𝐄𝐏𝐇𝐄𝐌𝐄𝐑𝐀𝐋 - 𝘔𝘢𝘵𝘵𝘩𝘦𝘰 𝘙𝘪𝘥𝘥𝘭𝘦 𝘧𝘢𝘯𝘧𝘪𝘤𝘵𝘪𝘰𝘯
❝ El amor es efímero, cuando menos te des cuenta, todo aquello habrá desaparecido. ❞
Draco y Hayley tienen una relación abierta, en la cual existen estrictas reglas, una de ellas:...
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"Pequeña Wildhart" ___________________ ADHARA W. H.
Diciembre, 1993. Wiltshire. sureste de Inglaterra.
El mediodía se filtraba entre las ramas de los altos árboles del jardín, proyectando sombras irregulares sobre el pasto. La luz del sol resplandecía, rayos de sol golpeaban contra mi rostro mientras caminaba descalza por el patio de la mansión Malfoy. Mis dedos se hundían suavemente sobre el húmedo pasto mientras seguía el discreto camino que las hormigas creaban.
El suave murmullo de la corriente del río cercano llenaba el aire, acompañando el zumbido de los bichos que revoloteaban en el calor. Me detuve junto a una roca cubierta de musgo y pude notar la pequeña mariquita que trepaba por la corteza.
Nuevamente mi padre estaba en una junta bastante importante, así que había decidido dejarme aislada de los hijos de sus compañeros de trabajo, ya que algunas veces llegaban a ser bastante crueles conmigo.
De repente, un crujido pesado rompió la tranquilidad. Un zapato grande y sucio aplastó la fila de hormigas con una brutalidad innecesaria. Sentí mi corazón querer salir de mi pecho al instante en que las hormigas quedaron aplastadas sobre el suelo.
—¿Qué haces? —Espeté, alzando la vista hacia el culpable.
Ahí estaba Mattheo, con su cabello despeinado y una expresión que alternaba entre aburrimiento y desprecio. Sostenía una ramita que usaba para destrozar las telarañas de los arbustos cercanos. Mientras en su otra mano sostenía pequeñas piedras que utilizaba para golpear a los peces que nadaban por el río.
—Solo son bichos, ¿por qué te importa tanto? —murmuró, encogiéndose de hombros mientras pisaba con más fuerza otro grupo de hormigas.
Apreté los puños, sintiendo la ira correr por mis venas. A Mattheo no parecía importarle en absoluto, pero disfrutaba hacerme enojar.
—¡Eran míos! Yo los estaba cuidando.
Mattheo me miró con una media sonrisa, burlona y casi cruel.
—¿Tuyos? Por favor, como si a esos bichos les importaras. Ni siquiera saben que existes.
Sentí un nudo en mi garganta querer apoderarse, pero no estaba dispuesta a llorar delante de él.
—Puede que no me necesiten, pero yo los respeto. No como tú.
Mattheo alzó una ceja, sorprendido por mi respuesta, aunque solo durante un instante. Luego, soltó una carcajada seca y comenzó a alejarse, pateando una piedra al pasar.
—Pierdes el tiempo, pequeña Wildhart. Hay cosas más importantes que los bichos.
Pude ver a Mattheo alejarse mientras lanzaba unas cuantas rocas al aire, sin importarle en absoluto si rompía alguna ventana con ello, o inclusive, alguna estatua de piedra.