Capítulo 11- Retroceso ✨

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Ari

Lo que había comenzado en el baño terminó en su departamento. No sé ni cómo llegamos hasta aquí, todo es un borrón de luces, susurros y besos que no pudimos –o no quisimos– detener.

Mi espalda chocó contra la pared apenas cruzamos la puerta. Sus manos me sujetaron con fuerza por la cintura, como si temiera que me escapara. Pero no lo haría. No cuando su boca seguía devorando la mía con la misma desesperación que sentía ardiendo en mi piel.

Había tomado, sí. Más de la cuenta.

Pero mi embriaguez no venía solo del alcohol, sino del sabor de su boca, de la forma en que su cuerpo encajaba con el mío.

Éramos un caos de manos y respiraciones entrecortadas. Mi chaqueta cayó al suelo. Su camisa se perdió en algún punto entre el pasillo y la habitación. Todo era un juego de labios hambrientos y caricias que quemaban.

—Dime que no me odias por esto —murmuró contra mi cuello, su aliento cálido erizándome la piel.

Mi risa fue suave, entrecortada, porque él no tenía idea de lo mucho que me odiaba a mí misma por no detenerlo.

—No puedo odiarte por algo que yo también quiero —susurré.

La manera en la que me besa y  acaricia mi piel es la más placentera.

—Mmm... —gemí al sentir un leve mordisco en mi pezón izquierdo, su lengua trazando círculos antes de succionar con más intensidad. Un escalofrío recorrió mi espalda,
y mis dedos se hundieron en su cabello, deseando más.

Siguió deslizando su boca por mi abdomen, dejando un rastro de besos ardientes que encendían cada fibra de mi ser. Mi respiración se volvió errática cuando sus labios rozaron la línea de mi cadera, sus manos separando lentamente mis muslos con una seguridad que me hizo estremecer.

Apreté con fuerza la sábana cuando dejó un beso justo ahí, justo donde el placer comenzaba a consumir mi cuerpo. Su mirada se alzó, oscura y ardiente, hundiéndose en la mía con una intensidad que me hizo perder la cordura.

—No tienes idea de cuánto me gusta verte así —susurró contra mi piel antes de deslizar su lengua con una lentitud exasperante, provocando que un jadeo se rompiera en mis labios. Mis caderas reaccionaron por instinto, buscando más de su boca experta, pero él se tomó su tiempo, saboreándome,devorándome,
haciéndome rogar por más.

El fuego en mi vientre creció, y cada roce de su lengua me llevaba más y más alto

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El fuego en mi vientre creció, y cada roce de su lengua me llevaba más y más alto. Mis uñas se clavaron en sus hombros cuando la presión alcanzó su punto máximo, y un gemido ahogado escapó de mis labios mientras el placer me envolvía por completo.

Se arrodilló entre mis piernas y, con un movimiento firme, las jaló hacia él, haciendo que su miembro rozara mi entrada. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, y mis músculos se tensaron instintivamente. Alcé un poco la cabeza para ver lo que estaba a punto de suceder, y un jadeo tembloroso escapó de mis labios. Joder, eso dolería.

Corazón de EstrellaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora