𝐄𝐏𝐇𝐄𝐌𝐄𝐑𝐀𝐋 - 𝘔𝘢𝘵𝘵𝘩𝘦𝘰 𝘙𝘪𝘥𝘥𝘭𝘦 𝘧𝘢𝘯𝘧𝘪𝘤𝘵𝘪𝘰𝘯
❝ El amor es efímero, cuando menos te des cuenta, todo aquello habrá desaparecido. ❞
Draco y Hayley tienen una relación abierta, en la cual existen estrictas reglas, una de ellas:...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
"El amor es efímero". _____________________ MATTHEO RIDDLE.
Enero, 1997. Wiltshire, Sureste de Inglaterra.
Horas antes.
—Los entrenamientos escalan su nivel—. Nyx apareció a mi lado mientras se sentaba a un costado mío, cercana a la fuente de la mansión Malfoy—. ¿Algún día crees que nos dejen decidir?
No respondí. Me limité a mirar las gotas de agua chocar contra la superficie. El ruido hacía eco en mis pensamientos.
—Elegir entre ser Mortifagos o...
—¿Una libertad nula? —solté de repente, a lo que la bruja solo suspiró—. Llámalo como quieras, sigue siendo una jaula.
—Los padres de Theodore quieren que su hijo se vea involucrado con el Señor Oscuro. Por un momento creí que tendría la oportunidad de decidir su futuro pero, creo que es la misma mierda para nosotros.
La voz de Nyx continuaba taladrando mis pensamientos, queriendo encontrarse con mi presencia, pero yo solo podía pensar en una cosa.
—Estás aún más distraído que otros días, Mattheo—. Sacó una cajetilla de cigarrillos y los extendió en mi dirección, acepté uno y acto después, sacó un mechero para poder encenderlos—, y ahora mismo necesitas estar enfocado.
—Falta poco —dije de pronto, sin mirarla—. Para que todo se vuelva definitivo.
Ella no preguntó a qué me refería. No hacía falta.
—La marca —continué—. El juramento. Convertirme en algo que no pedí ser.
Clavé la vista en el agua. En mi reflejo distorsionado apenas me reconocía. ¿Por qué desear lo que no conocemos? ¿Por qué elegir grandeza?
No sabía que ser visto por mi padre involucraba traicionarme a mí mismo. Que su poder, jamás sería otorgado. Tom no aspira a ser como el, no mientras mi padre continúe en el reinado, y cuando el dejara de serlo, no sería yo quien ascendiera.
—Y lo peor no es el miedo —admití—. Es saber que, cuando pase, ya no voy a poder mentir más.
Nyx ladeó la cabeza.
—¿Por ella?
Asentí.
Adhara no aceptaba medias verdades. Nunca lo había hecho. Me exigía saber quién era, qué escondía, qué destino me estaba respirando en la nuca. Y yo... yo solo quería un mundo donde pudiera tomar su mano sin sentir que estaba condenándola conmigo.