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Como todo cuento en el que no se puede ser feliz todo el tiempo, este era el momento de desvanecer el hecho de que este par de amantes terminaran con su final feliz, porque ¿ A quién engañamos? no todo puede ser perfecto por tanto tiempo, o simplemente no todo puede sentirse tan bien como comer chocolate con aroma a vainilla. 

Ser feliz por un momento siempre trajo consecuencias en la vida de este par, porque el destino siempre tenia una mala jugada para Taehyung y Jungkook, el tiempo era justiciero de ambos. 

- Jungkook tengo miedo. 

- ¿de qué amor?

- Bogum...

- ¿ qué hizo ese imbecil?

- El sabe lo de nosotros y ¿si hace algo que nos perjudique?

- No lo hará tenlo por seguro.

Lástima que Jungkook no sabia lo que le esperaba a ambos esa noche fría en la que ambos iban tomados de la mano y caminando por el puente que los dejaba más cerca de casa. 

Justo en ese instante, un coche apareció de la nada, avanzando a gran velocidad. El sonido del motor resonó como un grito en el silencio de la noche. Taehyung y Jungkook  se detuvieron, mirándose el uno al otro con sorpresa, el tiempo pareciendo ralentizarse en un último momento de claridad. Un estruendo ensordecedor llenó el aire, y el mundo se desvaneció en un caos de metal, gritos y dolor. La emoción de estar al fin juntos, que un momento antes había llenado el espacio se convirtió en un eco lejano, mientras la vida de ambos se desmoronaba en un instante trágico, dejando solo una sombra de lo que pudo haber sido.

El silencio que siguió al estruendo fue abrumador. Taehyung sintió el ardor de la adrenalina en su cuerpo mientras el mundo se oscurecía. Los latidos de su corazón resonaban en sus oídos, pero había algo más, un dolor punzante que se apoderaba de su pecho.

Cuando finalmente pudo abrir los ojos, todo era confusión. La luz de los faros del coche seguía brillando en su visión, y el sonido del tráfico lejano se mezclaba con los gritos de la gente que comenzaba a acercarse. Se esforzó por girar la cabeza y buscó a Jungkook, su corazón se detuvo al no encontrarlo a su lado.

-Jungkook... -murmuró, su voz apenas un susurro. El aire estaba cargado de un miedo que nunca había sentido. Con cada movimiento, el dolor se intensificaba, pero su único pensamiento era su amado.

Finalmente, lo vio, tendido unos metros más allá. Su corazón se rompió al ver la forma en que yacía, inmóvil. Taehyung luchó por levantarse, arrastrándose hacia él, sintiendo que el mundo se desvanecía a su alrededor. 

-Por favor, despierta, Jungkook.. -rogó, su voz llena de desesperación.

Cuando llegó a su lado, el rostro de Jungkook estaba pálido, pero había un rayo de luz en sus ojos, como si todavía luchara por regresar. 

-Taehyung... - logró decir, con dificultad, una lágrima asomándose a su mejilla. - ¿Estás bien?

-Estoy aquí, estoy aquí contigo - Respondió Taehyung, tomando su mano con fuerza. En ese momento, el mundo a su alrededor parecía desvanecerse, y todo lo que importaba era la conexión entre ellos. -No te vayas, por favor, vamos a salir de esto juntos.

La sirena de una ambulancia se escuchó a lo lejos, pero para Taehyung, el tiempo se detuvo. Se sintió atrapado en una burbuja de miedo y amor, deseando que nada de esto estuviera sucediendo. Su mente se llenó de recuerdos, de risas, de sueños compartidos, y en medio del caos, la idea de perder a Jungkook se volvió insoportable.

Las luces de la ambulancia comenzaron a parpadear, y el ruido se intensificó. 

-Voy a quedarme contigo -prometió Taehyung, apretando la mano de Jungkook con todas sus fuerzas. -No te soltaré y-yo te necesito conmigo.

Hermanos (no) de sangreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora