Cuatro años y tres meses atrás Seúl Corea.
Ari.
Me puse la almohada en la cabeza, intentando sofocar el eco de los gemidos que se escuchaban por todo el departamento. No era la primera vez que Yena traía visitas sin avisar, pero definitivamente era la más ruidosa. Le había pedido que me avisara cuando tuviera compañía, y aunque lo hizo una vez, después simplemente lo olvidó.
El ruido era insoportable. Amaba la tranquilidad y el silencio, y lo había perdido por ser más cortés de lo habitual. Me maldije a mí misma por no haber puesto límites claros. Resignada, busqué mis audífonos, los conecté al teléfono y puse la primera canción que apareció: Intentions de Justin Bieber y Quavo.
Eran las dos de la mañana. Había llegado apenas una hora y media antes, exhausta, tras un largo día en las grabaciones del drama en el que estaba participando. Apenas un mes atrás me habían confirmado para un papel secundario importante, más cerca del protagónico que cualquiera de mis roles anteriores. Habían pasado siete meses desde el casting, y justo cuando pensé que no me llamarían, llegó la noticia.
Afortunadamente, no necesitaba estar todo el tiempo en el set de Hybe; eso hacía todo un poco más llevadero. Pero incluso con menos días de grabación, el agotamiento me pesaba. Necesitaba dormir, hacía días que no lo hacía bien. Sin embargo, era evidente que esta noche tampoco iba a ser posible.
Decidí que al menos aprovecharía para salir de ese caos. Me puse unos pantalones de pijama y, como ya llevaba un poloche grande, no me preocupé por cambiarme más. Salí de la habitación buscando mis llaves. Mi destino: la tienda de conveniencia a una esquina del departamento, abierta las 24 horas.
El aire nocturno me recibió con un frío suave, casi reconfortante. La calle estaba desierta, silenciosa, como si el mundo entero estuviera en pausa. Caminar bajo la luz de las farolas me dio un breve respiro, aunque no el suficiente.
Al llegar, el sonido de la campanita al abrir la puerta rompió el silencio. El lugar estaba vacío, salvo por el empleado, que parecía más adormilado que yo. Caminé hacia el refrigerador y me detuve frente a las filas de botellas, buscando algo que me apeteciera. Al final, tomé una botella de té frío y un paquete de galletas de choco-avellana. Mi consuelo en noches como esta.
Me dirigí al mostrador y dejé los productos.
-Noche larga, ¿eh? -comentó el chico, esbozando una sonrisa perezosa mientras escaneaba las cosas.
-Demasiado -respondí con desgana, sin ánimo de dar más explicaciones.
Pagué, salí de la tienda y me senté en una de las sillas metálicas que estaban en la esquina del lugar. Abrí la botella de té, mordí una galleta y traté de dejar que el silencio de la noche hiciera su trabajo. Pero no bastaba.
De repente, me levanté de golpe y volví a entrar. Esta vez fui directo al área donde estaba el soju. Tomé una botella, caminé hacia los estantes de cigarros, cogí una cajetilla y un encendedor. Cuando llegué al mostrador, el chico me miró sorprendido, como intentando adivinar qué tipo de noche estaba teniendo. Dejé el dinero sin decir nada, tomé mis cosas y volví a salir.
De regreso a mi silla, abrí la botella de soju y, en un impulso que ni siquiera entendí del todo, lo mezclé con el té. Usé la tapa para revolverlo un poco y lo probé. Para mi sorpresa, no sabía tan mal. Saqué un cigarro de la cajetilla, lo llevé a mis labios y lo encendí. El primer trago del humo me llenó los pulmones, y con él sentí cómo se disipaba, aunque fuera un poco, mi mal humor.
Ahí estaba, en una silla de metal, con una mezcla improvisada en la mano y el humo de mi cigarro perdiéndose en el aire helado. La calle seguía desierta, salvo por algún coche ocasional que pasaba sin prisa. En ese momento, me sentí tan pequeña como las luces lejanas de la ciudad, tan perdida como el humo que desaparecía entre las estrellas.
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Corazón de Estrella
Fanfiction"No fue un amor perfecto. Fue real. Con silencios, lágrimas... y promesas que dolían." Ari no vive en el centro de los reflectores. Jungkook sí. Pero ni su fama ni su pasado con una modelo influyente pudieron apagar lo que empezó como un amor improb...
