¿Así es como se siente la muerte?
Las palmas de mis manos están frías, mi corazón apenas late lo suficiente para bombear sangre a mis extremidades, no más para sentirme vivo y no menos para matarme, mi mente es prisionera de mi cuerpo, estoy cansado de todo esto, de existir sin propósito, de estar aquí sin él, de sobrevivir y no vivir.
La habitación estaba llena de rosas, su color era un rojo brillante intenso y el olor que desprendían era un perfume espléndido, cada día que venía a verlo traía conmigo un ramo de rosas, las ponía en un jarrón de cristal lleno de agua y con el tiempo se fueron acumulando hasta cubrir la habitación de carmín parecía un jardín, los pétalos cubrían el suelo como una alfombra radiante.
Deje en la mesita de noche el ramo de rosas que traía conmigo, tome asiento en la silla que daba a su lado.
-Hoy al revisar las propiedades de la organización, me di cuenta de algo interesante- tome su mano y la lleve a mi rostro si tacto era cálido, cerré los ojos distribuidor de la caricia.
-El casino E&R y todas sus ganancias fueron puestas a mi nombre - sonreí con tristeza, lo mire, siempre esperaba algo lo que fuera pero nada sucedía, quite un pequeño mechón de cabello negro de su frente, el aire del balcón lo había puesto sobre ella, estaba igual que siempre parecía sumido en un sueño profundo, nada cambiaba en él, su cabello no crecía, ni su barba era como si estuviera congelado en el tiempo.
Su olor desapareció
-¿Ese fue otro de tus regalos de cumpleaños para mí ? -no recibí respuesta de su parte y no esperaba recibirla.
- el nombre del casino son nuestras iniciales juntas apenas me di cuenta de ello- un pequeño nudo en mi garganta comenzó a formarse, cada día me era más difícil venir aquí, de verlo y saber que todo seguiría igual que siempre, era una tortura y a la vez un alivio por que aun que no estuviera consiente aún seguía vivo.
Recosté mi cabeza en su pecho, su respiración era suave y tranquila.
-Quieren quitarme el mando, escuché sus voces a través de las paredes, creen que me he vuelto loco, - lleve una de mis manos a su rostro y lo acaricie por un costado
-Dicen que estoy fuera de control, pero es mentira,- mis ganas de entrar en llanto aumentaron, cada segundo que pasaba a su lado era una estaca a mi corazón marchito
-¿Tú me crees verdad? - mi voz salió quebrada y adolorida
-Ellos no entienden que tenemos que hacer lo que nadie más hace, para tener lo que nadie más tiene- tome su mano y la apreté con fuerza.
-Si no pongo castigos como esperan que sea respetado, no puedo darme el lujo de conceder piedad- sin quererlo lágrimas escaparon de mi cuerpo, solté su mano y de inmediato las limpie de mi rostro.
Si me dejaba vencer por el dolor la caída me mataría, no podía permitir que el dolor de mi alma saliera al exterior.
Me levanté de la silla y me alejé de Román, estar a su lado siempre sacaba el lado más vulnerable de mi alma, no podía demostrar debilidad cuando tenía a cientos de aves carroñeras esperando que diera un paso en falso.
-Me tienen miedo- fui en dirección a la puerta, pero me detuve cuando vi mi reflejo en el espejo.
Mi cabello rubio ahora llegaba a mi cintura, mi piel era pálida parecía enfermo, las ojeras grises debajo de mis ojos eran el reflejo de las noches en vela que había pasado mirando a Román con detenimiento a la espera de cualquier minúsculo cambio, las salpicaduras rojas en mi traje blanco, delataban los crímenes que cometí hace unos momentos mis manos chorreantes de carmesí manchaban el piso, el verde de mis ojos estaba oscurecido por la amargura de mi alma, ya no me reconocía, esto es lo que pasa cuando estás muerto en vida, tu exterior es un reflejo de la putrefacción de tu alma, me quede un minuto ahí mirando con detenimiento, era una persona completamente distinta, no podía reconocerme a mí mismo.
Este era el rostro de un monstruo.
-Cuando despiertes ¿me seguirás queriendo? -
Ha pasado un año desde aquella noche, mi alma pide a gritos que la liberen de este infierno terrenal, cada día despierto con la esperanza de que todo sea diferente, y cada día la chispa de fe es asesinada por la realidad de mi alrededor, 365 días han pasado y a esta habitación han entrado infinidad de personas y ninguna ha salido viva de ella, los mejores doctores de todo el mundo, neurocirujanos, sacerdotes, chamanes, incluso he traído a mujeres que se proclaman brujas, capaces de realizar milagros, pero ninguno de todos ellos han podido traer a Román de regreso, dicen que su cuerpo está en perfecto estado, no entienden que es lo que pasa, todos llegaron a la misma conclusión.
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Amo Temerte
Roman d'amour- Omegaverce Bl La noche en que lo conocí cambio todo para mí, sus ojos rojos tan intensos como el fuego me provocaron terror, al escuchar su voz, sentí como el mundo a mi alrededor se caía en pedazos, no pude pedir ayuda, deje que tomara mi mano y...
