Su mano estaba tibia mientras la mía ardía como el fuego.
Hace muchos años, perdí a mi madre, a mi hermano, mi hogar, y por mucho tiempo creí que mi corazón también, pero él lo trajo de regreso y ahora que estaba la posibilidad de perder al amor de mi vida no lo iba a permitir, ya no era ese pequeño niño asustado no iba a huir, estaba vez todo será diferente.
Por qué ahora yo soy diferente.
—¿Quieres que te cuente un secreto?— tome su rostro entre mis manos, jamás creí que diría esto en voz alta creí que me lo llevaría la tumba pero me equivoqué.
—Cuando era niño, perdí a mi mamá en un incendio quedé huérfano, no tenía a nadie así que termine en la calle— estire mi mano hasta llegar a la cabecera de la cama, ahí estaba una daga escondida, la tomé.
—Pase días en el frío durmiendo en agujeros y buscando en la basura algo que comer, camine horas en las calles cubiertos de nieve nadie quiso ayudarme me veían pero hacían como si no lo hicieran, camine hasta que llegue a un lugar donde no debía estar, las orillas de la ciudad— cerré los ojos, mucho tiempo me negué a recordar y ahora que lo hacía era doloroso.
—ahí se reunía la peor escoria, prostitutas, pandilleros, y adictos, el suelo estaba cubierto de jeringas usadas, recuerdo tener mucha hambre hacia días que no comía nada, uno de los adictos me ofreció inyectarme me dijo que el hambre desaparecería y yo le creí— comencé a sentir mi piel sucia y manchada un fuerte impulso de rascarme me consumió, me sentía enfermo.
—El me drogo— apreté los labios con fuerza, el dolor me consumió
—Todo daba vueltas quería vomitar, intento quitarme la ropa pero pude escapar salí corriendo, el hambre que sentía al inicio no desapareció se hizo más grande hasta doler sentía un agujero en mi estómago que crecía y me comía por dentro era como si hubiera gusanos en mí y me devoraran de adentro hacia afuera, nunca voy a olvidar como me sentía era como si mi cuerpo funcionara por si solo y mi cabeza estuviera afuera de mí, todo era borroso, busque en los contenedores de basura cualquier cosa que pudiera mascar— tape mi boca contenido asco
—Hurgue entre bolsas, comí desperdicios pero no era suficiente, me detuve cuando escuche un ruido al fondo de las bolsas, puse atención y me di cuenta que era el llanto de un bebé, hice la basura a un lado y lo saqué de ahí, su cuerpo estaba cubierto por mantas, sus cachetes estaban rosados era algo hermoso— tome la daga y la puse en mi muñeca
—pero duro poco, un olor dulce me nublo la mente busque de dónde provenía pero me di cuenta que era la sangre del bebé tenía una herida en su brazo por eso no paraba de llorar— deslice el cuchillo sobre mis venas, apenas sentí el dolor
—Quise limpiarlo pero solo manche mis manos con su sangre, cada vez era más roja y abundante cuando me di cuenta sentí algo caliente y húmedo deslizarse por mis labios, mis manos chorreaban carmín— limpie la daga en mi ropa y la dejé a un lado
—Y me di cuenta que el llanto del bebé desapareció y mi hambre también— lleve mi muñeca herida a sus labios, la sangre cubrió su boca y se deslizó adentro con facilidad
—Me tomo tiempo comprender que había pasado estaba en shock no sabía lo que había hecho pero cuando lo comprendí solo pensé "No es mi culpa ", mientras lamía mis manos buscando más me decía "No es mi culpa", repetí esa frase hasta que se grabó como un hierro caliente en mi cerebro—
No es mi culpa que ella lo haya dejado ahí.
—La madre del bebé llegó poco después, lo había dejado para cubrirlo del frío mientras iba a comprar drogas era una adicta sus manos estaban cubiertas de moretones miró la sangre en el suelo en mi boca y después las mantas en mis manos, supo de inmediato lo que pasó— mire el rostro de Román fijamente, tal vez podía escuchar todo lo que decía, pero no podía despertar.
Y si me odiaba después de esto, me trague el miedo y continúe.
—Me golpeó y trato de asesinarme rodeo mi garganta, yo patalee y llore pidiendo perdón una y otra vez, Pero ella no me escuchaba me maldecía podía ver sus dientes negros su saliva me salpicaba, me culpaba— sentía la sangre escapar de mi cuerpo a cada segundo las sábanas alrededor de Román se cubrieron de Rojo, el olor metálico lleno la habitación.
—Yo era muy pequeño para poder hacer algo Will la mato por mí, fue la primera vez que lo vi era un monstruo escuchaba su voz en mi cabeza pero yo siempre tuve el control hasta que me lo arrebato, se la comió no dejo ni una gota de Sangre él también tenía mucha hambre, corrí lejos, pero nunca era suficiente, hui toda mi vida de lo que había hecho pero el recuerdo siempre me perseguía— junte mi frente con la suya
—sentí mucha culpa y miedo pero no arrepentimiento por qué pude vivir,— cerré los ojos con fuerza quería que el sintiera lo que yo aún que no fuera capaz de hacerlo
—Te cuento esto por qué quiero que entiendas lo que va a pasar, Ese día aprendí que la única persona que importa soy yo, y haría lo que fuera por sobrevivir no importa a quien tuviera que sacrificar por mi bienestar— bese su frente con ternura.
—Tu eres mío y no importa si tengo que hacerte sufrir para que regreses lo haré, te cortaré los dedos de los pies y si no es suficiente seguirán las piernas te haré sentir el peor dolor que hayas imaginado, hasta que no te quede otra opción que despertar para parar tu sufrimiento, por qué la única persona que importa aquí soy yo, te necesito y si tengo que lastimarte para volver a tenerte no voy a dudar— frote mi cabeza contra su cuello lo bese lento y despacio lamí el sudor de su piel era adictivo su sabor, mordí hasta que clave mis dientes en su carne lo hice más fuerte hasta que sentí mis labios húmedos y cubiertos de sangre el nudo en mi garganta se hizo más grande impidiéndome tragar.
—No quiero hacerlo— me aleje de él, las lágrimas se acumularon en mis ojos
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Amo Temerte
Romantik- Omegaverce Bl La noche en que lo conocí cambio todo para mí, sus ojos rojos tan intensos como el fuego me provocaron terror, al escuchar su voz, sentí como el mundo a mi alrededor se caía en pedazos, no pude pedir ayuda, deje que tomara mi mano y...
