"No fue un amor perfecto. Fue real. Con silencios, lágrimas... y promesas que dolían."
Ari no vive en el centro de los reflectores.
Jungkook sí. Pero ni su fama ni su pasado con una modelo influyente pudieron apagar lo que empezó como un amor improb...
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El ambiente entre nosotros se volvió tenso. Sabía que la vería hoy... por eso vine. Necesitaba hablar con ella. Nunca lo hicimos. Nunca aclaramos nada. Esa noche en su sala, después de todo lo que pasó con Yena... no supe qué decir.
Me fui de Corea. Me perdí en el trabajo, como un loco, intentando que el dolor no me consumiera. Pero no pude dejar de pensar en ella... en nosotros...
-Estás hermosa -fue lo primero que me salió.
Su mirada, de un café profundo, me atrapó como siempre. Y ese vestido color vino... no ayudaba. Su figura resaltaba de forma irresistible. Sentí celos, lo admito. Celos de cada mirada que se posaba en ella esta noche. Sé que más de uno quedó encantado. Pero ella era mía...
-Gracias... tú te ves muy guapo -dijo, recorriéndome con la mirada antes de volver a mis ojos.
Me acerqué un poco más. Su fragancia me envolvió: vainilla suave y dulce. Ese aroma se ha convertido en mi favorito.
-Perdóname por todo lo que pasó aquella noche -dije en voz baja.
-No tienes que pedirme perdón -respondió, pero su respiración se agitó. Sabía que mi cercanía le afectaba. Tanto como la suya me desarmaba a mí.
-Claro que sí. Todo este tiempo... ella nos engañó. A ti y a mí.
Pasó su lengua por sus labios y me perdí en ese gesto. Mi pulgar se deslizó por ellos con suavidad. Ella entreabrió los labios por puro instinto.
-Jung... -susurró, apenas un aliento entre nosotros.
La miré a los ojos. Luego bajé la vista a su boca. Me incliné, despacio, sin prisas, como si el tiempo se hubiera detenido solo para nosotros.
-Me traes loco ... -confesé, justo antes de que nuestros labios se rozaran.
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Y entonces, el mundo se detuvo.
Nuestros labios se encontraron por fin.
Fue un beso suave al principio, casi temeroso... pero cargado de emociones contenidas. Todo lo no dicho, todo lo que dolía, todo lo que aún ardía entre nosotros... estaba ahí. En ese roce lento, en el temblor de sus manos al apoyarse en mi pecho, en la forma en que suspiró contra mi boca como si hubiera estado esperando esto tanto como yo.