Mi madre siempre dijo que jamás sería lo suficientemente bueno para hacer algo de valor en mi vida, y tenía razón.
Siempre fui la sombra de Román, su esclavo, atendiendo todas las órdenes que me daba, agachando la cabeza y viviendo a su sombra con la esperanza de que algún día volteara a verme, pero entonces llegó ese Omega y no tuvo que hacer absolutamente nada para llamar su atención, lo puso de rodillas.
Sentí celos
Del Omega por qué él tenía lo que yo siempre anhelé, no a Román si no la capacidad de brillar por sí mismo de resaltar a cualquier lugar que fuera, atraía las miradas sin siquiera pedirlo, estaba celoso, él tenía la capacidad de tener lo que quisiera y eligió a Román, y como era de esperar lo obtuvo sin siquiera batallar, no importaron los años de servicio que le dediqué, di mi vida por él, y
¿qué recibí cambio ?
Nada
Tuve que conformarme con los desperdicios, las sobras que nadie quería, Máxim Tushionka, lo utilice como un sustituto de lo que realmente quería, pero ni siquiera eso fue suficiente.
Lo rescate de esa celda y el cree que puede engañarme, pero no es así, me vio mientras el Omega lo llevaba a rastras, escuché lo que dijo, sus súplicas por mí, para que no me hiciera daño, grito para que yo lo escuchará y creyera que en verdad le importaba.
El cree que lo saqué de ahí por qué lo amo y el a mí.
Solo mentiras
Mi madre dijo que jamás sería alguien importante y tenía razón, nunca fui más que un soldado desechable, fui criado para matar y eso fue lo que hice, asesine a Román Tushionka, si yo no podía tenerlo entonces nadie lo haría.
-¿Estas Feliz ahora? - su voz y presencia aumentaron estos últimos meses, era Sheyla, mi Tía materna, la Vi de reojo, sus risos dorados llegaban a su cintura y sus ojos verdes brillaban tan intensos como las esmeraldas su belleza y la de mi madre es algo que jamás pude obtener. La ignore y continúe con mi trabajo, las puntas de mis dedos estaban pintadas de azul, tenía las manos entumidas del frío, tenía que rascar en la nieve para poder recolectar las flores, al cortarlas las gotas azules de su savia manchaban mi piel, la brisa helada quemaba mi rostro.
-Estas seguro que quieres hacerlo, una vez que inicies, no habrá vuelta atrás, lo sabes- guarde el último puñado de flores en mi abrigo y voltee a verla.
-Púdrete bruja no hagas como que te importa- me levanté del suelo cubierto de nieve y camine de regreso a la cabaña, los árboles eran muy altos, si no tenía cuidado me perdería en la profundidad del bosque.
-Sabes que te ame como a un hijo- sus pasos bajo la nieve seguían a los míos.
-Eres libre, aún puedes tomar el camino correcto, puedes elegir lo mejor para ti, - metí mis manos frías a los bolsillos de mi chamarra estaba helando pronto oscurecería
-Y tú qué sabes- apresure el paso
-Estas muerta no existes, solo estas en mi cabeza jediéndome hasta que me muerta yo también- se puso enfrente mío, no detuve mi marcha
-Si soy parte de tu cabeza no te has preguntado por qué insisto tanto para que no lo hagas, es por qué tú no quieres hacerlo, tienes miedo, pero no sabes cómo parar- extendió sus brazos hacia mi
-Nunca te culpe- su voz era serena y calmada como la recordaba, cerro los ojos pasé sobre ella, su cuerpo se desintegró como neblina expandiéndose a todas direcciones, y supe que jamás la volvería a ver.
-Yo si lo hago- camine más deprisa hasta que ví la cabaña, llegué justo a tiempo, antes de que los últimos rayos de sol del atardecer se escondieran entre las montañas y dieran paso a la fría oscuridad.
Entre y sacudí la nieve de mi ropa, el interior era cálido estaba iluminado por antorchas y lámparas de aceite.
Me quite los abrigos y los colgué en los pecheros, era una cabaña pequeña una cama matrimonial en la esquina una mesa en el centro y una estufa al fondo, era cómoda y fácil de mantener caliente en el invierno, tome leña que estaba amontonada en una esquina y la arroje sobre la estufa rudimentaria, la apile hasta formar una pequeña montaña y le prendí fuego con un fósforo de inmediato las llamas tomaron intensidad, tome un pequeño caldero lleno de agua y lo puse directo en la lumbre, tome el puñado de flores y las vertí dentro, tome una bolsa grande de azúcar y la vacíe toda, necesitaba toda la que pudiera.
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Amo Temerte
Romance- Omegaverce Bl La noche en que lo conocí cambio todo para mí, sus ojos rojos tan intensos como el fuego me provocaron terror, al escuchar su voz, sentí como el mundo a mi alrededor se caía en pedazos, no pude pedir ayuda, deje que tomara mi mano y...
