Extra- Mi esmeralda

1K 115 54
                                        

El ambiente era tranquilo la música clásica era preciosa combinaba con el lugar, los tonos cafés del bar le daban un toque elegante, me gustaba mucho estar aquí.
Tome un sorbo de mi Martini era exquisito.
-Debería ser un crimen que un Omega como tú, este tomando solo - sentí la presencia a mi lado, sonreí.
-Déjame acompañarte- se sentó a un lado mío, no voltee a mirarlo, pidió un trago en las rocas.
-No deberías hacerlo - le advertí
-¿tienes esposo?- dijo con intriga, tome un trago de mi bebida
-Novio en realidad, y es muy celoso- se acercó a mí, pude sentir el calor que irradiaba su cuerpo
-No dudo que lo sea, un Omega como tu debe tener a muchos hombres detrás- recorrió mi espalda desnuda con su mano caliente, me incline hacia su toque.
-No muchos en realidad, el se encarga de que sea así- lo voltee a ver, como amaba los ojos azules de roman, bajo su mano hasta dejarla en mi cintura.
-y que diría tu prometido si me viera tocándote de esta manera - me incline un poco hacia él hasta que nuestros labios estuvieron a punto de rozarse.
-Supongo que te cortaría la mano y después te asesinaría, si yo no lo hago primero- lo bese, fue algo fugas y tierno se inclinó buscando más pero me aleje, si lo dejaba continuar jamás saldríamos de aquí.
Puse una de mis manos en su rodilla y subí lento, hasta llegar a su entrepierna la tela de su pantalón negro era muy suave.
-Te extrañe- susurre contra sus labios, no fueron ni 10 minutos los que estuvo lejos de mi pero lo sentí como una eternidad, estas últimas semanas descubrí que simplemente no podía estar lejos de roman lo necesitaba, si pasaba mucho tiempo lejos de él comenzaba a enfermar sentía náuseas y mi corazón dolía demasiado.
Lleve mi nariz a su cuello y aspire.

Tabaco y Ron

Gemí de puro gusto, bese su cuello lento y suave, el suspiro de placer Mordí un poco me gustaba dejar marcas en su cuello dejar moretones, el siempre que lo hacía jamás abrochaba sus camisas para que todo el mundo viera mis marcas en él.

Me volvía loco y a él también.

Me tomo con ambas manos de la cintura y me paso a su asiento con facilidad, mi hombre era muy fuerte, abrí las piernas y me senté en su regazo nuestros pechos estaban juntos, apretó un poco mi trasero, gemí un poco por la sorpresa.

-Que putas miras- Roman reprendió al bartender, era la única persona en el bar, lo habíamos reservado todo para nosotros.
-Si estabas viendo a mi prometido te voy a sacar los ojos, hijo de perra- llevo su mano a la pistola qué tenía en la cintura de su pantalón, lo detuve.
- Déjanos solos por favor- le pedí amablemente al hombre, salió casi corriendo del lugar estaba pálido del susto.
Tome con ambas manos el rostro de roman y lo obligue a mirarme.
-Mi prometido sí que es muy muy celoso- llene su rostro de besos, me rodeo con sus grandes brazos con fuerza.
-Solo yo puedo verte así - pego su cabeza mi pecho, ahora que yo estaba sentado en su regazo era un poco más alto que el, me Mordí el labio, él era simplemente demasiado me gustaba cuando estaba celoso siempre me sujetaba fuerte para que no escapara, las venas de su cuello y brazos resaltaban su respiración se aceleraba, trague saliva.
-Tu eres el único que me pone así- lleve mis manos a su cabello y lo acaricie
-Prométeme que seré el único, no puedes amar a alguien más solo a mí - me apretó más fuerte
-Te voy a prometer algo mejor, si mueres primero que yo, te acompañaré y si yo lo hago tu harás lo mismo por mí, nos enterraran en una sola caja y así podremos estar juntos para toda la eternidad- me miró sus ojos brillaban con intensidad
-Es lo más hermoso que alguien me ha dicho- se sonrojo, se levantó conmigo en brazos, sentí como la mini falda negra plisada se me subió un poco, a Román le encantaba elegir la ropa que usaba.
Pasábamos Horas en las botics, le gustaba combinar nuestros atuendos, ahora mi closet está lleno de faldas, tacones y blusas escotadas en la espalda, no era algo que me desagradara, me gustaba mucho como él me miraba.
Me bajo suave hasta que toque el suelo con la punta de mis tacones negros, me tomo de la cintura.

Amo TemerteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora