Hola, Dazai.
Aun que la verdad no sé por qué escribo ese saludo, si las otras cartas ya era imposible que las leyeses, esta ya va a serlo el doble o el triple, esta carta es especial, va a guardar un secreto que solo conoceremos el papel donde lo escribo, el bolígrafo con el que lo escribo, las llamas a las que después irá a parar y yo. Podrá parecer demasiado pero este será la única vez que hablaré de este momento, no tengo claro si lo hago más por mí que por ti.
Para ponerte en contexto, esto sucedió al año y medio de conocernos más o menos, estaba intentando mantener las distancias contigo, hacía no mucho me había enterado de que tenías una especie de relación con Oda y no me quería meter, no creas que fue por no buscarte problemas, fue por mí, me hacía daño veros, ver como eras tan feliz con él, feliz de una forma que nunca serías conmigo, yo nunca podré ser tan bueno como él, el gran Oda, tú persona favorita...
Sueno exagerado, lo sé, pero no sabes lo mucho que me dolió, lloraba muchas noches, pero poco a poco lo iba superando, decidí conocer más gente, seguía triste, eso no me lo quitaba nadie, pero a veces salía de fiesta y bebía alguna que otra cosa, me hacía pensar menos en ti, sé que no es del todo sano, pero me sirvió en su momento y no me arrepiento.
No sé si fue que me viste salir de fiesta con otras personas pero un día me invitaste a tomar algo contigo, y yo, como tonto, acepté, he de admitir que en fondo tenía una mínima esperanza de que algo acabase pasando entre nosotros.
Bueno, el tema es que acepté y fuimos a tomar algo, creo que íbamos a ir una discoteca o algo parecido, la verdad es que no me acuerdo muy bien del local, no es algo realmente importante para la historia.
Íbamos Oda, Ango, un amigo mío, tú y yo.
Era una noche muy fría y he de admitir que ,como quería ir guapo, me preocupé más por la estética de mi vestuario que de la comodidad o utilidad, y se me debía notar, pues mi amigo me ofreció su abrigo, casi la acepto, en condiciones normales no lo haría, pero de verdad que hacía mucho frío y empezaba a notar los labios azules, pero antes de pronunciar palabra noté como alguien me tiraba una tela, cuando me quité ,lo que parecía ser una chaqueta, de la cara, pues no me dejaba ver, me di cuenta de que era la tuya, me giré para mirarte y decirte algo, pero ya te habías dado la vuelta, tenías las manos en los bolsillos y hablabas con Oda y Ango, pero ahora no llevabas la chaqueta. Decidí hacer como tú y no mencionar el momento, solo me puse la tela mientras no paraba de repetirme que esa acción no tenía ninguna importancia.
A los veinte minutos llegamos al local, allí te tuve que devolver la chaqueta, la verdad es que no quería hacerlo, me hubiese gustado quedarme toda la noche con ella, pero hubiese quedado raro y tal vez habrías notado unos sentimientos de los que no tenías que tener constancia.
En el bar en sí no pasó nada, eso sí, bebimos bastante, sin duda más de lo que debíamos tomar, y eso fue lo que llevó a lo que pasó después.
Se hicieron las cuatro de la mañana y Oda dijo que era hora de volver a casa, nadie replicó, tenía razón. Yo me ofrecí a llevarte a casa, pues vivíamos el uno al lado del otro, todos estuvieron de acuerdo con mi propuesta. Nos despedimos y cada uno siguió su camino, mi amigo se fue solo, Oda y Ango se fueron juntos por un lado y tú y yo nos fuimos por otro.
El camino era agradable, eso si lo recuerdo, a esas horas la zona por la que íbamos era tranquila y no hacía tanto frío, lo cual me parecía raro, tal vez lo que había cambiado era mi temperatura corporal, ya que para no caerte pasaste tu brazo izquierdo por mis hombros, tampoco dije nada en ese momento, a su vez estabas hablándome de un montón de temas y notaba tu cara cerca de la mía y sentía tu aliento en mi oreja, aún no habías pegado el estirón.
Llegamos a tu casa y me diste la llave para abrir la puerta.
Tengo que admitir que pensé que estaría mucho mas desordenada de lo que realmente estaba, siempre que quedábamos, aunque la frecuencia de estas quedadas había disminuido bastante, estábamos en mi casa, no tenía una razón en especial, solo la situación se había dado así. Además, al ser monoambiente, cuando había una mínima cosa desordenada se notaba mucho.
Te tiraste en la cama, boca abajo y no te moviste por un minuto, me preocupé un poco porque no pudieses respirar, asique me atreví a darte la vuelta, pero a penas te rocé y me agarraste de brazo y me acercaste a ti, sin darme cuenta, en medio segundo, estaba atrapado entre tus brazos. Intenté forcejear un poco, ya que si quería que pasase algo entre nosotros, prefería que fuese cuando estuvieses plenamente consciente de tus acciones, pero no sirvió de nada, tenías más fuerza dormido que despierto, asique me rendí y me caí dormido en los brazos de Morfeo.
Sobre lo que yo creo que serían las cinco y media de la mañana me desperté de forma repentina, notaba que me estaban ahorcando, pero tras medio segundo de análisis de la situación me di cuenta de que era Dazai, me estaba abrazando, si se le podía llamar así, como si la vida le fuese en ello, y entonces empezaste a darme besos por toda la cara, mientras murmurar cosas como "te quiero" o "lo siento", poco a poco dejaste de poner tanta fuerza y ahí fue cuando pude apartarme, cogí mis cosas y me fui de la sala sin mirarte dos veces y me fui a la mía. No tardé nada. Me apoyé en la puerta de mi casa y empecé a pensar, buscar posibles explicaciones sobre lo que pasó.
No podía haber otra razón, pensabas que yo era Oda, estabas muy borracho,
Al día siguiente pensé en preguntarte, pero tú no te acordabas de nada, y siendo egoísta, preferí quedarme el secreto para mí, así podía guardar la mínima esperanza de que si estabas pensando en mí en ese momento.
Al acabar la carta y como bien había dicho, tiré la carta al fuego.
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Hola, Dazai - Soukoku
FanfictionCartas que escribió Chuuya y que Dazai nunca debió haber leído. Holaaa, la verdad es que esta es la primera historia que escribo, por favor si veis algún error decídmelo para poder arreglarlo, muchas gracias.
