que poco a poco volvía su conciencia

De pronto un olor a Vainilla y Miel muy tenue pero lo suficientemente fuerte para que lo percibiera, lo hizo encaminarse a la puerta con pasos torpes y votando todo a su paso

Omega grrr- gimió de placer por primera vez al acercarse más a la puerta que era de donde parecía provenir el aroma

-Alfa aghh-

~¡Esa omega fastidiosa!~

Estuvo a punto de llegar a su objetivo de no haber sido por que la omega se interpuso en su camino

-Grr- gruñó harto

La tomó de los brazos y la tiró al suelo sin darse cuenta del daño que le hizo con sus garras- la omega gimió pero ahora de dolor

Intentando sostenerse y buscar algún soporte para llegar a la puerta, rasgó el papel tapiz de las paredes y todo lo que pasó por sus manos

Al llegar al medio de la habitación el aroma desapareció de la nada, pasó buscando, olfateando, pero lo único que encontró en gran medida fue el aroma a flores que ahora le parecía desagradable

Un dolor le atravesó el pecho y escuchó en su mente el chillido de un lobo, quizás un cachorro, vislumbró rápidamente un lobo blanco pequeño tirado en medio de un charco de agua

Cuando regresó en sí lo que vio fue a la omega que desprendía ese aroma al lado de la puerta y su lobo sacó conclusiones apresuradas

Aron- ELLA ¿QUÉ LE HIZO A MI OMEGA? LA MATARE...

Comenzó a acercarse a paso lento con los ojos en un rojo escarlata brillante acechando a su presa, listo para atacar ante cualquier movimiento brusco y así hubiera sido...

Aambrossia

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