31- Amo Temerte

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Mi corazón se detuvo en el momento que escuché su ronca voz, su mano rodeando mi cintura, hacia mi piel arder era como si fuera más consciente de mi cuerpo, me quedé mirando la puerta enfocándome en algo que fuera real.

¿Era otra de mis alucinaciones?

Esto se sentía muy real, su respiración en mi cuello el calor de su pecho contra mi espalda, no quería voltear y que todo fuera una mala jugada de mi cabeza.

-Que pasa Corderito ¿no prometiste besarme cada día al despertar? - sentí algo húmedo recorrer mi cuello, un escalofrío me recorrió por completo, su lengua estaba caliente.
-Voltea quiero verte- susurro contra mi oído, cerré los ojos con fuerza, mi corazón estaba por salir de mi pecho.
-Esto no es real- quise convencerme, mi respiración se aceleró,

Quiero que sea real, pero si no lo es, ya no puedo soportar más dolor ni decepción, ya no puedo distinguir que es verdad y que no, mi cabeza se vuelve en mi contra.

-Mírame- me negué, no quería voltear atrás no quería que esto lo que sea que fuera terminará, sentía que apenas moviera un músculo él se esfumaría y jamás volvería, tenía miedo de arruinarlo todo, si esto solo era mi cabeza jugando conmigo quería que durará todo el tiempo que fuera posible.
Apretó mi cintura y con fuerza me obligó a dar la vuelta, me empujó contra la puerta el sonido del golpe me aturdió un poco, cerré los ojos con fuerza quedamos frente a frente podía sentir la respiración de su boca en mis labios, me negué a abrir los ojos.
-Mírame- dijo molesto, negué con la cabeza, apreté mis labios conteniendo mi llanto comencé a hipear.
-No quiero que te vayas- mi voz estaba quebrada, el nudo en mi garganta se hizo más grande.
-No quiero arruinarlo todo- no pude evitarlo, pequeñas lágrimas se derramaron hasta llegar a mi barbilla, agache la cabeza.
-Perdón- le suplique.

Comencé a llorar, mi pecho se oprimía sentía el aire se escapaba de mis pulmones y nunca regresaba me estaba quedando sin oxígeno, pero no podía parar de llorar y gemir de dolor, me contraje en mí mismo me dolía el corazón.

-Me vuelves loco amor- sentí su mano tomar mi barbilla y levanto mi rostro con brusquedad, su cuerpo apretó al mío hasta que no quedó ningún centímetro que separara nuestros cuerpos, su mano en mi cintura bajo con mucha lentitud hasta llegar a mi cadera y la atrajo a la suya.
-No tengas miedo - sus labios tocaron los míos por primera vez en un año, fue tierno y delicado apenas una caricia tan fugas como una estrella.
Se quedó quieto, sus labios sobre los míos nuestros aliento eran uno con el otro mezclados hasta formar algo perfecto.
-te voy a cuidar-
-Lo prometes?- el nunca mentía y necesitaba saberlo
-Lo prometo cariño no dejaré que nada malo suceda, ¿no confías en mí? -sus palabras me dieron valor
-Lo hago- con el corazón en la mano, abrí los ojos despacio aún tenía miedo de que todo fuera a acabar pero lo hice, perdí el aliento apenas lo vi sus ojos azules eran más intensos de lo que recordaba, el brillo en ellos era especial era único, jamás había visto algo tan hermoso en mi vida.
- Ese es mi chico- me lancé a él, rodee su cuello con mis brazos y lo apreté para que no pudiera escapar de mí, era Real, escondí mi cabeza en su cuello y llore una vez más, ya no de dolor si no de alivio, era Real, sus brazos rodearon mi cuerpo y me levantaron del suelo.

Era Real

-No me dejes- gemí con dolor.
-No me dejes otra vez - repetí con agonía, me abrazo con fuerza, me derrumbe en sus brazos, llore lo que no había llorado en un año, mis lágrimas no paraban, el dolor que tanto había guardado salió como una presa desbordada, lo único que me impedía morir de dolor ahora mismo era él, el único hombre que podía verme así tan enfermo tan patético tan horrible, y aún decir:
-Eres tan hermoso Ethan- comenzó a caminar conmigo en brazos, sus pasos eran largos y fuertes en pocos segundos llegamos a la cama, quiso dejarme sobre ella pero el pánico se apoderó de mí.

Amo TemerteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora