01 de Agosto, 1848
Jungkook luchaba contra sus párpados para que estos no se cerraran.
Su cabeza rebotó de pronto, provocando que abriera los ojos de golpe, a la vez que el carruaje pasaba por un bache no tan pequeño.
No era especial fanático de los días viernes, pues de tan solo mirar su agenda le dolía el cerebro de lo repleta que se hallaba. Se quejaba constantemente de que no existía un punto intermedio en sus días, solo había dos opciones: se la pasaba sin hacer nada todo el día o despertaba desde la madrugada y regresaba a su casa cuando empezaba la puesta de sol.
Al bostezar frotó uno de sus ojos, para luego asomarse en la ventana, recibiendo así la fresca brisa mientras admiraba los valles verdes que iba dejando atrás.
—¡Deténgase! —esbozó de repente, exaltando a su guardia real, que por reflejo haló las correas del caballo para así detener el carruaje.
—¡Príncipe! ¡¿Está bien?! —exclamó Min desde su sitio.
—Sí, sí. Es solo que no quiero regresar al palacio tan temprano.
La mirada del más pálido intentó escudriñar entre la expresión aparentemente inofensiva del príncipe.
—¿Y qué sugiere, alteza?
—Puedo perder el tiempo un rato en el estudio de los Kim —señaló la vivienda de aspecto rústico que se lograba contemplar al otro lado del pequeño puente—. Igual, pensaba comprar otra pintura para mi habitación.
—Pero, compró una la semana pasada.
—La pared sigue viéndose muy solitaria ¿No puedo comprar otra, acaso?
—¿Desde cuándo le interesa tanto el arte?
—¿Desde cuándo cuestionas mis acciones?
Sin poder rebatir tal argumento, Min guardó silencio.
Por supuesto que cuestionaba un centenar de las acciones del príncipe, pero la mayoría de veces nunca lo decía en voz alta.
—No tardaré —bajó del carruaje sosteniendo una bolsa de papel—. Despreocúpese, mis padres no están en casa y yo no le acusaré con nadie.
Ante la visible broma, el más pálido se resistió a no virar los ojos.
Tan pronto como el príncipe le dio la espalda, salió del carruaje y recargó la cabeza sobre una pared, cerrando los ojos. Definitivamente, no tomaba la palabra en que Jungkook aseguraba que no se tardaría.
El ceño del azabache se arrugó al oír varias risas provenientes del interior. Dudó, pero al final dejó tres golpes acertados con la “hebilla”.
Al cabo de unos minutos la puerta fue abierta, y la anterior sonrisa que se trazaba en los labios de Taehyung se hizo un pequeño círculo.
—Príncipe, buen día.
—En realidad es buena tarde, ya es más de mediodía —corrigió, haciéndose paso a través de la abertura, se adentró al estudio sin esperar indicaciones.
—No esperé verle tan pronto por-
Taehyung fue interrumpido al momento en que una bolsa estuvo a la altura de sus ojos.
—Tómela. Hay algo dentro.
Acatando las palabras del aludido, el castaño se sorprendió al sacar una lata mediana de barniz de ella.
—Cuando estaba finalizando mi retrato noté que le quedaba poco —explicó—. Hoy estuve un rato en la aldea y me topé con un puesto de pinturas. Así que-
ESTÁS LEYENDO
ᴀʀᴛᴇ ʏ ᴅᴇʙᴇʀ ༄ᴋᴏᴏᴋᴛᴀᴇ࿐ྃ
Romance"La belleza del arte y el dolor del deber". Jungkook y Taehyung sabían que se habían equivocado de época, pero no de amor. Quizás enamorarse en 1848, no fue la mejor decisión de estos dos amantes. ♚Estado: En emisión ♚Extensión: 30-40 capítulos ♚R...
