Jack, es un joven que tiene como sueño convertirse en un gran piloto de carreras, este tras muco esfuerzo lo logra, pero al final le esperaria un cambio que lo marcaria de por vida.
En treinta minutos lograron sacarme del vehículo y me llevaron de emergencias al hospital más cercano, según Dan dijeron que me estuvieron operando por un día, eso hasta que terminaron y horas después en la mañana desperté.
Al despertar, lo primero que vi fue unas cuantos globos de color rojo, acompañado de una radio reportando las ultimas noticias del día y a mi derecha estaba Micaela leyendo una revista y Dan durmiendo.
Moví mi mano ligeramente y Micaela se dio cuenta de inmediato. Fue la primera en reaccionar y la vi con algunas lágrimas en los ojos, creo que después de todo si sentía algo por mí jeje. Dan también se emocionó al verme y los dos me abrazaron un poco.
—Hey, tranquilo amigo, sé que no te puedes mover, pero no significa que estas parapléjico. —Dijo Dan.
—Tu cuello recibió un ligero daño, por eso tienes eso puesto ahí. —Añadió Micaela preocupada.
Ah micaela se le cayó otra lagrima y al verla intente levantar mi brazo para secarle la lagrima, aunque note que mi mano derecha estaba vendada y la notaba más pequeña de lo usual.
— Tu, tu mano también sufrió daño, mejor no lo muevas. —Me dijo Mica.
Otra cosa que note fue que aún tenía mi casco puesto, el mismo que portaba en la carrera del accidente ¿Porque no me lo habían quitado?
Luego de eso entraron mis padres al hospital igual de preocupados que mis amigos, al verlos a todos preocupados por mí, me alegré mucho y les dije:
—Yo... ¡AGH!
Con solo abrir mi boca, tuve un fuerte dolor en la garganta, rápidamente intenté agarrarme el cuello, pero Dan y Micaela me lo impidieron.
— No, no hables, tienes un problema ahí, solo quédate callado, por favor. —Dijo Mica preocupado.
—Amigo, tienes un grave problema en la garganta, llamare al doctor para que te explique mejor. —Dijo Dan antes de irse.
Dan se fue y me quede extrañado por lo que me estaba pasando, tenía mucho miedo e intriga, solo esperaba que no sea nada grave.
Minutos después vino un médico con otras personas y me explicaron que había un problema con mi cuello, sobre todo con aquel objeto que me atravesó.
Ahora lo recuerdo, el fierro que me atravesó antes de quedar inconsciente, al parecer eso había causado todo esto.
— Jack, como puedes ver en esta radiografía de tu cuello, hay fragmentos de fierro que te atravesó aún dentro de ti. Estos fragmentos están dañando tú laringe y tu glándula de tiroides. Son fragmentos tan profundos y pequeños que no podemos sacarlo, un ligero movimiento en falso y podrías morir al instante. —Me explico el médico.
Escribí en una libreta sobre el casco que aún tenía puesto y el medico respondió.
—Uno de los fragmentos esta enganchado con tu casco, como puedes ver en estas fotografías, de alguna forma el casco o al menos la parte inferior de este tiene contacto con el fragmento, es por eso por lo que no te lo hemos quitado.
—Y tememos que al hacerlo podríamos causar una hemorragia interna- añadió otra doctora.
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