Cap 8

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Hermione sintió alivio cuando le dijo que no había leído su mente, lo observaba cuando él cerró sus ojos con fuerza tocando sus sienes, se preocupó de sobremanera pero al verlo recuperarse tan rápido se preguntó si era un malestar físico o malestar referente a la situación que dialogaban.  

Agradeció que él estuviera atento a su comodidad en cada momento cuando agrandó el asiento, pero ella prefería estar pegada a él en toda ocasión.

Pensó con pesar; ¿Cómo se supone que estaría todo lo que restaba del año pretendiendo que sólo tenían un trato de alumna-profesor?

Tomó el vaso de agua flotante y dio un pequeño trago escuchándolo  cuando mencionó el ser su novia no pudo suprimir la sonrisa que se formó en su rostro, ella había aceptado todo lo que él le ofrecía sin expectativas. El que él quisiera formalizar la hacía muy feliz y al ver la sonrisa del hombre tomó su mano entre las suyas y entrelazó sus dedos para ponerlas en su regazo.  

—Sí, acepto —le dio un beso en la mejilla—, supongo que ahora puedo llamarlo por su nombre —levantó las cejas— ¿Le gustaría subdirector?  —besó su mano.  

El mago esperaba dos respuestas, si le decía que "no" iba a sacar una libreta de apuntes pequeña de diez por diez centímetros con tapa negra para dársela donde se había puesto a escribir al copiar de sus registros de varios años y en cada hoja, todas las notas de ella para el curso de pociones. Primero de lado izquierdo los números de cada examen que le hizo en esa escuela y sus respectivos resultados junto a los mensajes de "debe mejorar" o "es una sabelotodo insufrible, cinco puntos menos" A pesar que Hermione en esa época no tenía nada que mejorar, porque todos los exámenes eran perfectos.

Exactamente al costado de estas notas y al lado derecho, la real calificación que ella había conseguido, la que merecía con las disculpas del caso y razones del por qué la presionaba para que se esfuerce más en sus exámenes de pociones.

Era una lista larga de todas las hojas, un detalle irresistible firmado con su puño y letra.

Y si le decía que "sí" le daría una sorpresa y era la misma libreta donde al final de esas hojas le esperaba un detallado y pulido anillo de jade sostenido de un lazo como separador.

—Gracias —alzó la ceja al contacto de sus labios en su mejilla—, voy a honrar su respuesta, mi señorita. Y respetar sus tiempos de estudio y poner límites donde tú los pongas —cambió su forma de dirigirse a ella aunque se mantenía serio.

Se acercó para besar también su mejilla no obstante se separó para seguir. 

—Respecto a eso, el cual es un tema importante —se refería a cómo debía llamarlo—, puedes decirme como quieras cuando estemos a solas pero en la escuela debemos respetar las reglas —dijo lento en un tono coqueto—, además a veces me gusta que me digas "profesor" —volvió a ladear una sonrisa que escondía mensajes poco ortodoxo aunque rápidamente volvía a su postura centrada. Se alejó un poco para sacar algo de su capa, en realidad varios "algos" para ella.

—Tome, mentía cuando le dije que no tenía un obsequio —le dio la libreta negra diminuta y tres botellitas, luego señaló las botellas—, estas son pociones que debemos colocar en la poción en la que trabajaremos, para asegurarnos que sea segura y no afecte a sus padres. Dos bases de antídoto y un estabilizador de presión, ya había hecho estás en la madrugada.

Permaneció cerca de ella.

Hermione elevo una ceja cuando el menciono que le gustaba que le llamara profesor 

—Como diga... profesor —dijo lento como saboreando las palabras en su boca.

Tomó los obsequios en sus manos observando bien las botellas mientras escuchaba su aclaración atenta.

Love and PotionsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora