chapter seven

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El intercambio de palabras con Woo-jin no fue nada reconfortante

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El intercambio de palabras con Woo-jin no fue nada reconfortante. Las respuestas que luchaban por escapar de sus labios quedaron atrapadas en su garganta, y solo pudo permanecer en silencio mientras el chico acunaba sus mejillas con preocupación.

La incomodidad la dominó, y en cuanto encontró una distracción momentánea, aprovechó para alejarse de sus caricias, dejando atrás ese incómodo encuentro.

Ahora, sentada en la tercera fila de su primera clase, Ha-na suspiró, recordando la sensación del pulgar de Woo-jin acariciando con lentitud su mejlla.

El revoltijo en su estómago la hizo fruncir el ceño, reprendiéndose mentalmente por lo que consideraba una distracción innecesaria. Ella tenía cosas más importantes en qué pensar que en los sentimientos contradictorios que el heredero de la familia Lee le provocaba.

Solo logró apartar esos pensamientos cuando la joven profesora caminó hacia el micrófono al frente del aula.

—No hay anunciosespeciales para hoy —comenzó la docente, con tono serio —. Esta semana es la fecha límite para cambios de clase, no lo olviden. Y, como siempre, demos lo mejor en este semestre.

Ha-na ignoró el mensaje con evidente aburrimiento, observando a sus compañeros sin interés.

Su mirada se detuvo en el chico becado, quien le dedicaba una amplia y despreocupada sonrisa que le provocaba náuseas

El ceño de la pelinegra se frunció aún más al notar cómo él no apartaba la vista de su persona y la saludaba con una exagerada euforia.

«Típico idiota sin sentido de los límites», pensó, mientras lo ignoraba olímpicamente y desviaba su atención al reloj de la pared.

De pronto, la voz de su amiga He-ra la sacó de su ensimismamiento.

—¿Tú sabes lo que le ocurrió a Ri-an? —la pregunta la tomó por sorpresa.

Ha-na dejó de mirar el reloj y enfocó su atención en el rostro reocupado de su amiga pelirroja.

—No, cariño. No lo sé. —respondió, dándole un vistazo de reojo al nombrado, quien se encontraba sentado en el fondo del aula, inusualmente callado y con la mirada perdida. —pero en cuánto lo sepa, te lo comentaré.

He-ra asintió, dándole una pequeña sonrisa de agradecimiento antes de dar media vuelta y regresar a su asiento.

Ha-na no pudo evitar notar que la preocupación de su amiga era sincera, y aunque no quería admitirlo, algo en el comportamiento de Ri-an también la inquietaba

Cuando finalmente el aula quedó en silencio y la clase terminó, Ha-na sintió el vibrador de su teléfono, que descansaba sobre el mesón.

Lo tomó, lo desbloqueó y frunció el ceño al ver un número desconocido en la pantalla.

 Golden Dinasty (Hierarchy) - Woo-jinHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora