Primeras palabras

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Disclaimer: Los personajes de Hazbin Hotel no me pertenecen a su creadora VivziePop, A24, Bento Box Entertainment y Amazon. Este fanfic lo hice solo y únicamente como diversión.

Personajes: Lucifer/Alastor

Aclaraciones y advertencia: esclavitud, violación, mención de violación infantil, tortura, muerte infantil, violencia típica del canon, modificación corporal por magia, los ángeles no son buenos, lactancia masculina, paloma muerta, Lucifer oscuro, Alastor bottom, y lo que se me ocurra.

Resumen: Con el infierno ganando poder y Lucifer haciéndose cada vez más fuerte, Sera acepta un trato para evitar la ruina del cielo. Los humanos serian esclavizados en vida y muerte.

Los ángeles y demonios, una vez enemigos jurados, ahora gobiernan sobre los mortales. Alastor, separado desde muy joven de su madre, es regalado a Lucifer por un ángel que ha caído meses atrás para ganarse su simpatía.

¿Qué destino le depara a Alastor ahora que le pertenece al mismo rey del infierno?

—f

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El infierno es eterno

Capítulo 7.- Primeras palabras

Alastor había conocido a la princesa heredera Charlotte Morningstar, cuando tenía solo 3 meses, el banquete se realizó a los 7 meses y hoy, la pequeña cumplía 8 meses de vida. Durante todo este tiempo, el humano conoció la paz. Atrás habían quedado los días en que despertaba con el cuerpo destrozado y cubierto por fluidos. El hambre también era otra cosa que parecía tan lejano, ahora pasaba las noches en una cama cómoda, en una habitación que podía llamar suya.

Sus mañanas iniciaban con un desayuno deliciosos sin "aderezo especial", de hecho, comía lo mismo que el rey e incluso compartían la mesa desde que la niña comenzó con las papillas.

Después de los alimentos, Charlie y él acompañaban a Lucifer a su oficina donde trabajaba hasta la hora de la comida, nuevamente compartiendo la mesa, el rey los dejaría solos por unas horas para encargarse de alguna reunión o papeleo, ese tiempo era aprovechado por ambos para leer algún cuento o ayudar a la niña a fortalecer sus piernas.

Charlie ya comenzaba a dar sus primeros pasos y a balbucear palabras más claras, aunque nada en concreto aún. Lucifer estaba cada día más emocionado, deseoso de escuchar "papá".

Había una nueva adición a la rutina de la niña; la visita de niños de su edad, hijos de las nobles familias infernales, pequeños peones de sus padres ansiosos por ganar el favor de la princesa y tal vez, si se jugaban bien las cartas, lograr un matrimonio con la rubia heredera, algo que Alastor no creía que Lucifer permitiera.

Las niñeras de aquellos niños eran otro tema; diablillos que, si bien no lo insultaban directamente, no perdían la oportunidad de mirarlo con desdén cuando creían que no los veía. Solo un pequeño imp que cuidaba de una lechuza hembra de grandes ojos rosas le trataba con amabilidad.

El mochuelo pertenecía al linaje Ars Goetia, hija del príncipe Stolas, a quien Lucifer tenía en alta estima.

—Gracias querida —dijo Alastor cuando la nana de la niña Goetia le ofreció un poco de café. La imp, al igual que él, era una amante de la cafeína; solían compartir una o dos tazas mientras vigilaban a las infantes, pero ahora que ambas comenzaban a dar sus primeros pasos o moverse más, les resultaba más complicado poder disfrutar de su sabroso (amargo), brebaje.

La diablilla asintió con la cabeza antes de darle un sorbo a su bebida, aun así, su atención se mantenía fija en las niñas que en ese momento jugaban con sus peluches favoritos.

El infierno es eternoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora