El tiempo pasó; ambas crecieron. En poco tiempo habían vuelto a recomponer su amistad, y con el pasar de los años, esta se había fortalecido. Juliana estudió para ser una importante diseñadora de modas, y Valentina alternaba entre el modelaje y el periodismo. Desde su cuarto semestre de carrera, León le había regalado un departamento a Valentina, quien rogó durante meses a Juliana para que fuese a vivir con ella. Con muchas súplicas y la ayuda de Lupe y Jacobo, aquello se hizo realidad. Llevaban años viviendo juntas, viajando juntas y, en general, compartiendo su vida.
Juliana se había vuelto increíblemente atractiva y codiciada, ya que Confecciones Valdez se había convertido en una tienda internacional de alto éxito. Y Valentina, bueno, no por nada era modelo. A sus 25 años, estaba empezando a ser la presentadora de noticias del canal del Grupo Carvajal. La vida juntas era perfecta: en su departamento, con su adorable gato Adán, la mayoría del tiempo eran comparadas con una pareja. De hecho, la gente solía sorprenderse al enterarse de que, en realidad, eran solo amigas. En cada fiesta de donación, eran ellas o Guillermo y Renata los anfitriones, y no era un secreto que ambas familias solo esperaban el día en que admitieran que se querían.
Lo que no todos sabían es que, desde aquel verano, Valentina se había dado cuenta de que amaba a Juliana. No como amiga, sino como su todo. Lo intentó, con todas sus fuerzas, que aquel minúsculo intento de beso no significara nada, pero, por el contrario, significaba todo. Fue como si todo encajara en la vida de Valentina. Se sintió incluso tonta al no haberlo pensado antes. Juliana simplemente era lo que Valentina siempre quiso. Sin embargo, el miedo a perderla le había hecho callar durante casi diez años, sin mencionar el tema más allá de alguna broma ocasional o cuando debían responder rumores. En esas ocasiones, Valentina solía decir cosas como: «¿Tú crees que sería posible? ¿Alguna vez lo has considerado?» A lo que recibía bromas un tanto crueles de Juliana, tales como: «Eres como mi hermana; sería asqueroso». Cuando Juliana le dijo eso, Valentina, al día siguiente, apareció en la portada de una revista al haberse golpeado con un poste por estar excesivamente ebria. No querían dejarla conducir.
Valentina lo aceptaba; era duro, más porque, en ese rango de diez años, había tenido que ver a Juliana enamorada. Primero de Sergio, lo cual fue un golpe bajo porque, bueno, ¡era Sergio! y Juliana siempre había jurado nunca salir con él. Luego, con Gustavo, con quien, por momentos, Valentina temía que Juliana huyera del país y dejara sus sueños por él. Valentina lo intentó una vez, con Mayela, una amiga de su hermano, pero ella solo le había servido para salir del clóset con su familia. Después de eso, lo dejó completamente de lado.
Una semana después de la última gala benéfica en la que ambas habían asistido, Valentina recibió una noticia inesperada mientras trabajaba en la redacción del canal: el Grupo Carvajal había sido seleccionado como anfitrión para la próxima Cumbre Internacional de Moda y Medios. Como parte del evento, se llevaría a cabo una cena de gala en la que los presentadores principales y figuras destacadas del mundo de la moda debían asistir con pareja. Valentina sintió un nudo en el estómago al leer el correo. Ser la presentadora oficial de la cumbre era una oportunidad única en su carrera, pero el protocolo era claro: debía llevar a alguien que se ajustara al perfil mediático del evento.
Esa misma noche, sentada en el sofá junto a Juliana mientras veían una película, Valentina no podía concentrarse. Miraba a Juliana de reojo, buscando la forma de introducir el tema sin que sonara extraño. Finalmente, respiró hondo y apagó la televisión, interrumpiendo la escena climática de la película.
—Juls, necesito pedirte un favor...—empezó, con un tono más serio de lo habitual.
Juliana arqueó una ceja, visiblemente intrigada. —¿Qué pasa Val?
—La próxima semana es la Cumbre Internacional de Moda y Medios. Es... bueno, una gran oportunidad para mí. Pero hay un detalle...—Valentina hizo una pausa, sintiendo cómo su corazón latía con fuerza.
—¿Qué detalle?—Juliana inclinó la cabeza, preocupada.
—Necesito ir con una pareja. Ya sabes, imagen pública y esas cosas.
Juliana soltó una pequeña carcajada, aliviada. —¿Y por qué eso te preocupa tanto? Llámale a alguien. Seguro que tienes una lista de pretendientes esperando una oportunidad.
Valentina se mordía el labio. Sabía que esta era su única salida. —Quiero que seas tú.
La risa de Juliana se apagó de golpe. —¿Yo?
—Sí. Mira, todo esto es pura fachada. Solo necesitamos fingir por un tiempo. Confecciones Valdez ya es parte del evento, y tú eres la cara perfecta para esto. Además, sabes que me siento más cómoda contigo que con cualquier otra persona.
Juliana pareció pensarlo por unos instantes. —¿Fingir que somos pareja?
—Exacto. Solo por unos días. Después, todo volverá a la normalidad.
Juliana la miró con escepticismo, pero también con un leve atisbo de diversión en sus ojos. —Esto suena a una de esas comedias románticas malas, Val.
—Lo sé, pero necesito que confíes en mí.
Juliana suspiró y finalmente asintió. —Está bien, pero si esto sale mal, tú serás la que dé las explicaciones.
Valentina dejó escapar el aire que no sabía que estaba conteniendo. —Gracias, Juls. No te arrepentirás.
Pero, en el fondo, sabía que era ella quien estaba jugando con fuego.
---
nuevo año y bomba de actualizaciones de este fic que tenia guardados, ojala les guste y Feliz añoooo.
