un favor

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20 de octubre de 1977

- ¡Jamie ! - Marlene entra a mi dormitorio gritando mi nombre. La miro, me mira, baja la vista hacia mi torso desnudo, se ríe y se sienta en mi cama.

Tras años de amistad nuestra confianza es de esas que dirías, dan asco. Como la de dos hermanos, Marlene es como la hermana pequeña que nunca tuve. Es curioso, porque tiene la manía de meterse en líos ella solita y salir ilesa de una manera acojonante. Igualmente, hay algo que hace que quiera protegerla de todo lo malo de este mundo, como un hermano mayor. Y ciertamente si discutimos como unos, la última vez me echó de mi propia habitación porque no le había guardado dulces de una excursión a la que no pudo ir a Honeydukes.

-Pasa hija, como en tu casa. - la rubia se estira y ojea la habitación, probablemente en busca del resto de mis amigos.

Los chicos han ido al lago negro, a preparar la segunda prueba para revelar la ubicación de la fiesta de halloween. Me hubiera gustado ir con ellos, pero en el desayuno de ayer recibí una carta donde se me citaba a una reunión de última hora en el ministerio de magia. 

-No están, han ido al lago negro a pasear un rato. - Marlene asiente y espera a que termine de vestirme para decirme lo que sea que la tenga brincando como una niña pequeña en mi cama.

-Necesito un favor. - esto no me va a gustar - No me mires así, no es nada raro. - noto como mi ceja derecha se alza por inercia y me acerco a ella con las manos en forma de jarra. La última vez que me pidió un favor casi le prendemos fuego al despacho del director, larga historia. - Vale, no es tan raro. - enfatiza el tan y suspiro resignado sentándome en el borde de mi cama.

-Te escucho. - sonríe y se sienta modo indio.

Va vestida de calle, con un gorro de lana verde que combina con su chaqueta de pana de color similar. Se la regalaron durante nuestro cuarto año y se enfunda en ella en cuanto hace un poco de fresco, luego no se la quita hasta que los inicios del verano la obligan a guardarla en el armario a la espera del próximo invierno. Sus jeans de campana combinan con las botas rojas que estoy seguro le ha prestado Lily, son demasiado brillantes para ser de Marlene. Seguro que saldrán a algún lado.

-He conocido a una chica. - ahí vamos de nuevo - Una mujer preciosa con unos ojos y unos labios y una cara. Joder Jamie, espero que lo que estoy sintiendo sean gases y no mariposas porque me cago encima. - se lleva genial con Sirius porque los dos son unos dramáticos.

-Sigo sin saber qué pinto yo en todo esto. - sonrió en su dirección. Porque a pesar de que no entienda nada, me alegro de que le empiece a gustar alguien. Aunque le pase todos los años.

Siempre jura que es la indicada y luego tengo que lidiar con noches de lamentos porque una hetero curiosa ha vuelto a jugar con ella. Quiero mucho a mi amiga, pero se le da fatal eso del amor. Tampoco soy quien para hablar, pues la única novia que tuve fue una chica de hufflepuff en quinto año y me dejó porque decía que pasaba demasiado tiempo con Sirius. No es que estuviera equivocada tampoco, pero ahora tenemos buen royo.

-Pues juega al quidditch y...- no la dejo terminar.

-No me jodas que te gusta Meadowes. - se lleva una mano al pecho con un aire ofendido.

Dorcas Meadowes es una de las cazadoras del equipo de Slytherin y por lo que he visto, de las mejores que ha tenido el equipo de las serpientes desde que estoy en Hogwarts. Es una chica genial, a pesar de ser bastante reservada, siempre que la veo está sonriendo. Va a nuestro curso y es una de las más inteligentes de este junto a Remus y Lily. No puedo negar que es muy bonita. Sobre todo cuando se trenza el pelo.

-Como coño lo has sabido solo con eso? - entrecierra los ojos en mi dirección y le pego una palmada en la frente. Ella se deja caer hacia atrás y me arrastra agarrándome de la sudadera, tirándome encima suyo.

The first prince (jegulus)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora