Capítulo 14

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Ari

Cuatro semanas después

Han pasado cuatro semanas desde todo el escándalo que se armó. Las cosas se resolvieron... al menos en la superficie. Jungkook tomó medidas legales. Espero que eso sea suficiente para que todo se calme.

Miro la luna a través del ventanal de mi habitación. Son las 11:00 de la noche aquí en Seúl. Sí, lo sé... no me fui. Pero la doctora Lim no me recomendó viajar; necesitaba reposo absoluto y un vuelo de tantas horas no me haría bien. Así que les hice creer a todos que me fui a Canadá, pero en realidad estoy en mi antiguo departamento. Ese primero que compré cuando llegué aquí... el que guarda tantas memorias.

Sé que todos piensan que estoy en Vancouver, y cuando Jungkook lo descubra, probablemente se enoje conmigo. Pero lo hice por el bien del bebé. Por el bien de nosotros.

El único que lo sabe es Yoongi. Fue lo primero que me dijo cuando me llamó hace unos días: "No estás en Canadá, ¿verdad?" Me conoce demasiado bien.

Su tour va increíble. Ahora mismo están en México. Yoongi me mantiene al tanto, y también me ha contado que Jungkook se está exigiendo demasiado... como siempre. Es su manera de evadir lo que siente. Lo sé. Lo conozco. Se sumerge en el trabajo para no sobrepensar todo lo que pasó. Y también porque estoy lejos.

Aun así, no he dejado de escribirle cada día. Un mensaje. A veces corto, a veces largo. Pero siempre para recordarle cuánto lo amo. Para que no olvide que seguimos siendo nosotros.

He usado estas semanas para reflexionar. Para respirar. Para entenderme.

Estaba mirando la pantalla de mi laptop cuando escuché el sonido de la notificación.

"FaceTime Entrante: Jeon 💬"

Mi corazón dio un brinco. No lo pensé. Deslicé el dedo y contesté.

La imagen apareció. Era él. Sudado, con el cabello revuelto, el in-ear todavía colgando de una oreja y la chaqueta del escenario medio abierta. Tenía esa sonrisa cansada que tanto me desarma. Esa que solo aparece cuando el alma está agotada... pero feliz.

-Hey, tú... -susurró.

-¿Terminaste? -pregunté, sonriendo sin darme cuenta.

-Sí. Hace una hora. Pero necesitaba verte antes de dormir. ¿Estás bien?

Asentí. Aunque por dentro no lo estaba del todo. Pero tampoco quería cargarlo con eso. Él también tenía suficiente.

-¿Y el bebé? -dijo con esa voz suya que se vuelve suave cuando habla de él.

Sonreí. Me recosté un poco y giré la cámara hacia mi vientre.

-Se movió hace poco. Como si también quisiera saludarte.

-Dios... -susurró, con esa cara de asombro que me rompía el alma-. A veces me cuesta creer que está ahí. Que todo esto es real.

-Lo es -respondí bajito-. Aunque a veces también me cuesta creerlo a mí.

Hubo un segundo de silencio. Él me miraba. Como si intentara leer entre líneas. Como si supiera que había más.

-¿Dormiste hoy?

-Un poco. Salí a caminar por la tarde. Estoy intentando estar tranquila, de verdad. Pero... te extraño, Jungkook.

No pude evitarlo. Era verdad. Lo extrañaba en cada rincón de esta casa, en cada silencio.

-Yo también. Más de lo que puedo soportar -su voz tembló-. Hoy canté Euphoria y casi me quiebro en el escenario. Pensé en ti. En nosotros. En todo esto que estamos luchando por proteger.

Corazón de EstrellaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora