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Los días previos al evento estuvieron llenos de tensión. Valentina y Juliana practicaban cómo comportarse como pareja frente a los medios. Aunque habían compartido años de convivencia y por lo general era algo que hacían ahora tener pequeños detalles como tomarse de la mano, mirarse a los ojos por más de unos segundos o usar apodos cariñosos se sentían extrañamente incómodos. 

 —¿Qué tan natural se ve esto? —preguntó Juliana, entrelazando su mano con la de Valentina mientras ambas se miraban en el espejo de la sala.

 —Como si quisieras escapar corriendo. —Valentina soltó una risa burlona.Juliana la fulminó con la mirada antes de responder:

 —¿Sabes qué? Si tú no fueras tan rígida, esto sería mucho más fácil. 

 —¿Yo? ¡Tú eres la que se ríe cada vez que intento decir algo romántico! 

 Esa dinámica de discutir y luego terminar riendo las ayudó a relajarse un poco, pero ambas sabían que algo más profundo se estaba agitando debajo de la superficie. Juliana parecía tomárselo con ligereza, pero Valentina luchaba con sus emociones. Cada gesto cariñoso que debía fingir sentía como una mentira, pero también como un anhelo.La noche del evento, Juliana estaba deslumbrante en un vestido negro diseñado por ella misma, mientras que Valentina llevaba un traje elegante que parecía hecho a medida para resaltar su figura. La atención de los fotógrafos no se hizo esperar, y cuando ambas llegaron tomadas de la mano, las cámaras estallaron en flashes. 

 —Actúa normal —susurró Valentina.

 —Normal sería reírme ahora mismo, pero me estoy conteniendo —respondió Juliana, apretándole suavemente la mano para darle ánimo. 

 Durante la cena, compartieron risas, miradas y comentarios con otros invitados, quienes no podían evitar notar la química entre ellas. Sin embargo, lo que Valentina no esperaba era que, a mitad del evento, un periodista del canal cinco les pidiera una pequeña entrevista improvisada.—¿Es cierto lo que dicen? ¿Son pareja? —preguntó el periodista con una sonrisa amplia y una cámara grabando.Valentina se quedó sin palabras, pero Juliana, con una naturalidad sorprendente, respondió:

 —Sí, somos pareja. Creo que no debe de ser una sorpresa para muchos.

 La respuesta de Juliana dejó a Valentina sin aire por unos segundos. No porque no lo hubieran planeado, sino por la facilidad con la que Juliana lo había dicho. Por un momento, Valentina deseó que no fuera una mentira.

Valentina miró a Juliana suavemente, y esta le guiñó un ojo. El periodista agradeció, contento por haber conseguido la exclusiva, y les deseó el mayor de los éxitos en su relación.

La noche continuó, y Valentina notó lo agotada que estaba Juliana. Los días anteriores apenas había dormido, dedicándose por completo a diseñar su vestido. Alegaba que debía lucirlo a la perfección para promover su marca. Con ese pensamiento en mente, Valentina la rodeó por la cintura con un brazo, un gesto común entre ellas, y se inclinó para susurrarle al oído:

—¿Estás bien? Podemos irnos ya si quieres.

Valentina sabía que era un evento importante para ambas, pero Juliana siempre sería su prioridad número uno.

—Estoy bien, solo un poco cansada. Quedemonos un poco más. Quiero asegurarme de que este vestido me consiga buenos contratos —respondió Juliana, recostándose ligeramente contra Valentina y sonriendo.

—Estoy segura de que tienes a casi todo el salón encantado. Te ves hermosísima, Juls —dijo Valentina con una sonrisa.

El cumplido provocó una risita en Juliana, quien colocó una mano sobre la de Valentina.

—Tú tampoco estás nada mal, Carvajal. Tienes suerte de tenerme como tu asesora de imagen gratuita.

Valentina rió y, en un gesto cargado de cariño, rozó suavemente su nariz contra el cabello de Juliana.

—Tienes toda la razón. Si no fuera por ti, sería un desastre total.

De repente, un destello de una cámara las interrumpió. Ambas miraron al frente, sorprendidas. Juliana giró hacia Valentina, observándola directamente a los ojos.

—Vaya, estás en todo, ¿eh? Eres un genio —dijo Juliana antes de sonreír. Luego añadió—: Voy por champán.

Sin esperar respuesta, Juliana se retiró con calma, mientras Valentina apenas podía soltar un suspiro. Ni siquiera había notado que había una cámara en ese lugar.

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