fin

441 42 5
                                        

James miró a Regulus con intensidad, el corazón latiéndole con fuerza mientras pensaba en su propuesta. El aire entre ellos estaba cargado de tensión, una mezcla de sentimientos reprimidos que ninguno se atrevía a mencionar del todo.

—Regulus —comenzó James, buscando las palabras adecuadas—. ¿Y si nos fugamos? Simplemente, tomamos un barco y nos vamos a cualquier lugar. No tienes que casarte con Barty. No tienes que seguir con esto.

Regulus se quedó en silencio, sus ojos reflejando sorpresa y confusión. ¿Estaba realmente considerando lo que James le estaba diciendo? Sin embargo, rápidamente se dio cuenta de la gravedad de la situación.

—No puedo hacerlo —respondió finalmente, su voz más firme de lo que se sentía—. No puedo simplemente dejar todo atrás. Mi familia… todo lo que he construido aquí. No puedo ser el que se escape.

James frunció el ceño, sintiendo cómo la frustración se apoderaba de él.

—¿Entonces piensas quedarte y seguir adelante con Barty? —dijo, la rabia apenas contenida en su tono—. Es lo que quieres, ¿no? Dejarme para irte con él, como si nada hubiera pasado entre nosotros.

Regulus sintió cómo el aliento se le cortaba. Sabía que había sentimientos complicados en juego, pero las palabras de James lo hicieron tambalear.

—No se trata de eso —protestó—. No puedo seguir con esto. Barty es mi prometido. Tengo obligaciones que cumplir, y tú… tú eres solo un momento.

James sintió como si lo hubiera golpeado una pared.

—¿Acaso no te das cuenta de que yo soy el "otro hombre"? —dijo, su voz elevándose—. Eres el que eligió este camino. Pero en lugar de dejarlo, prefieres quedarte atrapado entre las expectativas y la presión de tu familia.

Regulus se tensó, su mirada fija en el suelo. Había algo de verdad en las palabras de James que lo incomodaba, y eso lo frustraba aún más.

—No puedes simplemente actuar como si esto fuera fácil para mí. No puedo traicionar a mi familia de esa manera —respondió, aunque su voz temblaba ligeramente, revelando su inseguridad.

James se acercó, acortando la distancia entre ellos.

—Y yo no puedo quedarme sin hacer nada mientras tú te conviertes en el esposo de Barty —dijo, su voz ahora suave pero firme—. Quiero que seas feliz, y eso no incluye una boda que no deseas.

Regulus cerró los ojos un momento, sintiendo cómo el peso de la decisión lo aplastaba. Era cierto, había algo en su interior que lo atraía hacia James, pero también había un mundo que parecía empujarlo hacia Barty.

—Tú no entiendes —dijo finalmente, levantando la mirada—. No es solo mi felicidad la que está en juego. Son las vidas de los demás, las expectativas que todos tienen de mí.

—¿Y qué hay de lo que tú deseas? —replicó James, su voz llena de urgencia—. ¿Qué quieres tú, Regulus?

La pregunta resonó en la habitación, y Regulus se sintió atrapado. Podía sentir cómo su corazón se aceleraba, y en el fondo, sabía que la respuesta no era la que se esperaba.

—No lo sé, James. Solo… solo sé que no puedo irme. —La tristeza en su voz era palpable.

James dio un paso atrás, sintiéndose impotente.

—Así que seguirás con esto, entonces —dijo, su tono lleno de desilusión—. Seguirás con Barty, y yo seré solo un recuerdo para ti.

Regulus no dijo nada, sintiéndose cada vez más atrapado en su propio destino. La mirada de James se llenó de dolor, y a pesar de todo, aún había amor en su corazón.

the kidnapped prince regulus black Donde viven las historias. Descúbrelo ahora