quidditch es quidditch

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10 de Septiembre de 1977

James no pensaba admitir en voz alta, al menos por el momento, lo bien que le había sentado la adolescencia al menor de los Black.  El fantasma del niño al que había conocido cuando este recién llegaba a Hogwarts se ve borrado por completo y arrollado por la persona que tiene frente a él. Ha crecido significativamente su altura desde la última vez que lo vio hace dos años y a pesar de ser más bajo que el, por lo menos debe de llegar al metro ochenta. Su pelo, anteriormente corto, ahora le llega casi hasta los hombros y se envuelve en una maraña de bucles azabaches. Sus facciones han dejado atrás  las esquinas redondas y aniñadas y se muestran más finas, más masculinas. Aún así, los lunares salpicados por algunas zonas del rostro consiguen crear un mapa que el joven Gryffindor empieza a reconocer.

-Potter, me explicas porque mierda me has engañado de esa forma tan rastrera? - pregunta molesto.  James intenta no estremecerse por la forma en la que su apellido acaba de abandonar en un marcado acento francés los labios del menor.

-Se dice hola. Y si querías mi atención haberla pedido, no hacía falta que me secuestraras. - James no conoce a Regulus, al menos, no a este Regulus. James conocía brevemente al hermano pequeño de Sirius, al de hace cuatro años. A ese que lo miraba por encima del hombro como si fuera un bicho molesto y le dirigía la palabra mas por obligación que por educación.

-Cállate. - exige Regulus con el ceño fruncido.

-Tendrás que ponerte más original si quieres que cierre la boca. - James consigue su cometido cuando ve como la cara pálida del contrario se tiñe de un bonito color carmesí. No se echa flores porque sabe que probablemente sea de rabia contenida. Ríe de nuevo y aprovecha para cambiar de lugares.

- No me provoques. - dice Regulus con voz contenida.

James admira su rostro, su piel marmolada, sus mejillas teñidas de rojo a conjunto con sus gruesos labios, sus bonitas cejas negras fruncidas y esos ojos llenos de constelaciones que le observan con enojo. James lo admite, es atractivo. Pero es el hermano pequeño de Sirius, por lo que hay que cuidar de él. Aún así, alza la mano y acaricia uno de los rizos que caen por su frente para colocarlo tras la oreja del menor.

-No te creas que voy a ir suave en la cancha solo porque acabes de volver. Quidditch es quidditch y te enojarías más si fuera suave contigo, lo sabes tan bien como yo. - el menor lo mira con irritación y le propina un empujón sacándolo de su espacio personal. Cuando se dispone a marcharse, sin verlo venir, Regulus le agarra del mentón antes de que se aleje del todo y el rasgo afilado de sus palabras le da una pista de que molestar más al pelinegro podía no ser una buena opción.

-Te vas a arrepentir de jugar sucio Potter. - el mayor piensa que es gracioso escuchar eso de una serpiente. Regulus lo fulmina una última vez con la mirada y desaparece tras la carpa de los vestuarios.
•••

-Prongsy, donde te habías metido? Has desaparecido después del partido. - Dice Sirius en cuanto lo ve cruzar el umbral de la puerta de la sala común. Su amigo esta sentado encima de Remus, que duerme en uno de los sillones individuales. James sonríe en su dirección y se sienta al lado de Lily, la cual escribe en su diario junto a la chimenea.

-Me han secuestrado por el camino. - dice sonriente. Lily le echa una mirada de soslayo y decide preguntar.

-Nueva o nuevo pretendiente, Potter? - alza las cejas de manera sugerente.

-No Evans, mi corazón te pertenece querida, no te preocupes. - Sirius se ofende y tras un gemido ahogado le lanza una almohada.

-Infiel, dijiste que tu corazón me pertenecía a mi, prongs. - tiene el ceño fruncido, cosa que le recuerda a la expresión del menor de los Black y ríe en consecuencia.

The first prince (jegulus)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora