Todos los ojos estaban puestos en mí, las puntas de mis dedos hormigueaban, sentía como aquellos hombres juzgaban cada movimiento que hacía, el solo hecho de respirar me causaba nervios, el aura que transmitían esos hombres era de absoluto poder, mire a Román buscando respuestas, no me sentía nervioso por qué me intimidaran o me provocarán miedo, no me gustaba estar en una situación donde yo fuera el centro de atención y no supiera por qué.
Román abrió la puerta del auto, el viento frío golpeó la piel desnuda de mis brazos, sentí el escozor de los raspones aún frescos quemar hasta mis huesos.
-Necesito que te pongas en pie y camines a mi lado, no voy a poder cargarte, sé que puedes hacerlo, - tomo mi mano y con mucho cuidado me ayudó a salir del auto, me rodeo la cadera y comenzamos a caminar a la entrada, cada paso era un infierno, mi cuerpo estaba tan mallugado y cansado que solo quería dejarme caer y descansar, quería encorvarme del dolor pero no podía demostrar debilidad no ahora, cada paso aún que tortuoso, no trasmitía más que seguridad de mi parte.
Mire a Román, no demostraba emoción alguna en su rostro, pero sabía con tan solo tocar su cuerpo que estaba preocupado por mí, su mano estaba firme en mi cadera dándome el apoyo necesario para no caer, tenía los músculos tan tensos que era como tocar piedra Maciza, no demostraba públicamente preocupación por mí, con eso entendí la situación en la que nos encontrábamos, el por qué ahora no me sostenía en sus brazos como tan acostumbrado ya me tenía y era por una muy sencilla razón.
Respeto.
Si me cargaba como una palomita indefensa, no me haría ver más que como un Omega débil y sumiso ante los hombres que ahora caminaban tras nosotros, Román era el jefe, eso lo tenía muy claro y ahora yo era su pareja, tenía que comportarme y actuar a la altura.
Qué pensarían de su líder si a su lado estuviera un Omega, caprichoso, débil y quejumbroso, que súplica ser sostenido en brazos por unos cuentos golpes, no me gustaba ser visto de esa manera, Román me estaba protegiendo a su manera, me estaba mostrando a sus socios como alguien fuerte y de respeto, y estaba muy agradecido con ello, para el podría ser muy fácil humillarme indirectamente y dejarme en ridículo pero no lo hacía, me apoyaba en cada paso para que pudiera seguir adelante.
-Los guardias se quedarán fuera de la mansión Tushionka caballeros- uno de los mayordomos se dirigió con cortesía a los hombres, ninguno dijo nada solo obedecieron como perros bien entrenados.
Pasamos la entrada y al ver las grandes escaleras que estábamos por subir quise morir ahí mismo, el primer escalón fue el más difícil de todos, aprete la mandíbula y aguanté, sentía las miradas clavadas en mi espalda desnuda, esperaban un error, una sola equivocación para lanzarse sobre mi como arpías carroñeras.
claro que no podía leer sus mentes para saber lo que ahora estaban pensando, pero tampoco era muy difícil de adivinar la mayoría de lo alfas pensaban de la misma manera, y tener a un Omega caminando delante de ellos, y junto a su líder de par en par, como un igual, no les ha de hacer mucha gracia.
-Se que puedes cariño- Román me susurro tan bajo, que apenas y pude escucharlo, subimos el último escalón, continuamos caminando por un largo pasillo, los pasos de los hombres detrás de nosotros retumbaban en las paredes, no preste gran atención a las decoraciones o arquitectura de la mansión, solo estaba concentrado en el siguiente paso que daría, uno más y otro después de ese, mis músculos ardían mis brazos ardían por los raspones, no agache la cabeza ni me encorve camine lo mejor que pude hasta que fue demasiado para mí, mire a Román casi entre lágrimas, de inmediato paro en seco, no tardó ni un segundo en entender la súplica silenciosa en mi mirada.
"Estoy en mi límite"
-En algunas horas discutiremos los asuntos que aquejan a su gente, por el momento pueden divertirse en la sala de juegos - volvió a ponerse en marcha, pero apenas avanzamos unos pasos alguien hablo a nuestras espaldas.
-Vamos a hablar de los negocios, no en algunas horas, no después, ahora- volteamos para ver de quien se trataba, era un alfa de piel morena y cabello muy largo, parecia de medio oriente.
-Fueron dos años los que estuviste fuera del negocio, muchas cosas han cambiado Tushionka- Román se quedó en silencio viendo al hombre, se acercó con mucha seguridad a nosotros, los otros cinco hombres detrás de él se quedaron en su lugar.
-no puedes convocarnos para después posponer la reunión indefinidamente, mientras vas a cogerte a tu puta- me miró de arriba a abajo, ví la lujuria reflejada en sus ojos, esa fue la gota que derramó el vaso.
-Cuida lo que dices Sheng- Román apretó su agarre en mi cadera en el suelo se empezó a formar una masa negra que con cada segundo crecía más y más, era Kill.
-Tú ya no mandas aquí Tushionka, te fuiste y ahora alguien más tomo la corona- sonrió, algunos de sus dientes eran de oro macizo, y los que aún conservaba estaban tan amarillos y podridos que era algo grotesco de ver, era un adicto, los dientes ennegrecidos, las encías blancas, sus ojos dilatados eran señales, había consumido apenas horas atrás, un miedo irracional y asco se apoderaron de mi cuerpo,
-Crees que me das miedo, no tienes idea de lo que va a ocurrir al final de la noche, tú ya no tienes poder aquí-levanto su mano con la intención de empujar el pecho de Román, pero antes de que siquiera tocará su piel, tome la pistola que el hombre tenía en su cinturón quite el seguro, y apunte directo a la cabeza.
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Amo Temerte
Roman d'amour- Omegaverce Bl La noche en que lo conocí cambio todo para mí, sus ojos rojos tan intensos como el fuego me provocaron terror, al escuchar su voz, sentí como el mundo a mi alrededor se caía en pedazos, no pude pedir ayuda, deje que tomara mi mano y...
