[Smuuuut]
. . .
—Dí hola a la cámara, bonita—. Tomando la cámara por los costados, encendías el botón para comenzar a grabar.
Paulina soltó una risita divertida, para nada apenada de estar siendo grabada.
—¿Quieres hacer una película porno?— Asentiste, igual de divertida tras la cámara. Mientras su sonrisa se hacía más linda y su cuerpo aún más deseable.
Se acercó a tí, toqueteó tus muslos encima de tus shorts para luego acariciar debajo de ellos. Sintiendo la suavidad de tu piel y apretandolos, dejando pequeñas marcas ligeramente rojizas en tí.
—¿Porqué no grabas con el celular, amor? Es más cómodo—. Propuso. —Podría, pero está peli la quiero solo para mí—. Te lanzó una sonrisa ladina mientras seguía en lo suyo. Se acercó más para juntar tus labios con lo de ella, tan lindos y suaves como siempre.
Subió a tu abdomen, seguía acariciando por debajo de tu ropa hasta toparse con tus pechos, los apretó causando cierto dolor, el cuál te hizo soltar un pequeño quejido que la insitó a más.
Continúo hasta llegar a tu mandíbula, enredando sus dedos en tu cabello para atraerte a ella con agresividad y conectar un necesitado beso.
Tomaste nuevamente la cámara qué para ese entonces, habías dejado en el sillón, puesto que se encontraba en la sala de estar, ambas sobre la alfombra, la cuál era cómoda y suave.
—Aún tienes mucha ropa. —¿Porqué no me regalas una bella toma?— agregaste apuntando hacía su bello rostro, logrando captar parte de su perfecta sonrisa para después enfocar a su bello cuerpo.
Se puso de pie, se dió la vuelta dejando ver sus pegados shorts (compartían pijama en pareja) de los cuales, se asomaban un poco sus nalgas.
Comenzó a quitarse la pijama que equipaba un top corto y bastante pegado a su esbelta figura. Dejándote ver sus hoyuelos de Venus, que muy poca gente sabe que tiene.
Aunque, solo tú tenías el privilegio de saberlo.
Su cintura diminuta, su espalda ligeramente marcada por el ejercicio y su cabello suelto, pelirrojo y lacio te pusieron notablemente caliente.
Se dió la vuelta dejándote ver sus pechos, pequeños pero increíblemente perfectos y apretables sus pezones duros, y su abdomen marcado, con aquella "V" en los costados del mismo te hicieron hacer un zoom para enfocar todavía mejor.
—Esta es la mejor parte—. Insinuó mientras hacía que dejaras de hacer zoom y volvieras a la normalidad, para bajar aquellos shorts y quedar solo en ropa interior, bastante linda por cierto. Uno de encaje rosa con un moño al medio.
Finalmente y a los pocos segundos, se deshizo de este quedando desnuda. Anonadada por aquella belleza, guardaste rápidamente la grabación que llevabas y con un movimiento rápido, Pau estaba entre tus brazos. Tomándote del cuello y moviendo las piernas como una princesa siendo cargada hacía su habitación.
Una vez llegaron, fué tu turno. Hiciste exactamente lo mismo y te sumergiste entre la cama con aquella sexy pelirroja.
Comenzaron a besarse y la cámara seguía prendida. Aunque ustedes lo estaban... más.
Paulina se colocó encima de tí, aunque después hiciste que tus muslos quedarán abajo de los de ella, para que pudiera tomar control de juntar sus sexos y empezar a frotarlos. Comenzó lento pero aquello se sentía tan bien que necesitaban ir más rápido, su respiración se agitaba y los gemidos de ambas se intensificaban.
—Más rápido — suplicaste mientras una mano tuya bajaba para complacerte a ti misma.
—Dilo más fuerte.— aquel tono dominante te debilitó por completo haciéndote mas sensible a cualquier otro roce. Pau solo aumentó la velocidad al no recibir respuesta, obligando a contestar temblorosamente. —Más... Por favor, hermosa— el apodo hizo que Paulina esbozará una coqueta sonrisa en su rostro mientras acomodaba su cabello hacia atrás. La vista que tenías era indescriptible. Se veía tan deseable, y su cuerpo taaan bien.
No podías pensar en otra cosa, solo querías que te siguiera cogiendo de esa forma. La necesitabas.
Aquella súplica no hizo que Paulina bajara la velocidad, al contrario, sus embestidas aparecían cada vez más rudas, seguía yendo rápido mientras tu respiración se entrecortaba y apenas podías balbucear su nombre entre gemidos, cosa que le encantaba.
—¿Se siente bien, eh?— te miró, el contacto visual pareció también penetrarte intensamente. Asentiste pero sabías que quería escuchar una respuesta. —Dema... Demasiado bien, sigue, sigue— tu voz se volvía aguda y tus cejas se arqueaban hacia arriba, esa mujer estaba alterando todos tus sentidos y te estaba haciendo tocar el cielo.
Sentías el orgasmo cerca, cerraste los ojos y mordiste tu labio, pero sus dedos interrumpieron en tu boca.
—Oh no linda, quiero escucharte. ¿Qué tanto te gusta esto?— su voz agitada te ponía aún más, si es que eso se podía.
Rápidamente empezaste a chupar sus dedos, sacándolos un momentos de tu boca para poder responder torpemente, puesto que te encontrabas perdida en el placer.
—Por... Dios, se siente tan bien... ¿Puedo, puedo?— Paulina se sumergió más dentro tuyo, haciéndote soltar un pequeño y agudo grito. Aunque sus dedos volvieron a aparecer, acariciando tus labios para luego bajar a tus pechos y tocar tu abdomen. Su siguiente parada era tu clítoris y lo sabías. Mirabas sumisamente a la pelirroja, atenta a cualquier otro movimiento. Pudiste ver la descarada sonrisa que te regaló al meter un dedo dentro de tí..
Volviste a soltar otro grito, definitivamente estabas muy cerca.
—¿Me pued... Puedo venir?— te miró, el contacto visual te mataba. Su mirada era letal y adictiva.
—Hazlo, córrete conmigo —. Su voz sonaba igual de demandante aunque bastante más cerca, finalmente bastó con mover más rápido sus dedos y seguir embistiendo velozmente para que ambas acabarán a la par con un gemido al unísono.
Hermoso, sus fluidos salpicaron las sábanas y parte de tu abdomen, al estar abajo, evidentemente.
Pau se bajó de tí y se colocó al lado, sintiendo como la respiración de ambas se calmaba progresivamente y como el sudor las envolvía, era poco pero vaya que había sido intenso.
Se cubrieron con las sábanas, mientras Pau se acercaba más a tí, después, sutilmente te envolvió con sus brazos y se recostó de lado por comodidad.
Te había dado un orgasmo intenso y acababa de hablarte de una forma erótica, sin embargo ahora mismo la tenías abrazada a ti. Sintiendo el calor de su cuerpecito pegado al tuyo. Era un bebé.
Pero casi te hace uno.
Asentiste con una sonrisa, contenta, cuando dijo «¿Podemos dormir?», al poco tiempo cerró los ojos y te dirigiste a dónde la cámara para apagarla, no sin antes guardar toda la grabación.
. . .
—Buenas noches, Pau—.
Cómo no se escribir muy bien este tipo de escenas sin que me den 800 geispaniks pues, ¿qué les pareció?
¿Bieeen? Regáleme una estrellita amiguitos y nos vemos en otro kaaappp
Bye!
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Rock My World
Short Story¿Cómo sería ser la pareja de la banda Mexicana de Rock del momento? ¿Cómo sería? Adaptarse al estilo de vida que llevan no es fácil, pero sí algún día te lo cuestionaste, esto es para tí. Un libro de One Shots con The warning. ♡ 📍Aclaración. Este...
