Capítulo 6: Retroceso ✨

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Cuatro años y siete meses. Seúl, Corea.

Ari.

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El hombre con el que estoy compartiendo el set me recuerda un poco a mi hermano. Se llama Peter, es argentino y lleva tres años viviendo aquí.

Nos conocimos el primer día que trabajé en este lugar, y desde entonces nos hicimos buenos amigos. Siempre tiene algo gracioso que decir y hace que las largas horas pasen más rápido.

Seguimos posando frente a las cámaras, cambiando de postura cada vez que el fotógrafo nos lo pedía.

-¡Así me gusta! -grita el fotógrafo, entusiasmado.

Han pasado tres meses desde que comencé a trabajar aquí. Hoy estoy en una sesión fotográfica en Hybe, para la promoción de un nuevo álbum de BTS. Además del álbum, también están lanzando nueva merch, y no puedo evitar emocionarme con la ropa y los accesorios que están por salir.

Lo único malo es que, aunque nos regalaron algunas de esas piezas, no podemos usarlas hasta que el álbum salga oficialmente a la venta. Reglas de la casa.

-Esto es una locura, me encanta -susurra Peter, lo suficientemente bajo para que solo yo lo escuche.

-A mí también -le respondo mientras cambio de pose.

-¡Una más! -vuelve a pedir el fotógrafo.

Ya estoy acostumbrada a sus "una más". Aprendí que, en su idioma, significa al menos diez fotos más. Pero no me quejo. Las sesiones suelen durar entre tres y cinco horas como máximo, y yo disfruto cada minuto. Me encanta posar ante las cámaras y hacer bromas con los chicos mientras trabajamos.

Somos seis modelos en total: tres coreanos y tres latinos. Cuando llegué, pensé que sería difícil congeniar, pero la verdad es que nos llevamos increíblemente bien.

-Quiero una pizza enorme y mucha carne -le susurro a Peter con un tono casi soñador.

Él suelta una carcajada que retumba en todo el set. El fotógrafo no pierde tiempo y aprovecha el momento para seguir disparando.

-¿A dónde va toda la comida que comes? -bromea Peter con una sonrisa traviesa-. Luego veo tu trasero y lo entiendo todo.

-Oye, respétame -le respondo, riendo, mientras le doy un pequeño golpe en el hombro a modo de broma.

No voy a negar que tengo un buen cuerpo. Soy delgada, pero mis genes latinos me han favorecido. Mido uno sesenta y siete, y aunque los chicos se burlan diciendo que me veo pequeña, creo que mi estatura es más que razonable.

Tengo el cabello negro, largo, un poco más arriba de mis glúteos. Heredé los ojos cafés de mi madre, una nariz refinada y labios gruesos de mi padre, además de una piel color canela que siempre resalta en las fotos.

Corazón de EstrellaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora