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Blind Spot tenía el ambiente tranquilo de siempre. Un grupo de estudiantes se refugiaba en los sillones junto a la pequeña biblioteca, sus mesas cubiertas de apuntes y tazas de café a medio beber. Algunas personas leían en solitario, y una pareja conversaba en voz baja en un rincón. El ir y venir de clientes en busca de su café diario era constante, pero no abrumador. 

Minho no estaba. Había salido con Jisung, dejando a Leila a cargo, y por lo tanto a Iris en la barra, en lugar de la trastienda junto a Dongwon. 

Cuando la puerta se abrió, Iris alzó la vista. Un hombre se acercó con paso seguro y tomó asiento en la barra. Cabello castaño perfectamente peinado, traje impoluto, una presencia que, aunque sutil, imponía respeto. 

—¿En qué puedo ayudarle? —preguntó con profesionalismo. 

El hombre le dedicó una sonrisa que no llegó a sus ojos. 

—En realidad, busco a Minho —dijo, echando un vistazo alrededor—, pero sería un error no aprovechar para probar el café de un lugar tan encantador. 

En ese momento, Leila regresó de atender una mesa. Al verlo, su expresión cambió al instante. Sus labios se tensaron, y su postura se endureció visiblemente. 

—¿Qué haces aquí? —espetó sin molestarse en disimular su disgusto. 

Iris captó la tensión de inmediato. Con una mirada entre ambos, optó por hacerse a un lado. 

—Voy a preparar su café —murmuró antes de girarse hacia la máquina. 

—Tanto tiempo, Lei. ¿Cómo has estado? 

—Eric, realmente no deberías estar aquí. 

—Necesito hablar con Minho. ¿Vendrá hoy? 

Antes de que Leila pudiera responder, la puerta volvió a abrirse. Minho entró, acompañado de Jisung, ambos riendo por algo que solo ellos entendían. 

Eric se tensó de inmediato. Su expresión se volvió inescrutable, seria. 

Minho también lo vio. Y la risa en su rostro se desvaneció en un instante. 

Se acercó con paso controlado hasta la barra, manteniendo una distancia prudente. Jisung tomó asiento en un taburete sin apartar la vista de Eric, sus dedos jugando distraídamente con las servilletas. 

Leila, incómoda con la situación, fingió ocuparse de un pedido. 

—¿A qué debo tu desagradable visita? —preguntó Minho con voz carente de entusiasmo. 

—No hagas eso —le susurró Leila a Jisung al notar su distracción con las servilletas. Él, por supuesto, la ignoró. 

Eric sonrió con esa arrogancia que Minho conocía demasiado bien. 

—Siempre tan amable. También me alegra verte, Minho. 

—¿Qué quieres? 

—¿Está mal querer verte? 

Jisung frunció el ceño. 

—Si viniste por lo del caso… 

Eric soltó una risa breve, como si le divirtiera la rapidez con la que Minho lo descifró. 

—Siempre fuiste brillante, Lee. Es una de las cosas que más me atrajo de ti. 

Minho apretó la mandíbula. No tenía paciencia para esto. 

—Si viniste a darnos advertencias, ahórratelas. El caso ya está en marcha. 

Eric suspiró, cruzando los brazos. 

Coffee and Whispers || MinsungDonde viven las historias. Descúbrelo ahora