04 de Agosto, 1848
Los ojos del príncipe se cerraron con fuerza, tan pronto intentó abrirlos.
Llevó la almohada contra su rostro al instante en que los rayos del sol impactaron en sus retinas.
Usualmente, solía cerrar las cortinas de su habitación antes de irse a dormir. No obstante, el hecho de que llegase la noche anterior, exhausto y mareado, hizo que se desmayara dormido, en tanto su cuerpo tocó el colchón.
Desperezándose, estiró sus articulaciones. El cuello le dolía, había olvidado también dormir con una almohada.
Por poco sus ojos se salen de sus cuencas al percatarse de la hora que marcaba el reloj sobre su mesita de noche.
—¡¿Mediodía?!
Afortunadamente, aquel domingo el joven príncipe tenía la agenda libre. Aun así, le resultó extraño el que Louisa no le haya llamado para desayunar; ella nunca permitiría que su horario cronológico se desajustara, por lo cual siempre se aseguraba de que Jungkook estuviese despierto antes de las 8 de la mañana.
Un repentino escalofrío le caló los huesos. Era extraño, percibía distinto el aire de ese día, como si un mal augurio estuviese presente.
Sin darle demasiada relevancia a sus pensamientos, decidió ingresar a su baño para lavarse el rostro, y posteriormente cepillarse los dientes.
Todavía cortas escenas de la noche anterior se transmitían en su cerebro.
Estaba siendo imprudente, lo sabía.
Siempre se caracterizó por ser una persona cuidadosa.
Desde que decidió frecuentar su taberna de confianza de manera mensual, no evadió la lógica de que sería muy mal visto que llegasen a descubrirle en ese sitio. Pero ahora la situación era muy distinta… si alguien llegaba a enterarse de su identidad dentro de ese bar clandestino, iba a hundirlo por completo.
No entendía ni siquiera el porqué asistió por segunda vez consecutiva a dicho sitio. Era cómodo, es verdad. La música era agradable, también es cierto. Y las personas…, extrañamente le hacían sentir que encajaba.
Bien, Jungkook se esforzaba en no pensar demasiado la razón de su comodidad en ese tipo de ambiente.
Fijó la vista en el reflejo del espejo. Casi todas las dudas que asechaban su mente, se proyectaron en la angustia que se dibujó en su expresión facial.
—Debo de estar loco.
Unos golpes resonando en la puerta principal del dormitorio, hizo que Jungkook lavase su boca rápidamente, encaminándose a atender quién fuese la persona que le llamaba.
La blanca sonrisa que esbozó el príncipe, al momento en que captó la presencia de Louisa detrás de la puerta, se borró casi de forma automática al vislumbrar el semblante decaído en aquel rostro.
—¿Louisa? ¿Todo en orden? —indagó con pesadumbre al ver los ojos cafés anegarse en lágrimas.
Oía los murmullos provenientes de la primera planta. Pisadas unas tras otras. El crujido de la porcelana estrellándose en el suelo.
En el palacio, la mayor cantidad del tiempo reinaba un silencio casi ensordecedor.
No había cabida para el barullo, eso estaba más que claro.
¿Entonces, qué es lo que estaba causando tal algarabía?
—¿Por qué hay tanto ruido? —se atrevió a preguntar con su corazón bombeando con fuerza. Algo no andaba bien—. ¿Mis padres ya regresaron?
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ᴀʀᴛᴇ ʏ ᴅᴇʙᴇʀ ༄ᴋᴏᴏᴋᴛᴀᴇ࿐ྃ
Romance"La belleza del arte y el dolor del deber". Jungkook y Taehyung sabían que se habían equivocado de época, pero no de amor. Quizás enamorarse en 1848, no fue la mejor decisión de estos dos amantes. ♚Estado: En emisión ♚Extensión: 30-40 capítulos ♚R...
