Capítulo 8

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Le llamé, en pleno uso de mis facultades mentales, Koyo no estaría de acuerdo con esta afirmación.

Tachihara, ya ni sé que hacer con él, no hemos hablado después de la cena del otro día, aunque la verdad no tengo claro si se le puede llamar cena, si al final no cenamos, solo me escuchó desahogarme mientras me acariciaba la espalda, con un ritmo delicado y constante.

Le conté todo lo que había pasado los últimos días, mis sentimientos al respecto, mi incertidumbre, mi confusión, las cartas, todo, y él no dijo en ningún momento nada, no me echó nada en cara, aunque lo mereciese, lo único que dijo, al final de todo mi monologo fue, "¿Qué quieres hacer?".

Y yo solamente pude decir, en voz baja y cansada, sin poder mirarle directamente a los ojos, que no lo sabía.

Él asintió y se marchó, comprensible, tal vez hubiese preferido que gritase, lanzase cosas, no sé, que reaccionase de alguna manera, pero sabía que no lo haría, él no era así.

No tengo claro en que se tradujo esa situación, ¿Acaso nos estábamos dando un tiempo? Nunca creí en "darse un tiempo", es algo muy abstracto, con unas líneas muy difusas. 

Creo que por eso decidí llamarle, quedar, tener una charla civilizada como las dos personas adultas que éramos, que al menos yo era,  y decidir que hacer, por que ni siquiera tenía claro cuales eran las posibilidades que estaba barajando, aclarar algo por fin, hacer preciso lo abstracto.

Él respondió muy rápido que sí a mi propuesta de quedar a tomar un café, casi con sorpresa, como si pensase que si tardaba más de medio segundo en responderme iba a cambiar de opinión. No niego que podría haber pasado, estaba actuando en gran parte por impulso, con el deseo de agarrarme a algo sólido. 

Decidimos quedar a las cinco y media del día siguiente en un bar que estaba cerca de mi casa, y yo ya estaba llegando tarde, al final si va a ser cierto que cuanto más cerca te queda el punto de encuentro más tarde se llega. Me vestí normal, sin muchas complicaciones, ese día era mi día libre, así que no me puse la ropa de trabajo en todo el día y me levante de cama sobre la una, a pesar de que llevaba despierto desde las diez. No creo que nadie me pudiese culpar, las últimas semanas estaban siendo complicadas para mí y lo que menos me apetecía era ser productivo.

Se me hizo extraño no recibir un mensaje de buenos días de parte de Tachihara, solía hacerlo sin falta, pero realmente no le podía culpar, él ya estaba siendo comprensivo de más, no quería pensar en el daño que le estaba haciendo.

Bueno, al final llegué al bar, con unos quince minutos de retraso, no me tomé prisa para llegar, seguramente Dazai tardaría el doble, pero, para sorpresa mía,  él estaba en la puerta del local, desde lejos podría incluso decir que estaba un poco nervioso.

-Hola, Dazai.- Le dije nada más me acerqué.

-Hola, Chuuya- Me miraba directamente a los ojos.- ¿Entramos?

Wow, incluso me abrió la puerta.

Nos sentamos en una mesa que estaba algo más alejada del resto.

-Primero voy a hablar yo.- Dije en cuanto la camarera se fue tras traernos nuestras bebidas- Mira, desde que has vuelto, toda mi vida está patas arriba y la verdad es que me gustaría cerrar este- Hice una pausa para pensar en como ponerle nombre a la cosa incierta que tuvimos.- capítulo, si se le puede llamar de ese modo; quiero dejarte atrás, porque quiero empezar una vida con Tachihara, una segura y feliz, y en esa feliz y segura vida, tú no estás, en general en ninguna de las vidas que podría haber vivido, pero en esta menos.- Cerré los ojos mientras me recostaba en el respaldo de la silla y tenía la taza de café que tenía entre las manos muy apretada, no me atrevía a mirarle a la cara.- Haces tan complicado todo, no tenías el derecho a volver después de haberte ido y cerrar la puerta de un portazo. ¿Sabes lo egoísta que eres? ¿Creías que podías irte y cuando volvieses todo sería lo mismo? ¿Qué yo me habría quedado en paralizado en el tiempo?

No podía hablar más, tampoco tenía más que decir, bueno, miento, tenía tanto que decir, recriminar y maldecir, que me quedaría sin voz, además que él ya debía saber una buena parte si había leído las cartas.

-Chibi, mi vida siempre ha estado patas arriba y justamente no lo está cuando estoy contigo.- Parecía que había estado pensando mucho en lo que estaba diciendo, su tono de voz era seguro y relajado.-  Juro, que si me das una última oportunidad, por ínfima que sea, haré que exista una vida en la que estemos juntos, yo mismo la crearé por mucho que me cueste, pero necesito un poco de fé. Se que en el fondo, esa vida tan segura que supuestamente quieres, no es lo que realmente deseas y si me das algo a lo que aferrarme, prometo mostrarte lo que te puedo ofrecer. Pero, - bajó la voz y parecía que ahora le costaba mirarme a los ojos.- si quieres que me vaya y no vuelva, también prometo intentarlo, no sé si puedo jurar de verdad que no volveré a tí, sin embargo, puedo intentarlo.

Abrí los ojos y, estando en la misma posición, le miré, ya había tomado una decisión.

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Holaaaaa, espero que os gustase el capítulo, cualquier cosa que os gustase o que no, por favor comentadla (también si tengo faltas de ortografía), que me hace mucha ilusión jsjsjssj.

Hola, Dazai - SoukokuHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora