Narrador omnisciente
Para lograr ser alguien en esta vida, hay que atravesar muchos caminos llenos de espinas. En el trayecto nos topamos con envidias disfrazadas de amistad, con familiares que, en lugar de celebrar nuestros logros, desean vernos caer, y con personas incapaces de alegrarse por nuestra felicidad, por más pequeña que sea.
Ari tuvo que cruzar todos esos caminos. A veces quiso rendirse. Otras veces, encontró dentro de sí una fuerza que ni ella sabía que tenía. ¿Ustedes creen que fue fácil llegar a convertirse en una actriz reconocida, una modelo cotizada y una influencer influyente a nivel internacional?
Su madre fue la única que siempre creyó en ella. Por eso, Ari se juró a sí misma que haría valer cada sacrificio que esa mujer había hecho. Después de graduarse, decidió estudiar lo que siempre le apasionó: actuación. Mientras tanto, empezó a probar suerte creando contenido en Instagram y YouTube. Poco a poco, la gente comenzó a amarla. Su autenticidad, su carisma y su esfuerzo hicieron florecer todo lo que ella alguna vez soñó.
Pero justo cuando todo parecía marchar bien, llegó la noticia que tanto temía: su madre, su apoyo más grande, cayó en cama poco antes de que Ari emigrara a Vancouver, Canadá. Todo ya estaba listo: papeles aprobados, fecha de vuelo, maletas listas. Ari no quería irse, pero su madre fue firme.
—Debes ir, ya hiciste mucho por mí —dijo su madre, mientras Ari se arrodillaba a su lado, abrazándola.
—No quiero dejarte así. No me pidas que me vaya… puedo irme después —susurró Ari entre lágrimas.
—Si no te vas, me harás sentir culpable. Ya hiciste demasiado por mí, hija. Ahora es momento de que vivas por ti. Estoy muy orgullosa de todo lo que has logrado —dijo antes de besarle la frente.
Con el alma rota, Ari partió dos días después. Una semana después de su llegada a Canadá, su madre falleció. Ari no pudo despedirse como hubiera querido. Junto a su prima, enfrentó la incertidumbre de un país nuevo, sin estabilidad, sin consuelo, y con el corazón hecho pedazos.
Desde la familia de su padre no encontró empatía. Algunos dijeron que no le dolía lo suficiente, otros aseguraron que “todo le daba igual”, como si el dolor tuviera una única forma de manifestarse.
Cuando logró estabilizarse y volvió a su ciudad natal República Dominicana, sorprendió a todos llegando sin avisar. La primera que se acercó a ella fue su abuela paterna.
—No sabes lo mal que me siento por lo de tu madre —intentó abrazarla, pero Ari la esquivó.
—No seas hipócrita. Sé que, en el fondo, estás feliz de que mi madre haya muerto —dijo Ari con una firmeza que heló la sala.
Todos se quedaron en silencio. Solo Ari conocía el verdadero rostro de esa mujer. Sabía de las veces que habló mal de su madre, de los deseos que expresó para verla fracasar, de los comentarios llenos de veneno que su familia prefería ignorar.
—¿Cómo te atreves a decir eso? —respondió su abuela, entre sorprendida y asustada.
—¿Prefiere que lo diga yo o lo va a decir usted? —la retó Ari.
—Ari, no es el momento —intervino la madre de su prima Michelle, intentando calmarla.
—Yo sé que estás dolida, pero no descargues tu dolor en mami. Respétala —agregó unas de sus tías.
—¿Respetar a quien nunca me respetó? No, eso no. Ustedes no saben nada. Señora, ruéguele a Dios que algún día yo la perdone, porque ahora no puedo. Vaya al Santísimo y pídale que toque mi corazón, porque ni siquiera me nace el intento de perdonarla. Y si quiere evitar que yo diga todo lo que sé, empiece por confesarlo usted. Aunque, sinceramente, la mayoría ya lo sabe.
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Corazón de Estrella
Fanfiction"No fue un amor perfecto. Fue real. Con silencios, lágrimas... y promesas que dolían." Ari no vive en el centro de los reflectores. Jungkook sí. Pero ni su fama ni su pasado con una modelo influyente pudieron apagar lo que empezó como un amor improb...
