Las consecuencias
Al día siguiente, me desperté con una mezcla de emociones. Por un lado, el recuerdo de lo que había pasado con Lamine me hacía sonreír como una tonta. Por otro lado, no podía ignorar las posibles consecuencias. Estábamos cruzando una línea que, dadas las circunstancias, podría traer problemas para ambos.
Decidí no acompañar a mi padre al entrenamiento esa mañana. No estaba lista para enfrentar las miradas curiosas o, peor aún, las de Clara.
—¿Estás bien, cariño? —preguntó mi madre cuando bajé a desayunar.
—Sí, solo quiero quedarme en casa hoy —respondí, intentando sonar casual.
Ella asintió, pero no parecía convencida.
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El rumor explota
Horas después, mi tranquilidad se rompió. Ana me llamó, su tono urgido.
—Sara, ¿dónde estás?
—En casa. ¿Por qué?
—Es que… están diciendo cosas sobre ti y Lamine. Alguien tomó una foto de ustedes dos anoche en el parque, y ahora está circulando por todos lados.
Sentí como si el aire se me escapara.
—¿Qué? ¿Quién la publicó?
—No lo sabemos, pero ya todo el equipo lo sabe. Incluso algunos periodistas están preguntando por eso.
Mi corazón latía a mil por hora. Esto no solo me afectaba a mí, también ponía a Lamine en una situación complicada.
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Una llamada inesperada
Mi teléfono vibró con un mensaje de Lamine:
"Sara, tenemos que hablar. Voy a buscarte."
Sabía que no podía evitarlo, así que le respondí que estaría esperándolo.
Cuando llegó, su expresión era seria.
—Sara, lo siento. No sé cómo pasó esto, pero ya todo el mundo está hablando de nosotros.
—¿Crees que fue Clara? —pregunté, intentando mantener la calma.
—Es posible, pero no tenemos pruebas. Lo que sí sé es que esto puede complicarse. Tu papá… probablemente ya lo sabe.
Mi estómago dio un vuelco.
—Dios… ¿qué vamos a hacer, Lamine?
Él me tomó de las manos, mirándome con determinación.
—Lo resolveremos juntos. Pero, Sara, tienes que estar preparada. Esto puede ponerse feo.
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El enfrentamiento con Xavi
No mucho después de que Lamine se fuera, mi padre llegó a casa. Su expresión lo decía todo: estaba furioso.
—¡Sara! —llamó desde la entrada.
Bajé lentamente, sintiéndome como una niña que había hecho algo terrible.
—¿Qué es esto? —preguntó, mostrándome su teléfono. En la pantalla estaba la foto de Lamine y yo, abrazados en el parque.
—Papá, puedo explicarlo…
—¿Explicarlo? ¿Qué hay que explicar? ¿Que estás saliendo con uno de mis jugadores?
—Papá, no es lo que piensas.
—¿Entonces qué es? —preguntó, cruzándose de brazos, claramente esperando una respuesta convincente.
—Lamine y yo… estamos intentando algo. Nos gustamos, pero no queríamos que esto se saliera de control.
Él suspiró profundamente, frotándose el puente de la nariz.
—Sara, no tienes idea de lo que esto significa. Lamine es un jugador joven, con una carrera prometedora. Este tipo de rumores pueden dañarlo a él… y a ti también.
—Papá, no es solo un rumor. Lo que siento por él es real —dije, mi voz temblando.
Él me miró, su expresión suavizándose un poco.
—No dudo de tus sentimientos, Sara. Pero tienes que entender que esto no es fácil. Quiero protegerte, y también quiero proteger a Lamine.
—Lo sé, papá, y no quiero causarle problemas a nadie.
Él suspiró nuevamente, esta vez más resignado.
—Hablaré con él. Pero, Sara, esto no puede continuar así. Tienen que ser más cuidadosos.
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La conversación con Lamine
Esa misma noche, mi padre tuvo una conversación con Lamine. No supe exactamente qué se dijeron, pero cuando Lamine me llamó más tarde, su voz sonaba tranquila.
—Tu papá está preocupado, pero no está en contra de nosotros. Solo quiere que seamos discretos.
—¿Y tú? ¿Qué piensas de todo esto? —pregunté, temiendo su respuesta.
—Pienso que no me importa lo que diga el mundo, Sara. Quiero estar contigo.
Sus palabras me hicieron sonreír, aunque sabía que no sería fácil.
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Una amenaza inesperada
Al día siguiente, recibí otro mensaje anónimo:
"Esto no ha terminado. Te voy a destruir."
Sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo. Quienquiera que estuviera detrás de esto, no pensaba rendirse.
Lamine y yo habíamos decidido luchar por lo nuestro, pero ahora me daba cuenta de que nuestra relación no solo enfrentaba las dificultades normales, sino también a alguien que claramente quería separarnos
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La hija del mister
RandomPara Sara Hernández, ser la hija del entrenador de un club de elite significa vivir en las sombras de los reflectores, en un mundo donde cada paso que da puede convertirse en noticia. Cuando su padre firma con el FC Barcelona, Sofía intenta pasar de...