Capítulo 15: Retroceso✨

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Tres años atrás,Seúl Korea.

Boda de Suno y Gia

Ari.

-Por Dios, Ari, te ves hermosa -dijo Alana a través de la videollamada.

Había querido su opinión sobre el vestido que usaría en la boda de Suno. Ella no podía asistir por asuntos personales, y aunque ya había estado conmigo cuando lo compré, quería verla una última vez antes del evento.

Como soy amiga cercana de la pareja, me pidieron que diera el discurso. Namjoon sería el maestro de ceremonia. En las bodas tradicionales coreanas no se eligen padrinos como en otros países, así que ambos asumimos esos roles especiales que los novios querían darnos.

-¿No es muy llamativo? -pregunté mientras me observaba de cuerpo entero en el espejo.

Había elegido un vestido rojo vino. Largo, ajustado como si me lo hubieran pintado sobre la piel, abrazando cada curva con elegancia. El escote halter dejaba mis hombros totalmente al descubierto y la espalda... ufff, la espalda era un escote profundo que bajaba casi hasta la cintura. A los costados, unas piezas de tela caían como mangas sueltas, ondeando con cada paso. Era imponente, sensual, casi cinematográfico.

Le había mostrado el vestido a Gia, porque no quería opacarla ni robar miradas. Pero... creo que lo haré sin querer.

Mi piel casi blanca resaltaba aún más con el rojo del vestido. Llevaba el cabello recogido en un moño elegante, pero algo desenfadado, con unos mechones sueltos enmarcando mi rostro. No llevaba joyas, solo unos pendientes pequeños, porque el verdadero lujo era el vestido.

Peter y Ji Wan pasarían a buscarme en unos minutos. Ya estaba lista, solo quería ver la reacción de Alana.

-No es llamativo -sonrió-. Es perfecto.

-Gracias, Aly... tengo algo que decirte.

-¿Qué pasó?

Estaba a punto de hablar cuando el timbre sonó.

-Creo que será después de la boda... o cuando estés aquí.

-Claro, disfruta. Te quiero.

La llamada se cortó. Tomé mi cartera y me dirigí a la puerta. Al abrir, me encontré con Peter y Ji Wan... Dios. Qué elegancia, qué presencia. Casi me dejaron sin aliento.

-Pero qué sexys están -dije, coqueta, con una sonrisa.

-No te quedas atrás -dijo Peter mientras me hacía girar sobre mí misma-. Vas a volver locos a muchos coreanitos esta noche.

-Por el Cristo Redentor, qué cuerpazo te cargas... por ti, dejo de ser gay -dijo Ji Wan con total descaro, arrancándome una carcajada.

-¿Qué voy a hacer con ustedes? -cerré la puerta tras de mí y los seguí hacia el auto.

**

El trayecto hasta el salón fue tranquilo. Peter conducía mientras Ji Wan no dejaba de hacer comentarios graciosos, bajando la tensión que empezaba a sentir. Las calles de Seúl estaban hermosas esa noche, iluminadas con luces suaves y carteles coloridos. Todo parecía brillar un poco más.

Mi cabeza estaba en otro lugar. Por más que intentaba mantener esos pensamientos lejos, no dejaban de salir a la superficie. Todo lo que pasó hace dos meses con Yena y Jungkook... todavía no sabía cómo procesarlo.

Dios... eran pareja.

Pero ella lo engañó. Eso fue lo que escuché durante aquella pelea.

Desde lo que pasó entre Jungkook y yo, no hemos vuelto a hablar. No por falta de ganas, sino por todo lo que quedó en el aire... por el silencio cargado de cosas no dichas. Y después de cómo terminaron las cosas con su ex, sé que necesita tiempo. Y espacio.

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